Marinabella

Primer cruce del Atlantico

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21 de abril de 2001. Hoy llega la tripulación a Miami. Dardo Menta y Ricardo Vega comienzan las tareas de preparación de Marinabella para el cruce del Atlántico. El tiempo está algo ventoso con corrientes regulares de 20 nudos y ráfagas de 30. El constructor del barco, Manfred Kanter, que ya es un amigo de la familia viajará a Miami para dar su aprobación sobre los avíos del buque previo a la zarpada.

30 de abril de 2001. Durante los diez días anteriores, Dardo hizo un volcado de un material fijador en las patas del motor para que no se aflojaran sus asientos con las vibraciones y los golpes de las olas, Alex terminó de arreglar la pluma y Ricardo amarineró todos los elementos a bordo para que no se cayeran o movieran durante la navegación.

La visita del constructor del barco terminó con su aprobación respecto del alistamiento. Hurra! A su vez, nos dió las recomendaciones sobre las velocidades óptimas para poder llegar con el máximo aprovechamiento de combustible. Lo más aconsejable es ir a 1500/1600 revoluciones a una velocidad entre 7 y 8 nudos, lo que nos deja un amplio margen para llegar, aún con desvíos por razones de mal tiempo.

Hoy elegimos los turnos de las guardias. De 6 a 9 me tocará a mí. De 9 a 12 a Guillermo, de 12 a 3 Dardo y de 3 a 6 Ricardo. Habrá una guardia diurna y una nocturna para cada uno, a la misma hora siendo una AM y una PM.  

Saldremos mañana martes, luego que el buzo limpie de caracoles a Marinabella. Reina gran exitación en la tripulación por la inminencia de la zarpada. La ceremonia de zarpada consistirá en la clásica rotura de la botella de champagne, lo que será responsabilidad de la madrina, en este caso Marina, pues Marinabella estaba esperando su primera gran travesía para su bautismo. La comandante en tierra Svitlana procederá a leer la orden de partida rogando por aguas calmas, vientos moderados y una buena travesía.

1 de Mayo de 2001. Llegó el momento de zarpar. Por la mañana Alex se puso el traje de buceo y limpió el casco. Llevamos los últimos elementos a bordo. La ceremonia de botadura fué muy graciosa porque fracasaron los dos primeros intentos de que la botella se reventara contra el casco y finalmente optó por estrellar la botella contra el ancla, pues si seguían los intentos de romperla contra el casco, podia rajarse el mismo casco y corríamos el riesgo de zozobrar antes de partir. Nos pusimos en marcha y esta vez no encallé con ninguna boya. Pero siempre ocurre algo inesperado. A los dos kilómetros de marcha nos alcanzó una laancha que hacía señales con un bolso y no sabíamos que querían y los saludamos, pero ellos insistían con el bolso hasta que nos dimos cuenta que era un bolso con mi pasaporte y los documentos del barco y que Svitlana me enviaba a través de alguien. No sé como lo logró. El olvido hubiera sido terrible. Al salir de la escollera de Haulover, vimos sobre el muelle a Svitlana que había ido en auto a alcanzarnos para el último saludo. Gracias ucraniana por despedirte tan afectuosamente y por enviarme por lancha los papeles.

2 de Mayo. A la mañana del primer día empezamos a virar con rumbo NE. Hasta entonces seguiamos dentro de la corriente del Golfo, lo que agregaba casi tres nudos a nuestra velocidad de crucero. Al cambiar de rumbo el tiempo se puso muy malo. Vientos en contra desde el NE a una velocidad de 30 nudos, con ráfagas de 32 y 33 nudos que hacían moverse mucho al barco. Era imposible desplazarse por el barco de pie sin peligro de caerse, por lo que optamos por desplazarnos gateando. Tampoco podíamos subirnos a la cubierta superior porque el viento era muy fuerte, ni al cockpit porque se cubría por las olas y parecía una pileta de natación. Dentro del barco, cuando alguien empieza a gatear para desplazarse con algún propósito los demás gritan miau para animarlo en su trayecto. Ricardo subió a la cubierta para ajustar al dinghy cuyas ataduras se habían aflojado con los cabeceos de la marejada.

3 de Mayo. Sigue el mal tiempo. Guillermo y Dardo están mareados y han preferido no comer desde la partida. Yo soy el único que no se ha mareado, pero como 3 no comen, no se cocina y sólo comen alguna que otra galletita. El capitán no se ha privado de su comida, pero las raciones han sido frugales para emular a los compañeros. Olas de 3 metros, al menos algo mejor que ayer cuando fueron de 4 metros todo el día. Hoy llegó el primer informe del meteorólogo que nos asiste desde tierra por EMail. Nos dice que se empeorará el tiempo por un frente que viene del Este, por lo que optamos por corregir el rumbo NE por el rumbo N y al cabo de que pase la rosca volver hacia el Este.

4 de Mayo. Sigue el mal tiempo con alguna predicción peor. Nos informa el meteorólogo que las observaciones de los satélites indican que está empezando la formación de un frente que tendrá su centro en Bermuda y nos aconsejan llegar allí antes del 6 de Mayo a las 6 de la tarde para buscar refugio, pues anticipa que será una tormenta de fuerza 9 que es un nivel inferior al huracán que es de fuerza 10. Ni la  máquina ni la velocidad con que podemos desplazarnos con un constante viento en contra nos permite llegar el 6 de Mayo, sólo podríamos hacerlo el 7. Para ganar tiempo volvimos a retomar el rumbo NE, lo que nos hace atravesar por un frente más tormentoso. Las olas vuelven a los 4 metros y el viento N entre 30 y 32 nudos. Como vencer al viento en contra? Dicen que los hermanos Pinzones  (que no eran maricones, como dice la canción infantil) y eran los mejores navegantes que Colón pudo elegir para La Pinta y la Niña iban con la biblia al puente de mando y leían los párrafos referidos a la creación del mundo y pedían a Dios que cambiara el viento. Drake era más drástico, llevaba un pequeño cañón a proa y lo disparaba contra el viento para hacerlo cambiar. El autor de The Perfect Storm que ha sido mi libro de cabecera todos estos meses preparatorios de la gran travesía dice que el viento se distingue por el zumbar contra las cuerdas, empieza por un susurro y niveles más altos por un shhhh, luego un uuuu y finalmente un aaaauuuuu que emula el grito del lobo, pero que pocos marineros que lo han oido han podido sobrevivir. Nosotros escuchamos persistentemente el uuuuu. Escucharemos cuando llegue la tormenta  que se avecina el aaaaauuuuu, el grito del lobo?

Volviendo a nuestro problema: qué hacer si pese a la acelerada que le estamos mandando cuando todavía estamos a 450 millas de Bermuda, llegamos allí cuando la tormenta ha estallado ya? Nos quedan dos caminos o intentar entrar por el canal de acceso entre los arrecifes o aguantarnos la Fuerza 9 a una conveniente distancia de Bermuda y una lejanía prudencial de los arrecifes e intentar entrar luego cuando amaine la tormenta? Personalmente me inclino por la segunda alternativa, pero tomaré la decisión al acercarme y consultar con las autoridades del Puerto de Bermuda. Por las dudas, hoy pedí el teléfono de Nicholas Johnson a Octavio, por si necesitara una ayuda para que los guardacostas de Bermuda me atiendan con cariño. El me dió el número de teléfono de Radio Bermuda Harbour que me dice que los cruceros grandes han suspendido su entrada en St. George por el mal tiempo y que cuando esté a 30 millas me darán asistencia radial.

5 de Mayo. Hoy el día amaneció mejor, con olas no mayores a los 2 metros a pesar de que el viento sigue constante a 26 nudos Este Noreste. Continuamos con viento de proa o sea viento en contra. La tripulación  recuperó su apetito, después de tres días de dieta obligada por el mal tiempo y el capitán desempeñó el rol de cocinero cocinando un plato de arroz con jamón, aunque Ricardo tuvo desconfianza de que la comida tuviera el picante preferido del capitán llamado Muerte Súbita por su efecto incendiario en el paladar. Por eso Ricardo optó por ravioles en lata y del día anterior, antes que probar las dotes del nuevo cheff.

Hoy Dardo y Ricardo solucionaron la primera emergencia a bordo. Con vientos de 30 nudos  y oleaje de dos metros se rompió el tensor de la trinca de proa de la lancha asentada en la cubierta superior. Se empezó a mover y correr hacia babor. Por suerte Ricardo, que está vigilando siempre todos los detalles advirtió el percance a tiempo y decidimos intentar su reparación sin parar la marcha, ya que nos apura llegar a Bermuda antes de la tormenta tropícal que se avecina (según Ricardo se viene el Tatú) Dardo corrió a buscar unos cabos y Ricardo se puso el arnés deslizándose en la cubierta mojada hacia los soportes de la lancha mientras Dardo lo mantenía bajo control con el cabo guía. Ricardo pasó penosamente debajo de la lancha y la amarró  con varios cabos. Cuando terminó, Dardo lo trajo a remolque tirando del cabo hasta la entrada al puente. Venía como patinando sobre una pista de hielo sobre la sal y el agua de la cubierta. Felicitaciones a los veteranos!

Hoy tuvimos el primer susto que nos hizo aflojar las rodillas, para no usar imágenes más fuertes, aunque en este caso hubieran sido más apropiadas. Recibimos una comunicación de nuestro meteorólogo de California que nos sugiere volver a Miami o tratar de llegar a Georgia si no podemos alcanzar Bermuda antes de las 36 horas y cuando recibimos ese informe todavia estamos a 48 horas del arribo. Tras un llamado a Radio Bermuda  Harbour que nos dió un poco más de tiempo antes de la llegada de la tormenta, que tendrá casi las características de un huracán reuní a toda la tripulación y nuestro Consejo de Almirantes sugirió Sempre Avanti! Era una locura por otra parte volver a guarecernos al punto de partida luego de 800 millas navegadas. Por lo tanto impusimos a Marinabella  la mayor velocidad que admiten nuestros motores y que fuera compatible con el estado horrible del tiempo para tratar de llegar al vértice del triángulo de las Bermudas antes del huracán. Cuando estemos a 50 millas de la entrada el equipo de navegación se reunirá de nuevo para decidir si podemos entrar al Puerto porque el temporal no ha alcanzado un punto crítico o si debemos permanecer aguas afuera para aguantar allí el  chubasco sin arriesgarnos a los arrecifes que han sido cementerios de cientos de barcos. Hemos repasado todas las emergencias posibles, puesto a mano el EPIRB y los salvavidas y abierto el contacto con Radio Bermuda con un oficial de nombre Joe  que nos asistirá en cualquier situación difícil. Con estas precauciones esperamos entrar a salvo a Bermuda y hacerle pito catalán al Triángulo. Rogamos a Dios y a todos los santos ortodoxos que nos dejó Svitlana para que el barco mantenga su velocidad máxima sin que la exigencia  lo sobrecaliente. Pero para ello es necesario que nuestro motor siga trabajando bien y allí está la supervisión que a intervalos regulares efectúa Dardo. Como dice un viejo dicho de los marineros ingleses que está pintado en Sea Watch (un restaurante de Fort Lauderdale) PRAY TO GOD BUT KEEP ROWING TO THE SHORE. Y aquí aunque confiamos en Dios estamos en Marinabella remando fuerte hacia nuestro refugio en Bermuda.

Con el mar picado hoy cayó el primer pez volador a bordo. Puede verse en el sector de fotos.

6 de Mayo. Sigue el mal tiempo. Los vientos se mantienen constantes desde que salimos en Este Noreste de 26/30 nudos con oleaje menor que los dos primeros dias. Guillermo creyó ver un náufrago, por lo que desviamos el camino para acercarnos, pero era solo un salvavidas. Si hubiéramos reflexionado antes del desvío no hubiéramos ido porque realmente en 6 días de navegación no hemos encontrado más de cinco barcos, con el radar y sólo uno a la vista física, por lo que estamos solos en el medio del Atlántico. Además no podemos permitirnos demoras pues estamos corriendo contra el reloj contra la gran tormenta. Esperamos llegar mañana a las 8.00AM a Bermuda y pisar tierra firme después de tantos sacudones. Mark Twain, asiduo visitante a Bermuda y muy propenso a los mareos durante sus viajes  por mar, decía que esta isla es el Cielo, pero que para llegar a ella hay que atravesar previamente el Purgatorio. Es lo que estamos haciendo en estos seis duros días de navegación. El viento, la marejada, las resbaladas en cubierta, los sacudones, el agua salada nos han lavado de nuestros pecados y aún barbudos y desaliñados entraremos como jóvenes vestales a la ya soñada isla de Bermuda.

Tras seis días de navegación y más de ochocientas millas náuticas recorridas hemos consumido sólo la cuarta parte de los tanques de gas oil, lo que demuestra la gran autonomía de la nave.  

7 de Mayo. Estábamos recorriendo las últimas cien millas hasta Bermuda cuando ocurrió el percance más serio desde la partida. El tiempo había empeorado y las olas eran otra vez de cuatro metros y vientos de 40 nudos, lo que equivale a una Fuerza 7 en la Escala de Beaufort. La proa se hundía en cada bajada de los miles de subidas y bajadas al compás de la marea y al reventar una nueva ola, el agua y la espuma llegaban hasta la cubierta superior. En la cubierta superior hay una tapa corrediza de acrílico duro que permite el acceso al puente. El agua formada por las olas empezó a escurrir por la corredera de la tapa corrediza y entró a un compartimiento donde hay un panel eléctrico. A las 3 de la mañana sentí un olor a quemado y un circuito estaba chisporroteando. Cortamos la energia, sacamos el agua acumulada, secamos el agua y sellamos la filtración. Apagamos todos los artefactos de 110 vts.  Por suerte el circuito de navegación está en otra parte. Seguimos entonces rumbo a Bermuda para hacer la reparación de los circuitos dañados al llegar a puerto. Este arreglo se hizo también sin bajar la marcha para no atrasarnos y ganarle al  tropical storm que se viene sobre Bermuda. Toda una proeza de Dardo que secó todo y luego de terminar durmió bajo el tablero con un extinguidor en la mano para prevenir otro chisporroteo.

Otra circunstacia de potencial riesgo fué conjurada por el Subcapitán Guillermo. En un determinado momento por terminarse una carta y comenzar otra nueva en el plotter, por alguna circunstancia inexplicable ya que el rumbo del GPS no tiene relación con la visión de las cartas, el barco cambió de rumbo automático y se colocó en STAND BY durante unos veinte minutos. Guillermo, se dió cuenta del cambio de la dirección del viento y advirtió lo que había ocurrido, antes de que la desviación del camino fuera importante, lo que permitió proseguir la ruta, con sólo veinte minutos de demora.

El poco atraso que tuvimos nos hizo llegar a Bermuda cuando ya había comenzado el temporal. Hablé por radio a Bermuda para confirmar si la posición que yo tenía de acceso era la correcta, lo que fué confirmado. Radio Bermuda Harbour nos dió las indicaciones para pasar las boyas de acceso al canal, por lo que esta vez no hubo confusión alguna.

La amarrada en el dock de la aduana costó mucho trabajo por el fuerte viento y la corriente y hubo que intentar dos veces la maniobra, sin perjuicio de lo cual, tuvimos un bandazo fuerte contra las defensas del dock que hizo saltar un poco de pintura al barco y rompió una de las maderas decorativas sobre la borda de babor.

Por fin amarrados a un pedazo de tierra firme!. Hicimos aduana y migraciones. Como todos los barcos de Bermuda se han refugiado aquí por el temporal, no hay lugar en las marinas y nos ubicaron transitoriamente en el muelle de los grandes buques pero nos dijeron que debemos salir mañana antes de que llegue un barco de paseo que viene de Hamilton. Ya elegimos un lugar de fondeo porque no hay muelles libres en el puerto.

8 de Mayo. El tiempo estuvo peor que ayer al llegar la tormenta a su pico, pero a partir de las 18 horas empezó a aplacarse el tiempo. Por suerte no nos sacaron desde nuestro emplazamiento, porque los grandes cruceros han suspendido su entrada por el temporal y seguimos utilizando su amarradero.

Volviendo a lo que escribí antes, creo que pude escuchar el AAAAAUUUUU en los últimos tramos del acceso a Bermuda y vivimos para contarlo.....Vencimos al Triángulo de las Bermudas y acometeremos dentro de dos días rutas próximas al Mar de los Sargazos, lo que en principio nos aseguraría aguas más tranquilas hasta llegar a las Azores.

St. George tiene apenas unas pocas manzanas, con una iglesia de 1800, unas construcciones de principios del siglo 19, pero muy cuidaditas y pintadas de colores pastel que dan al conjunto una visión colectiva muy armónica y muy agradable. Los pequeños jardines y parquecitos del pueblo son muy prolijos y llenos de flores. Hay en el puerto una reproducción de un barco construido en Bermuda en 1896 con los despojos de otro barco que encalló en los arrecifes, con los que los náufragos que utilizaron la nueva embarcación para volver a Virginia. Qué voluntad y qué  habilidad la de esos hombres salvados del naufragio para rescatar los restos destrozados de su nave y hacer otra más pequeña para poder regresar!

Hicimos una ligera excursión a Hamilton para comprar material para poner más pasamanos en el barco, poder  fijar el dinghy mejor y cambiar el sistema de la pluma, pues con el movimiento del barco se adviertió que se estaba pelando uno de los cables. Hamilton es una ciudad muy prolija y linda. No en vano, Bermuda con sus 60.000 habitantes es el pais del mundo con más ingresos per capita y sus trabajadores  tienen el tercer nivel más alto del mundo en materia de salarios. Qué diferencia con nuestro pobre país!

Rescate de un barco el dia de la tormenta, publicado en el diario de Barmuda Otro barco abandonado y al garete el dia de la tormenta Foto del matrimonio rescatado

Las publicaciones de los diarios de Bermuda, acreditan lo duro de la tormenta pasada.

Dicen a los diarios los guardacostas: Los rescates fueron dramáticos con olas de 8 metros y viento de 40 nudos. Fue la jornada más difícil de los 16 años que tengo como guardacostas. En términos de dificultades yo la calificaría en una escala de 10, de 9, pues había muchos llamados de naves en situación de riesgo inminente y cada uno de los dos rescates realizados demandó mucho tiempo.

Marinabella demostró sus calidades marineras al entrar a puerto afrontando el gale, sin requerir ayuda.

 9 de Mayo. Hoy cargamos gas oil para encarar el trecho más largo del viaje: 1885 millas de Bermuda a Azores. Constatamos al llenar el tanque que sólo habíamos gastado 945 galones, es decir un galón por milla, lo que nos deja bastantes reservas para el trayecto, ya que el barco carga 3200 galones. 

Luego de cargar gas oil tuvimos que movernos a otro lugar de amarra que habíamos conseguido, mucho mejor que el primero. Para cargar  cruzamos al otro lado del puerto donde nos encontramos con un trawler brasileño, el Carla, muy parecido a nuestro barco, pero unos diez pies más grande.

Hoy nos enteramos que el día que entramos a Bermuda hubo muchos salvatajes en barcos que la pasaron fea en alta mar. Entre ellos un catamaran que debió ser evacuado por sus seis tripulantes y quedó abandonado al garete por haber perdido el mástil y el timón. Otro barco fue abandonado, al entrar a St. George, luego de 10 horas de intentos de remolcarlo, con olas de 7 metros, pero sus tripulantes, una pareja francesa y un gato fueron rescatados. No puedo reproducir los titulares de los diarios porque no tengo scanner, pero los llevo conmigo como prueba de la feroz tormenta que nos agarró en Bermuda. Yo no creía en la leyenda del triángulo pero parece que hay algo de cierto en ello.

Nosotros estamos ya aprestados para partir mañana 10, pues el tiempo ha mejorado notablemente en el día de hoy y queremos salir cuanto antes para no dar tiempo a que se arme otro frente de baja presión en el trayecto a Horta. La próxima actualización de esta página será entonces dentro de doce días, desde Horta.

10 de mayo. Nuestro meteorólogo nos aconseja partir recién mañana cuando el mar de fondo que ha quedado después de la tormenta se apacigue. Más aún, me recomienda que si no queremos aguantar swells que  vienen del NNO y que tendrán 2 metros, nos quedemos algún tiempo más en Bermuda. Guillermo, que es todo un experto en detectar informaciones en tierra constató lo mismo tras conversar con los tripulantes de cinco veleros, próximos a nuestro amarradero.   Ellos también saldrán mañana, por lo que acordamos en tres frecuencias para comunicarnos, por si alguien necesitaba apoyo. El capitán de uno de los buques, un inglés de Dover, llamado Bruce, nos dijo que hace casi un año que estaba navegando pues había partido de Dover en julio con rumbo al Caribe y nunca había encontrado peor tiempo que el que pasamos estos diez días en Bermuda.

Aprovechamos el día para hacer algunos arreglos: instalar una alfombra en la cabina de mando para evitar  deslizamientos, emparche de una saltadura de masilla, cargado de aceite en los tanques.   Tuvimos una cena de higado con cebolla em un pub inglés de la plaza, que hace 200 años que hacen eso además del clásico pastel de carne.

La actualización de la página WEB fué todo un  problema. La oficina telefónica no tenía sistema de transmisión de datos. Fuimos a una casa de alquiler de motos y le dijimos: ya que alquilan motos, no nos alquilarían una línea por media hora? No entendieron el negocio. Ya en el último recurso fuimos a un hotel, resueltos a alquilar una pieza por una hora para usar la línea. Nos rehusaron el cuarto. Cuando salimos vimos que era un hotel para gays y desaliñados, barbudos y sucios, no habíamos cumplido con la escenografía de pareja gay que requerían las reglas gay. Finalmente fuimos  a la oficina de atención al turista de Bermuda y les dijimos que éramos periodistas , palabra siempre mágica para abrir puertas cerradas, quienes nos enviaron a una casa de reparación de velas donde finalmente pudimos conectarnos.

11 de Mayo. Nuestro siempre activo representante en tierra, Guillermo regresó sonriente con un paquete de hojas de pronóstico metereológico para las proximas 144 horas. Se viene una semana de buen tiempo con olas no mayores al metro y medio !!!!!. A las 2,33 pm hora sde Bermuda y 5.33 pm de Greenwich zarpamos de St. George olvidando dar los tres toques de bocina largos de zarpada y uno para el cocinero, como es habitual.

Las primeras horas de navegación fueron muy agradables, al punto que pudimos rebajar un poco la velocidad y hacer trolling por dos horas, aunque sin resultado. Ni un pique. Por la noche empeoró el tiempo y empezó un viento fuerte que disminuyó a las seis de la mañana.

12 de Mayo. Segundo día de navegación hacia las Azores. Hoy advertimos porqué había saltado el autopilot y pasado a stand by, como contáramos el 7 de mayo. No fué por una causa inexplicable. Ocurre que al tocar sin darse cuenta la palanca de comando, el autopilot interpreta que se quiere manejar manualmente y se desconecta. Para evitar que ello suceda de nuevo, al apoyarse sobre la palanca, la destornillamos durante esta recta directa de 1.700 millas y la volveremos a colocar al aproximarnos a las Azores,

Hoy tomamos contacto varias veces por el SSB con el Christal Star y los otros veleros que habían partido con nosotros de Bermuda. Su posición es más al norte porque han subido por un camino indirecto  buscando los trade winds, que también llaman westerlies y mucho más al oeste porque nosotros vamos más rápido que ellos. El Subcapitán se ha convertido en nuestro Jefe de Comunicaciones y con la ayuda de Dardo, que es el hombre múltiple de abordo ha sintonizado todas las frecuencias con que podemos comunicarnos con ellos. Guillermo intenta siempre la comunicación con los pocos barcos que pasan para conocer noticias del tiempo y asegurarse el rumbo de los más grandotes para no entrar en curso de colisión.

Ricardo, en una de sus habituales incursiones a la sala de máquina durante su guardia, advirtió hoy que el manómetro del último filtro de combustible antes de llegar a los inyectores estaba en rojo. Ese filtro fué el único que no había sido cambiado en Bermuda, pero ahora hubo que hacerlo deteniendo la marcha del motor en alta mar. Fué sólo cosa de cinco minutos y no generó demoras apreciables en el curso de la derrota.

Dardo, el hombre múltiple, demostró también habilidades culinarias, preparando unos vermichelli al Cap Ferrara, con huevo y queso que hicieron la delicia de la tripulación y una tortilla a la española que resultó excelente. En homenaje al Jefe de Máquinas, contra nuestros propósitos de excluir toda propaganda, incluimos una mención al centro de maquinistas en la página de fotos.

13 de Mayo. Son las tres de la mañana y el tiempo sigue bueno, lo que nos ha permitido hacer ya más de 350 millas desde la partida. El resto del día transcurrió también tranquilamente, quiza porque no nos afecta que sea 13. Aprovechamos el mar calmo para trabajar en algunas cosas: lavar las ventanas que estaban llenas de depósitos de sal seca por el abatir de las olas, cortar unos perfiles de aluminio para hacer violines en la heladera, dormir mucho. Una reflexión especial merecen las horas de sueño durante la navegación. Tal vez la monotonía de estar solos en el océano, el suave bamboleo de la embarcación durante el mar bueno, la necesidad de recuperar el sueño perdido, la ruptura de intervalos prolongados de sueño normal por las necesidades de hacer guardia, hace que estemos permanentemente propensos al sueño. Nos dormimos sentados, leyendo y hasta durante las guardias, aunque nadie lo quiera reconocer. Nos dormimos en nuestras propias camas, en los sofa de la sala, y hasta en la cubierta tomando sol. El sueño es el verdadero dominador de nuestras vidas a bordo, fuera de él tenemos sólo horas aisladas de vida normal. Se preguntaba hoy Guillermo, también otro poseso por el sueño: podremos reanudar nuestra vida normal sin quedarnos dormidos sobre nuestros escritorios?Pienso que sí  aunque hoy el sueño es dueño y señor de nuestras vidas. Y yo que había traído pastillas para dormir por miedo de que no pidiéramos conciliar el descanso a bordo...

14 de Mayo. Contactamos por radio dos veleros que también van rumbo a Azores, felices de escuchar una voz humana después de cientos de millas en la soledad de este mar que parece interminable. Sigue el buen tiempo que por los pronósticos se prolongará hasta el 17, lo   que nos permite una navegación constante y aburridamente tranquila. Casi todos los trabajos a bordo se han hecho y hay que esperar la llegada a Azores para completar la reparación de la masilla saltada sobre babor y la fijación de las maderas decorativas despegadas en Bermuda al golpear el muelle con la mar gruesa. Disfrutando de la paz de la marcha Dardo se dedicó a la cocina y amasó y horneó dos ricas pizzas. Al atardecer, maravillado por el espectáculo del sol poniéndose sobre babor y dando lugar a la oscuridad de la noche, Guillermo hizo una elegía al sol y su importancia como rector del sistema planetario en que vivimos que mereció ser filmada con el sonido de sus palabras mezclado con el runrun del motor trabajando a ritmo y la visión de ese sol rojizo que se hundía en el horizonte. Está incorporado a los registros fílmicos de las travesía.

A las cinco como todos los días abrimos el informe del meteorólogo de California que nos augura tres días de buen tiempo, con una complicación leve para después, pero que no llega a ser la que pasamos en Bermuda. Las guardias se mantienen bajo el horario de Bermuda, aunque en nuestra marcha hacia Occidente hemos pasado ya dos husos horarios. En Azores ajustaremos nuestros horarios para las guardias.

15 de Mayo. Son las 4 de la mañana y aburrido de dormir resumo la crónica del viaje. Con el buen tiempo hoy terminaremos de montar los perfiles cortados para armar los violines en la heladera.

Un comentario especial merece la ardua tarea de sacar comestibles de la heladera durante el mal tiempo. La heladera es una heladera grande común General Electric de dos puertas con estantes de vidrio deslizables hacia  adelante, no preparada para el bamboleo de la mar gruesa. Por  ello la apertura de la heladera era un verdadero desafío sólo superado por la acción en equipo de tres tripulantes, luego de las frustrantes experiencias de intentarlo uno sólo. Cuando uno o dos queríamos intentarlo, siempre estaban listos los comestibles para escaparse ante el primer cabeceo de proa. Para peor, como la heladera estaba atestada por víveres para 30 días era difícil encontrar lo que uno quería. Esos momentos de indecisión eran aprovechados por frascos, latas y botellas para presionar todos juntos hacia afuera, desplazar al mismo tiempo a las bandejas corredizas hacia adelant,e y provocar el caos. Mayonesa mezclada con verdura. El pan lactal rehogado en leche y nosotros sin alcanzar el producto requerido, y teniendo que cambiar de elección por algo más a mano. Algunos productos eran más agresivos y cuanto más pesados eran más gozaban con caer sobre nuestros pies. Lo peor era que actuaban al únisono como ejércitos en batalla. Mientras intentábamos escoger algo del tercer estante, conteniendo a los otros del mismo estante, los del segundo estante aprovechaban nuestra debilidad y lanzándose como una carga de caballería decían Ahora! y se empujaban unos a otros para caer todos juntos sobre nosotros e interrumpir la tarea extractiva. Eran extremadamente peligrosos los del primer estante pues estaban los líquidos y el estante era corredizo, por lo que su condenada estrategia consistía en desplazar todo el estante y tirarse desde afuera. como desde una planchada; eran como bombas de profundidad con una intencionalidad de causar el mayor daño con el menor esfuerzo posible. Eran los artilleros de la heladera y los enemigos más difíciles de vencer. Por ellos desistimos por semanas de beber gaseosas frias contentándonos con el agua de la canilla. Pero como decía el General Perón sólo la organización vence al tiempo y nosotros decidimos encarar con una fuerza bien organizada de tres tripulantes entrenados la lucha contra la heladera.

Primero venía la tarea de inteligencia. Te  acordás vos donde estaba el ketchup. Creeo que en el segundo estante, detrás de la pierna de jamón. Bueno alguien tiene que retirarla por un momento. Pero es muy pesada, requiere ambas manos y cómo me sostengo?.  Y seguía el tercer tripulante. Yo te sostengo de la cintura mientras vos lo intentas. Pero entonces quien mantiene abierta la puerta? Volviamos entonces a empezar para definir la mejor táctica para cada pequeña batalla contra la heladera. A veces no recordábamos donde estaba algún producto y debíamos entreabrir la puerta para espiar el lugar del enemigo. Si lo conseguiamos volvíamos al planeamiento de la acción. Si no los veíamos intentábamos una incursión a ciegas donde a pesar de ser un equipo de tres teníamos altas probabilidades de perder. Todo un desafío.

Hoy intentaremos dominar  a la heladera colocando los violines ya cortados y sus soportes en cada estante  de la heladera, pero no descarto una acometida desesperada de los víveres, viendo que pueden perder definitivamente la guerra contra los humanos. 

Ms olvidé contar un episodio de la noche de ayer. Mi cabina tiene dos ojos de buey muy bajos. Cuando hay mucho oleaje se mojan con las olas y es como vivir en una pecera con la tempestad dentro del cuarto. En mar bueno, el agua no lo alcaza, lo que permite una visión del horizonte. Como hacía un poco de calor y había mar calmo abrí un ojo de buey y me quedé dormido. Una ola cruzada rompió sobre estribor y todo el mar entró por la escotilla y me despertó con una ducha fría que mojó el colchón y las almohadas. Un despertar inesperado.

16 de Mayo. Otro día de buen tiempo como ayer cuando aprovechamos para tomar sol en proa y sacar algunas fotos del grupo que se ven en la sección de fotos. Cruce del Atlántico.

El tiempo se fué empeorando desde las 10 de la mañana hora de Bermuda. Ya hemos cruzado otro huso horario pero aún no hemos cambiado los relojes esperando hacerlo en Azores. Nuestro meteorólogo, que hasta ahora viene acertando con sus pronósticos nos vaticina que estos dos días irá empeorando concluyendo con los coletazos de un gale que se está formando más al norte, en el paralelo 40 que se advertirá el día 19. A partir del 20 volverá a mejorar justo cuando está prevista nuestra llegada a Horta. Los hortos podrán decir pues que les traemos el buen tiempo, aunque no esperamos ninguna recompensa.

Esta noche apareció en la pantalla de radar la mancha de un frente de lluvia y como Guillermo -que comenzaba su guardia- no la sabía interpretar me llamó. Cuando le dije que se venía una tormenta de lluvia, salió a equiparse para emergencias y la foto lo registra con casco y chaleco dispuesto a mantenerse en guardia sin ceder ante la tormenta. El viento y la lluvia baten ahora a estribor, pero se trata de un frente chico y pasajero, como resulta del radar. Sin embargo, Guillermo anticipa que durante toda la noche mantendrá su vestimenta de emergencia.

Hoy debimos cambiar un filtro de gasoil por segunda vez  en este trayecto. Seguramente que el gas oil que nos vendieron en Bermuda no era de buena calidad. También hubo que engrasar los estabilizadores pues llevan muchos días trabajando sin cesar.

17 de Mayo, Estamos solo a 600 millas de las Azores. El tiempo continúa relativamente bueno, aunque nuestro meteorólogo nos informa que para mañana debemos esperar un fuerte coletazo del gale que tiene su epicentro en el paralelo 40. Por eso aprovechamos para avanzar a toda máquina y nos quedamos conversando de sobremesa hasta las 10 de la noche previendo que mañana no tendríamos tiempo para hacerlo.

18 de Mayo. Cuando estábamos a 350 millas de Azores se desató el gale que se nos vaticinaba. Fué un poco menos fuerte que el que pasamos en Bermuda, que dentro de la escala de Beauforf tuvo categoría de tropical storm, pero fué un señor strong gale con ráfagas de 40 millas y olas de casi 4 metros. Para peor las olas golpeaban sobre estribor, a diferencia de Bermuda donde abatían sobre proa, lo que provocaba fuertes ruidos al golpear algunas olas contra el casco. Otra circunstancia lamentable fué que a las 11 del día por razones que en ese momento desconocíamos, pero luego supimos que fué por un cable que se había soltado por el bamboleo, perdimos el piloto automático y la brújula electrónica  por lo que el barco empezó a tomar un rumbo errático dando vueltas en redondo. Ante esa situación y tras constatar que el sistema de brújula electrónica no funcionaba resolvimos asumir el pilotaje manual de Marinabella con rumbo 93 grados y con el control del GPS. Las olas cruzadas hacían muy agotadora la tarea, y sólo un experto como Dardo podía mantener el rumbo derecho pues nosotros al intentar el pilotaje avanzábamos en ZigZag. Resolvimos entonces cambiar el régimen de turnos y hacer turnos de dos horas, pues la tarea era muy estresante.

Le tocó el primer turno al Subcapitán, que justo es reconocerlo lo mantuvo con una concentración tal que completó su turno completamente agotado. En el interín y tras leer el manual del compás donde decía que la leyenda que  indicaba que no llegaban datos indicaba que el sistema estaba interrumpido decidí llamar al fabricante a Estados Unidos, donde un técnico me dijo que me fijara al dorso de la caja del compás donde hay un cable azul que cuando se desconecta indica esa falla. Fui a dar vuelta el aparato y me encontré con una manejo de cables del color del arco iris, azules, blancos, blancos y azules, verdes y blancos, rojos, amarillos y había dos azules y parecían estar conectados pero no me animaba a tocarlos pues son muy delgados y temía complicar la situación. Volví a llamar al fabricante y me dijo que intentara con un tester para ver si había corriente, lo que por el movimiento del barco era  imposible. Volví a la caja y empecé a mover suavemente los cables azules. Me sentía en ese momento como en las películas donde el muchacho ve dos cables y debe cortar uno solo de ellos pues si no estalla la bomba y siempre acierta. Lo cierto es que sin quererlo pasó como en las películas y el autopilot y el compás volvieron a funcionar. Todo ello para satisfacción de Dardo que ya llevaba media hora de guardia piloteando y pudo hacerlo desde entonces por el autopílot.

Debo señalar aquí la voluntad presente siempre en el Subcapitán para enfrentar las situaciones más difíciles. Quiero aclararlo aquí, pues en algunas fotos aparece pertrechado con salvavidas como para ir a la guerra, y no quisiera que dé la impresión a algún lector algo malévolo que Guillermo teme las emergencias y duerme con el salvavidas y el casco puesto. Lo hace para prevenirse de los golpes contra los costados del barco cuando la ola supera el poder de los estabilizadores y éstos escupen hidráulico por las válvulas de desagote y en ese momento si la ola es muy grande se produce un fuerte bandazo que expulsa a los tripulantes hacia el borde opuesto.

Una reflexión sobre la reparación del compás para futuros tripulantes que quieran cruzar el océano. Es muy importante contar con un teléfono satelital a bordo, que puede hacer accesible el consejo técnico de un equipo difícil de manejar para los iniciados. También es muy importante contar con un duplicado o equipo manual para los aparatos principales, como compás, GPS y radio VHF. Debo señalar esto porque antes de salir de Miami, Ricardo me había advertido que el GPS manual no funcionaba, lo que resultó correcto. Cuando traté de inicialarlo al ocurrir el percance, advertí que no andaba, por lo que rogué que no fallara nuestro GPS permanente que al desligarse el giróscopo y el autopilot se convertía en nuestro único instrumento para indicar el derrotero.

Continuamos rumbo a Azores, ahora a sólo 300 millas, tras ocho días de navegación y 1500 millas recorridas desde la última recalada.

19 de Mayo. Pasamos la noche bien con la tranquilidad de dirigirnos por el giróscopo electrónico y el autopilot ahora funcionando normalmente. Sigue sin haber barcos en el radar, lo que nos preocupaba porque podía ser que no funcionara, pero se vieron algunos frentes de lluvia a 40 millas, por lo que eso nos indica que el radar funciona bien. Decididamente hubo muy pocos barcos en la ruta Miami-Bermuda-Azores.

Por la mañana preparé con la computadora y el printer una bandera de Azores (Portugal) con unas modificaciones en el escudo para cumplir con las reglamentaciones de arribo, ya que no teníamos a bordo ninguna bandera portuguesa. Espero que no llueva para que no se destiña la tinta.

Respondiendo a mi querido amigo Gustavo Gené que me preguntaba cómo se perciben los signos de proximidad de la tierra, prescindiendo del equipo, luego de muchos días de navegación. A las 4 de la tarde de hoy y estando a 90 millas de Horta nos rodearon por primera vez grandes bandadas de pájaros y decenas de delfines que danzaban como en las piletas de Sea World a ambos lados del barco y se cruzaban por la proa a gran velocidad, por lo menos a 30 nudos, por lo que triplicaban nuestra velocidad y jugaban con el peligro de ser embestidos basándose en la seguridad de que eran más hábiles y veloces que nosotros. Los pájaros marinos revoloteaban como indicando la presencia de cardúmenes de peces. La sensación fué la de pensar que todos los seres de cielo y mar que tienen aquí su habitat nos daban la bienvenida a tierra firme después de casi 3.500 kilómetros de viaje por el océano lejos de las costas y sólo acompañados de la mano de Dios. Algunas fotos en el capítulo de Cruce del Atlántico registran el paso de los pequeños y amigables delfines.

El mar está mejorando luego del gale de ayer y nos permite un cómodo desplazamiento a 10 nudos, lo que nos hace estimar con gran precisión nuestro arribo a Horta: a las 5 de la mañana del domingo 20 de mayo. Ya planificamos nuestro domingo en Horta. Ir a misa de 11 a la Iglesia de los Navegantes para ver a las jóvenes casaderas de las Azores con sus vestidos domingueros y cuando pase la veda alcohólica del día (si es como en USA donde no se expenden bebidas hasta después de los oficios religiosos) ir al famoso Café Sport que desde hace 100 años sirve un buen grogg a los navegantes y donde se han concentrado cansados y barbudos todos los navegantes solitarios más conocidos desde nuestro Vito Dumas hasta Lord Chichener (se escribe así?) Allí cuatro marineros conocidos por Uds. a través de estas páginas y que casi no beben se embriagarán con grogg y exagerarán las experiencias del cruce, multiplicando por tres la altura de las olas y por cuatro la fuerza destructiva del viento.

Otro de los placeres será ver colgados en los tendederos de la isla las enaguas coloridas de las jóvenes azorianas. Como en otros lugares de pescadores de Portugal, entre ellos Nazaret, que visité hace más de 30 años, en los barrios tradicionales, las mujeres usan polleras negras y acampanadas que dan una sensación de costumbres monacales, pues todas visten de negro. Sin embargo en los tendederos de sus casas exhiben las siete enaguas de colores que usan abajo y que sólo se ven en los patios y en las ventanas de las casas  a modo de banderas que abren nuevas perspectivas a los pretendientes que puedan algún día vencer las vallas negras de la pollera y avanzar en las prendas ocultas de sus vestiduras. Espero que la difusión del secarropas, treinta años de paso del tiempo y la igualitaria estandarización de la globalización no hayan hecho perder en el pasado esta pintoresca costumbre.

Y la nave va, como en la película de Fellini. Estamos los cuatro en la cabina de piloto que parece una cápsula espacial como filosofa Guillermo en la que ya estamos acostumbrados a habitar y dispuestos a seguir y seguir, a navegar eternamente por este océano que es una dimensión parecida al espacio, por su amplitud y su hechizo para sentir en la soledad la inmensidad del cosmos y la pequeñez del hombre. Eso mientras haya combustible agrega nuestro jefe de máquinas. Pero la autonomía de la nave es muy grande y puede en la práctica con sus 3.200 galones cruzar cualquier océano del mundo. Habrá otros mares en el futuro? No lo sé.

20 de Mayo. A las cuatro de la mañana empezamos a avistar la isla Faial, en Azores por la pantalla de radar. Bajamos el ritmo de navegación para llegar a Horta con luz. A las ocho de la mañana entramos en el puerto de Horta. Por via de la radio VHF me autorizaron a amarrar en el puerto comercial porque no habia lugar en la Marina. Hice Migraciones en rápido trámite y bajamos todos de la embarcación. Demoramos algo porque Dardo tomó muy a pecho sus responsabilidades y quizo cambiar los filtros al llegar.

Fuimos a la misa de 12 a la iglesia de los navegantes, caminamos por las calles de Horta, filmamos algo, almorzamos en un club naval y luego volvimos al barco a cumplir con el rito de la siesta que es ley sagrada en las islas y que nosotros necesitábamos para reponer la falta de sueño derivada de la nerviosidad por la llegada.

Estuvimos con Dardo en el Cafe Sport que es el punto de reunión de todos los navegantes tomando una cerveza, que para mi desazón reemplazan al grog, mortífera bebida en base a ron y cognac que se tomaba en las tabernas desde la época de los piratas.

También lamenté no ver en las ventanas las enaguas de colores que esperaba encontrar como me ocurrió antes en otros puertos pesqueros portugueses. Un triunfo de la generalización de las actitudes  impuesta por la globalización frente a la diversidad de las culturas.

Horta es una ciudad muy chica en la isla de Faial, con un típico estilo colonial portugués. Desde el puerto se ve la isla de Pico donde hay un gran volcán apagado que es una perfecta estructura cónica como el monte Fuyi, que en invierno se corona de nieve en su cima. Esta isla está separada de Faial por un canal de solo 4 kilómetros.

En el puerto hay veleros oceánicos de todo tipo, en su mayoría de bandera inglesa. Un buen día para los cansados navegantes que se aprestan a descansar en aguas tranquilas después de ocho días de mar gruesa.

21 de Mayo. No pude conectarme desde Horta con un proveedor de internet para actuaalizar esta página web. Lo haremos  desde nuestro próximo puerto, pero Horta se encuentra en esa penosa situación intermedia donde ha recibido suficiente de la globalización para perder sus costumbrismos pero no lo necesario para poder considerarse en el primer mundo como parte de una Europa integrada. Como sigue el buen tiempo que se pronostica para cinco dias más, decidimos salir hoy previa carga de combustible. Esto resultó todo un suplicio, primero porque la gasolinera estaba atestada de veleros que no saben donde ubicarse y que tuvieron que correrse para permitirnos recostarnos sobre el muelle, segundo porque tenia una manguera muy estrecha para echar el fuel, por lo que 7.000 litros nos demandaron casi tres horas de carga. Guillermo aprovechó la espera para ir al mercado y abastecernos de fruta y verdura antes de zarpar. a las seis de la tarde estábamos otra vez en mar y a las siete habiamos dejado ya la vista de la isla de Pico y entrábamos otra vez en un largo trecho. Casi mil millas para entrar en Gibraltar.

22 de Mayo. Son las 11 de la noche y acabo de entregar mi guardia al Subcapitán. Este ha sido nuestro día de navegación más pacífico desde la salida. Olas menores a 1 metro. Vientos que no rugen, apenas susurran. El motor ronronea cadenciosamente. No se esfuerza, su respirar es el acompasado chuchuchu, de la velocidad de crucero, y pareciera que nos agradece por no imponerle esfuerzos que lleven al límite su capacidad de servirnos. Sabe que lo cuidamos renovándole el aceite y controlando su temperatura a cada rato y nos lo paga con una marcha tranquila y prolongada. Ha trabajado ya muchas horas desde la partida hace 22 días, pero responde noblemente, fiel como un caballo a quien tratan con cariño, sus 275 caballos nos acompañan con el chuchuchu de su esfuerzo. No jadea, respira agradecido porque no le imponemos cargas mayores que las que puede ofrecernos.

Pocas novedades. Los peces siguen renuentes a  ser capturados. Tiré dos cañas. pero la velocidad es muy alta para que alcancen los señuelos y no queremos disminuir la velocidad de crucero.

Siguen las comidas ditéticas a bordo. Macarroni a la bolognesa y soup a l'ognion.

La placidez de la navegación nos da tiempo para escribir y reconcentrarnos en nuestros pensamientos. Hay trabajos que hacer, como desenredar la cadena del ancla que con el movimiento se ha convertido en una enorme madeja de hierro que no permite usar el ancla, o reparar las bandas de madera, pero esperamos hacerlo al llegar a puerto y volvemos por lo tanto a nuestros pensamientos.

Todos los que nos escriben desde nuestra pobre patria nos dicen que aunque tengamos que afrontar la fuerza huracanada del viento, los terribles sacudones de los swells durante los gales y hasta los sueños de serpientes marinas, nada hay comparable a los días de desazón que se viven en nuestra tierra. No se si nos alientan a un viaje prolongado durante toda una vida como el de Ulises sin volver a Ithaca o ven tan lejana la recuperación argentina que aplauden nuestra decisión de tomarnos un tiempo sabático en el océano.

Porqué está tan enferma la Argentina? Ya no se la considera una patria. Esa palabra se ha olvidado. El pueblo argentino ha sido reemplazado por la gente. La nación por el país. Un lugar en el mundo donde no hay una nación, ni un pueblo que perciba una patria no tiene destino como comunidad organizada. No hay sentido épico del futuro a encarar. No hay amigos a pesar de una mentirosa prédica de lo latinoamericano, ni enemigos externos que combatir porque los enemigos están entre nosotros mismos. No hay destino histórico y al no haber destino histórico no hay destino. Tememos a romper con la convertibilidad, tememos desafiar a los mercados, tememos tener que vivir con lo nuestro como decía una obra de Aldo Ferrer por un tiempo y preferimos continuar endeudándonos ciegamente hasta que reviente esta burbuja de ficción que nos cobija. Tememos, tememos y tememos. El que le tiene miedo a1 perro el perro le muerde decía mi padre y hoy los mastines de la especulación financiera, el ocio obligado por falta de horizonte, la corrupción generalizada de los partidos y de los funcionarios, la prioridad de las carreras sobre las ideas de los políticos, que no desarrollan trabajo útil alguno  ni se les conoce fuente legítima de ingresos están desgarrando las carnes de los argentinos. Están socavando las bases de la Nación. Como sostiene Gunnar Myrdal, tenemos que convertir a la Nación en el hogar de su pueblo y para eso, este pueblo debe ser liberado de conducciones corruptas y requiere un futuro de esperanza y crecimiento

Que puede decir quien habiendo tenido el placer de conocer y trabajar desde altas posiciones con las  gigantescas figuras de Frondizi y de Perón y desgarrado en sus sentimientos al ver bastardeados los grandes compromisos nacionales: desarrollo y justicia social por parte del menemismo, creyó que podía volver a esas fuentes desde un partido no tradicional como el Frepaso y se equivocó. Los mismos vicios, pese a las manifestaciones formales de moral pública y compromiso social existían allí. No hubo discusión de ideas ni definición de principios básicos a mantener con la intransigencia de un Gandhi o un Irigoyen. El líder del Frepaso no tuvo tiempo ni ganas durante un año para participar en el desarrollo de ideas ni proyectos. Entonces el Frepaso se convirtió también en una mera agencia de colocaciones para discutir lugares en las listas y cargos en la Alianza. Renuncié a mi cargo como Director de los equipos técnicos del Frepaso y la Fundación Carlos Auyero un día antes de que asumiera la Alianza. Fué una de las decisiones más felices y oportunas de mi vida. No fuí parte de la trituradora de ilusiones en que se convirtió la Alianza lo que quizá fué la única definición acertada de Chacho Alvarez tras más de un año de errores tras errores.

Si no hubiera conocido la histérica persecusión antiperonista de la Revolución Libertadora o no pasado por las cárceles clandestinas  del proceso diría como Lugones que ha llegado la hora de la espada. Pero ese no puede ser el camino. Ha llegado la hora de la espada desde otras manos? Ya conocemos las desviaciones militaristas de los movimientos guerrilleros y su carencia de arraigo entre sociedades muy complejas. Que soluciones ha habido en otros paises ante tal grado de desnaturalización de la función política? O un golpe,  que me he apresurado a descartar, o un movimiento judicial como el de la mani pulitti en Italia que sienta el ejemplo encerrando a los ladrones y corruptos. No es posible por la decidida dependencia de la Corte de intereses políticos que no se animará a desarticular. Un nuevo partido político? Ya vimos lo que pasó con el Frepaso: una trituradora de ilusiones. Quizá la única solución institucional consista en formar un poderoso movimiento de opinión independiente donde se proponga con iniciativas populares nuevos códigos de conducta para los partidos que elimine la publicidad electoral desenfrenada que es una fuente de corrupción  y que propugne una nueva ley electoral donde se eliminen las listas sábanas y solo se elija a personas y no a profesionales de la política y se habilite que las instituciones  reconocidas como las universidades, academias y entidades de bien común puedan proponer candidatos sin tener  que pasar por los círculos corruptos de los partidos para homologar caandidaturas. Son pocos los que pueden vivir en los pantanos como el quetzal sin ensuciar con barro su plumaje. Por lo tanto las nominaciones deben salir del ámbito monopólico de los partidos, para obligarlos a competir por la decencia y la experiencia. Se trataría de una lucha democrática  del Pueblo de la Nación contra los intereses oligárquicos de los dirigentes políticos. Toda una epopeya. De lo contrario sólo nos queda esperar al Mesías que en cada partido introduzca un nuevo campo de valores, lo que es difícil para mi luego de la frustrante experiencia del Frepaso.

23 de Mayo. Vuelvo a la navegación, donde pese a las nubes hay un horizonte más promisorio que en lo político. Estamos ya a menos de 800 millas de Gibraltar. Nuestro meteorólogo nos augura cinco días de buen tiempo. Viva la tecnología!.  Reuní a la tripulación y les leí el parte pues hay que sembrar esperanza para encarar mejor el trabajo futuro, aún en navegación. Ahora comprendo porqué Alejandro, César, Atila y los grandes conquistadores de la historia convocaban a sus brujos y augures para saber si los astros les eran propicios. Aunque muchas veces las tripas de los pájaros, la borra del café o la forma en que caían los huesillos no indicaban la verdad, los guerreros a los que se le había vaticinado el éxito salían con la mayor de las fuerzas, que es la fuerza en uno mismo, a emprender la batalla. Aunque a veces los meteorólogos también se equivocan, la tripulación se manifiesta exultante ante estos vaticinios entendiendo que será una jornada de millaje sostenido y constante sin demasiado riesgo para la embarcación y sus hombres. Nuestro meteorólogo ha tenido muchos éxitos y si hubiera vivido hasta 10 siglos atrás hubiera sido muy disputado y sus servicios recompensados con oro, tierras y títulos nobiliarios . Pero hubiera perdido su cabeza si le hubiera dicho a Atila que debía regresar a las planicies mongoles cuando estaba a la  vista de Roma, como ocurrió cuando nuestro meteorólogo nos recomendó volver a guarecernos en Florida o Georgia cuando estábamos a solo 200 millas de Bermuda.

Para continuar con algo más importante que las divagaciones políticas de ayer. Promediando la tarde nuestro jefe de máquinas ha resuelto preparar una pizza y el olorcillo del horno nos convoca a todos y nos hace suspender nuestras actividades. Entre ellas la mía. Hasta mañana

Ya llegamos a la tarde y la jornada de sol, bien aireado con vientos de 15 nudos nos permitió ir al puente superior a controlar la marcha de la nave al aire libre, lo que nos dió el tono tostado peculiar de los marinos, pues hasta ahora, encerrados en el interior del barco la mayor parte del tiempo, parecíamos ratas de biblioteca.

24 de Mayo. Cada día nos acercamos más al fin de la singladura. Recuerdo que cuando decidí hacer este viaje. estudié las series históricas de estado del tiempo de los últimos 40 años en la página WEB de la Armada de los Estados Unidos y pude convercer a Guillermo y los demás tripulantes que no habría más de cinco días malos durante el mes de Mayo. Fuí muy convincente y lo creyeron, porque lo creí yo mismo, pero se derrumbó mi fe en las estadísticas después de los primeros 15 días de mal tiempo. Sin embargo siempre que llovió paró y después de una seguidilla de negros en la ruleta tienen que salir los colorados, por lo que el tiempo se viene portando bien con nosotros desde la salida de Horta y tiene posibilidades de continuar así hasta Barcelona. En Barcelona se bajarán Guillermo y los otros tripulantes y continuaré yo solo por el Mediterráneo con Svitlana y Marina y con los amigos que puedan eventualmente incorporarse a cada tramo y que quieran cambiar la diaria lucha de Buenos Aires por la placidez de la navegación  mediterránea (con guardias nocturnas, ocasionales ventarrones y posibles mareos) El Atlántico asustó a muchos de los amigos que podían acompañarme, pero el Mediterráneo infunde menos temor. En el mes de junio nos acompañarán Andrés y Patricia Federico.

Es increible que en tres dias de navegación no hayamos encontrado ni un solo barco, no sólo a simple vista sino en la pantalla del radar que tiene un alcance de 72 millas, algo mas de 120 kilometros a la redonda.Yo creí que al estar a las puertas de Europa el tráfico sería más intenso y que veríamos de 6 a 8 buques por día, pero nada de eso ha ocurrido.

Hoy está nublado y con visibilidad de sólo 3 millas por lo que nos manejamos con el radar. Sin embargo es fácil calibrar el radar cuando hay costas o embarcaciones a la vista, pero cuando es una amplia pantalla negra desde hace tres dias no se puede sintonizar porque no hay la menor indicación lumínica. Espero que pase un barco pronto por la pantalla para poder regular el radar, lo que hay que hacer periódicamente de acuerdo con las condiciones de las ola, la densidad de la nubosidad y la distancia.

El agua está fría. Entre mis planes frustrados estaba la de parar todos los días media hora y nadar en el mar para hacer algún ejercicio durante la navegación, pero la temperatura del agua no es la del Caribe, por lo que he dejado la natación para el Mediterráneo, si es que cs que calienta un poco más.

Ya han pasado 24 días de navegación y extraño mucho a mi Marina, en cuyo recuerdo he bautizado a este barco. Me he enterado que ha hecho muchos progresos y seguramente encontraré en Junio a una niñita más grande, tan encantadora como siempre. Espero que no se aburra de tener que pasar seis meses a bordo.

Al principio del día, como dije antes, el cielo estaba nublado, pero a partir de las dos de la tarde se despejó, el mar se planchó y el viento cesó, al punto que después de 23 días de marcha desconectamos los estabilizadores que cumpleron un buen rol hasta el momento eliminando gran parte del rolido, excepto con los grandes oleajes. Parecía que navegábamos en un inmenso lago y al ir a popa, lamentaba que la fuerza de la hélice hacía un surco en la gran planicie de aguas azules y serenas, pero la calma se imponía, como si no quisiera que volvieran las aguas agitadas hasta que los tripulantes lleguen  a puerto. Entonces a poca distancia de las hélices las aguas plácidas volvían a cerrar el surco como el labrador que ya ha echado su semilla y las aguas continúan en la suprema horizontalidad de esta maravillosa calma hasta donde llega la vista.

La calma nos permitió ir a proa a tomar sol mientras comíamos unos ananás que habíamos comprado en Azores, dulces y tiernos como los labios de la mujer amada. La puesta del sol fué maravillosa, digno broche de un día semejante. Hasta mañana y gracias a Neptuno por habernos regalado aguas tan propicias.

25 de Mayo. Hoy es el día de la patria y lo conmemoramos poniendo una gran bandera argentina que extrajo Guillermo de la gaveta de las banderas y la colocó con gran respeto y solemnidad en la sala de pilotos. Aunque nuestro barco lleva la bandera de su lugar de registro en las islas Vírgenes Británicas, desplegaremos la celeste y blanca al llegar a Gibraltar y como no tenemos cañones haremos sonar largamente nuestra bocina como una reivindicación argentina frente a otra tierra injustamente ocupada.

En la superficie el tiempo continúa bueno, con vientos de menos de 10 nudos. Sin embargo, desde las siete de la mañana hasta las cinco de la tarde hay un importante mar de fondo que levanta olas de dos metros y medio cada 7 segundos. Por qué este fenómeno? Analizando las cartas marinas descubro que es porque estamos pasando sobre las montañas submarinas de Osborne, Gettysburg e Hirondelle, que es un macizo que se eleva hasta a 500 metros bajo el agua desde una profundidad promedio de 2500 fathoms. Estas montañas tienen pues más de 2.000 metros de altura aunque se encuentran cubiertas por 500 metros de agua.  Cuando los swells y corrientes marinas que se desplazan desde el oeste, las grandes masas de agua encuentran a las montañas y continuan su marcha hacia arriba, provocando el mar de fondo. Por algo la ruta comercial de los grandes buques es al sur de estos macizos, que nos provocaron casi 10 horas de mar gruesa. Ahora, siendo las siete de la tarde, cuando hemos salido de la zona de influencia de las montañas submarinas, el mar empieza a aplacarse y en unas dos horas tenderá a normalizarse. Moraleja para futuros navegantes. No atiendan exclusivamente el pronóstico meteorológico, sino que examinen la geografía submarina cuando les toque planificar su rumbo trasatlántico y pasen al sur de estas montañas.

26 de Mayo. Anoche a las 11 ocurrió uno de las contingencias marítimas excepcionales que más temía: el abatimiento nocturno de costado por una rogue wave. Para los que no conocen los fenómenos oceánicos quiero explicarles que hay tres tipos de olas principales: las waves que son las olas comunes, las que vemos estallar en las playas y bañar la arena, que dependen exclusivamente del viento. Si hay viento, el mar se encrespa y hay olas, si no el mar permanece tranquilo. Luego están los swells que son ondas que no dependen del viento local, sino que se forman por vientos que ocurren cientos y hasta un par de miles de kilómetros afuera y que por la inercia de las grandes masas de agua se proyectan en ondas que no revientan pero que forman lomas de agua con sus correspondientes valles con una regularidad que va entre 7 y 15 segundos. Las de 15 segundos permiten a la nave recuperarse en su rumbo antes de enfrentar a la próxima. Las de 7 segundos son más bravas porque no le dan tiempo a recuperarse y están allí, una sobre otra, provocando un bamboleo que aún los estabilizadores no tienen tiempo de compensar. Más excepcionales son las rogue waves, que son la acumulación en una sola de varios swells, lo que forma una onda de excepcional tamaño que por su volumen empieza a romper en la cima sin llegar a hacerlo, pero el avance de la gran masa de agua densa con una cabellera blanca, que supera en tamaño a todas las otras es realmente impresionante. Este fenómeno es más grave en el Mar de la China donde se llama tsunami, y ocurre con más violencia y asiduidad. Si ocurre de día y uno está presto al timón puede conjurar el impacto de la ola gigante enfilando la proa contra ella, pero si confía exclusivamente en el piloto automático y está distraído, el impacto puede producirse de costado, lo que puede hacer dar una vuelta de campana a la nave. La oscuridad de la noche no permite tomar medidas de prevención pues el radar no detecta este fenómeno.

Estando de guardia Guillermo y mientra yo dormía, una rogue wave (la primera y única en casi 3.500 millas navegadas hasta ahora) abatió duramente sobre babor. El barco escoró fuertemente hacia estribor. Yo dormía y me desperté inmediatamente por haber sido empujado con fuerza hacia los ojos de buey, con todo genero de objetos en la cama que habían caído de las repisas y escritorio aledaño: computadora, libros, filmadora, ropa, papeles, etc. En medio de un ruido infernal pues ha bían caído objetos en todos los lugares del barco y el propio Ricardo, que dormía a babor fué arrojado de la cama. Yo no sabía si habíamos dado vuelta de campana o no porque salía de mi sueño y en la oscuridad solo tocaba multiples objetos sobre la cama. Prendí la luz y para mi satisfacción estábamos cabeza arriba y en ese momento abrió la puerta Guillermo y me dijo: Capitán, nos agarró una ola gigante pero el barco sigue su rumbo. Seguimos pues rumbo a Gibraltar, a 142 millas del punto de entrada. 

Cuando estábamos a 30 millas de Gibraltar escuchamos un informe de Tráfico Tarifa que decía que en este momento había un temporal Fuerza 8 en el Estrecho de Gibraltar que parecía evolucionar hascia una tempestad Fuerza 9 al promediar el día con fuerte marejada que dificultaba el cruce. Al principio creí que era un chiste de gallegos, porque nuestra navegación era bastante apacible a sólo 30 millas del estrecho, pero nos comunicamos por radio en el Puerto de Cádiz donde nos indicaron lo mismo y sugirieron que buscáramos refugio en Cádiz para guarecernos de lo que venía. Guillermo  aceptó el consejo. Cambiamos entonces el rumbo en dirección a Cadiz, a donde llegamos con el apoyo radial de Trafico Cádiz a las dos de la mañana. Estaba muy oscuro y era difícil encontrar el lugar para amarrar, pero con el diestro pilotaje de Dardo, que tomó el timón luego de varias pérdidas de orientación entramos dentro del puerto. Estamos pues en Europa luego de más de 4.000 millas navegadas- Trafico Cadiz nos asistió perfectamente para la amarrada. Viva España!.

27 de Mayo. Homenaje a un amigo que vuelve a Argentina. La página de hoy está destinada solamente a Guillemo Jauregui. Siempre sostuve que su compañía era para mí la más importante pues fué quien impuso más mística, más  voluntad y más horas de planificación previa. Fué por él por quien esperé para zarpar y supe siempre que nos dejaría al tocar el suelo europeo, pues su deseo no era pasear por las playas europeas sino simplemente hacer la gran travesía del Atlántico como una aventura singular que quería agregar a su nutrido curriculum de profesional destacado, economista, amante de la cultura, la computación y todas las manifestaciones de la jerarquía intelectual del hombre. Por qué quizo Guillermo tomar 30 días de vacaciones que nunca pudo disfrutar completos para sufrir los embates del mar, aguantar guardias como las que le tocaron, que por paradoja fueron las peores, como aquella donde no funcionó el piloto automático y hubo que timonear en un mar embravecido . Por que quizo Guillermo aguantar golpes frente a los sacudones de la nave, dormir en etapas, caminar de cuclillas para no caer en las grandes marejadas, para ni siquiera buscar el Paraíso al fin del Purgatorio como decía Mark Twain? Por qué toleró las rencillas propias de una tripulación compleja? Para decir que había amigado al mar. Es verdad, pero no es hombre de elogiar sus propios hechos. Por qué tanto sacrificio, tanto planeamiento previo, tanta voluntad en demostrar que podía hacer lo más difícil aún sin tener la experiencia previa del mar. Todo un caballero, en los tiempos que ya no hay más caballeros. Cuando abrió los brazos como el Cristo del Corcovado, desde lo alto del muelle de Cádiz sentí el desagarramiento más profundo porque partía como lo había dicho, al pisar Continente Europeo. Conocía a Guillermo hace muchos años, pero básicamente por razones profesionales. Se dice que es difícil hacer verdaderos amigos luego de los de la niñez o la juventud. Balzac decía que en la vida no se tienen más de uno o dos verdaderos amigos, que es afortunado el que llega a cinco. Yo creo ser uno de esos afortunados y Guillermo está dentro de esos pocos cinco. Hay un poema americano que dice que las cosas gratas son efímeras pero dejan huellas permanentes en el recuerdo. El mar que lame la arena se retira pero deja brillantes caracoles a su paso. El sol se va pero deja el calor acumulado en nuestra piel. Los pajaros siguen viaje pero dejan sus cantos en nuestros oídos. Y sigue el poema con versos que no recuerdo ya, pero que en su momento me impactaron mucho. Aunque pasen muchos años, su voluntad de hierro y su actitud siempre caballeresca estarán presentes siempre en Marinabella. Marina, en cuyo homenaje le puse el nombre a mi barco sabrá que el largo viaje que una vez hice, lo hice con la ayuda de Guillermo que llegó a decirme lleno de fé: Gustavo, aunque no haya otros tripulantes yo te acompañaré y los dos solos cruzaremos el Atlántico. Y Marina lo recordará y se lo dirá a sus hijos y ese recuerdo se cristalizará en las páginas electrónicas de este sitio. Una vez le preguntaron a Ernesto Sábato si existía la vida eterna y dijo, como un gran agnóstico, no lo sé pero yo continuaré en mi descendencia. Un escritor americano dijo: The memory is the shield, is the only shield. Esa misma voluntad de mantener viva la memoria la han adoptado con una decisión que comparto profundamente los que quieren mantener vivas las atrocidades del proceso militar, porque como decía ese escritor americano que ahora traduzco, la memoria es el escudo, es el  único escudo y parafraseando a todos ellos el recuerdo vence a la muerte y es la fuente de la eternidad. Por eso la aventura del cruce del Atlántico estará siempre entre nosotros y quienes me sucedan ligada a la figura imborrable de Guillermo Jauregui. Gracias Subcapitán, Hasta pronto Comandante Amigo, como en  la canción Che Comandante que es una de las preferidas de Marinabella. Feliz vuelo de vuelta a la Argentina.

28 de Mayo. Día de tierra firme en Cádiz. Cádiz fué la primera ciudad europea fundada por los fenicios. Luego fué toda amurallada para resistir invasiones de los enemigos. Fué uno de los puertos de zarpada de Colón en sus viajes posteriores al del Descubrimiento. La ciudad antigua conserva el encanto de muchas ciudades medioevales europeas, pero con el toque andaluz de balcones floridos con malvones y macetas de barro. Se huele a pescado frito de las tascas ubicadas en las esquinas con unas pocas mesas en la vereda donde se sirven tapas y manzanilla. La parte industrial está en decadencia, especialmente el puerto que hace 30 años era importante pero los astilleros cerraron pues no pueden afrontar la competencia coreana y de Hong Kong, la pesca ha caído en volumen de captura y tiene la competencia de las flotas de Marruecos, que producen a costos menores y los servicios portuarios tienen tarifas superiores a otros puertos inferiores contiguos por lo que hay pocos barcos en sus diques, tal es así que Marinabella es uno de los clientes principales y tiene un muelle entero para sí sola. Aprovechando el ocio de los servicios portuarios hoy arrendamos una pluma que nos ayudó a desenredar la cadena del ancla, que con el movimiento de cabeceo del  barco se había convertido en una gran madeja que la hacía inoperable. Despidiendo a Ricardo, que también parte rumbo a Buenos Aires, comimos unas fritada de pescado, junto con pimientos y otras tapas. Buen viaje Ricardo. Mañana saldré a comprar unos filtros que fueron ya ordenados y si todo está bien antes de las 12 del mediodía partiremos hacia el Mediterraneo para llegar en cinco horas, a fin de aprovechar la dirección de la marea, pues necesitamos cuatro horas de marea creciente para aprovechar el impulso de la corriente, antes de que retrase un poco nuestra marcha la corriente decreciente que sale del Mediterráneo hacia el Atlántico. He estudiado las tablas de mareas de mañana pero como tengo dudas si están en hora de Greenwich o de Gibraltar, que difieren en una hora, lo ratificaré temprano con un llamado por radio a Tráfico Tarija.

29 de Mayo. Otro día de espera, tapas y pescado frito en Cádiz, esperando que mejore el tiempo en Gibraltar. Todavía se anuncian grandes marejadas. Decidimos permanecer hoy aquí. Han llegado otros barcos, veleros y catamaranes que también están aguardando que se abra el estrecho para la navegación deportiva. Paciencia.

30 de Mayo. Decepcionante parte metereológico en Gibraltar. Sigue el mal tiempo a las 9 de la mañana. esperaremos el parte nuevo para decidir que hacer. Mejora el tiempo. Saldremos a las 12 de la noche.

31 de Mayo. Zarpamos ayer a las 11.30 de la noche. Todavía hay Fuerza 5 en el estrecho, pero solo Fuerza 3 entre Cadiz y Tarija. Navegamos a solo seis nudos pues las olas abatían sobre proa y golpeteaba mucho,pero sobre todo para llegar a Gibraltar con las aguas del Atlántico volcándose en el Mediterraneo, con lo que podemos aprovechar la marea que puede llegar a 3 nudos, con lo que compensamos un poco la fuerza en contra de los vientos del Levante. A eso de las 11 llegamos a Tarifa y desde allí el verdadero cruce del Estrecho. Las aguas habían calmado mucho y resultó un verdadero paseo. Lo primero que vimos fué la costa de Africa con el Macizo de Ceuta, que era donde estaba una de las columnas de Hercules. También este Ceuta es el del famoso me c. en Ceuta, pero no conozco el origen de ese dicho.

Cambiamos los way points para acercarnos a Gibraltar y tomar fotos y darle un bocinazo al Peñón

Entramos entonces en el Mediterraneo que era una planicie de aguas azules y calmas. Navegamos ya 10 horas y el mar está totalmente planchados. Cantidades enormes de delfines nadan alrededor del barco. No hay una gota de viento y hace calor. Por primera vez en un mes de navegación paramos el barco y me zambullí para nadar 10 minutos e inaugurar las aguas esperadas del Mediterráneo. Cuando comparo la diferencia entre la calma del Mediterráneo y lo agitadas que estaban las aguas allí no más en la boca del Atlántico, comprendo porqué le llevó tantos siglos a los pueblos del Mediterráneo animarse a salir de su Mare Nostrum, cruzar las columnas de Hercules y empezar a sentir lo que son los verdaderos vientos. Siguiendo el camino inverso, Marinabella pudo comprobar en su pobre casco la gran diferencia entre los golpes de olas del Atlántico que rompían palos y velamenes dejando a los tripulantes sin timón con las caricias de las ondas mediterráneas.

Llegaremos a Barcelona luego de pasar por el Puerto de Palos y Las Baleares en sólo dos días más.

1 de Junio. Otro día estupendo de navegación. Anoche la vigilancia exigió mucha atención por el tráfico de barcos continuo que va rumbo al estrecho, con carga de todo tipo. Con poco viento y aguas tranquilas a las 3 de la tarde estamos frente al Puerto de Palos de donde partió Colón con su hijo Cristobalito. Queda poco ya, y como de acuerdo a nuestros cálculos llegaríamos a Barcelona el sábado a medianoche, mañana vamos a bajar la velocidad a la mitad para llegar el domingo con la primera luz.

Recibí un Email de Guillermo que me pidió transcriba en esta página lo que así hago:

"Madrid, 31 de mayo de 2001. Capitán: Terminó para mi la navegación material del Cruce del Atlántico. Quiero entonces dar mi síntesis para nuestra página WEB que acorde con la época es una forma abierta de comunicación en tiempo casi real (conexiones de Internet mediante), en la cual los hechos y sus crónicas coinciden y se condicionan haciendo más tenue la diferencia entre lo público y lo privado, entre lo cercano y lo lejano. La nave NUESTRA Marinabella, porque fué nuestra gracias a tu constante actitud, cumplió magníficamente el fin para el que la concebiste, o sea su destino, y ese es el cenit de la razón de ser que se aplica a todo: personas, objetos, eventos, circunstancias, o sea a cada centro de fugaz identidad inmaterial en el espacio tiempo. El Capitán, vos, fijaste el objetivo y materializaste las condiciones para lograrlo sin ninguna escatimación. Resolviste personalmente las situaciones de mayor dificultad y peligro, como la desconexión del cable azul del piloto automático en pleno Gale y tantas otras en tantas millas sujetas al monitoreo constante del aparataje electrónico de última generación que puede tentarnos a creer que la Nave va sola y que la podríamos esperar a la llegada, pero aquí vuelve lo humano y tu intervención capitana. Tu olfato, tu nariz de carne y hueso detectó a tiempo el peligroso incendio mientras los demás dormíamos o estábamos lejos. Terminó para mí el Cruce del Atlántico material. El simbólico lo hacemos todos en las mil formas de la vida cotidiana, ambos con sus aprendizajes. Quiero decirte que aprendí de vos entre otras cosas, que la forma más grande de generosidad es la humildad, tu enorme humildad. Desembarqué, como estaba previsto en el primer puerto continental de arribo. Pero nunca pensé que sería en Cádiz, llevados por los vientos del Levante. Eso nos da otra enseñanza. La aceptación imponderable del desvío, el XTE de la náutica. Pero como viste en la Puerta del Puerto de Cádiz, estaba listo para el reembarque si la siguiente singladura lo hacía necesario a tu criterio de Capitán. Dice el refrán "amigo para tenerlo, hay que serlo", es una profunda dialéctica de reciprocidad a la que agrego: para mí has sido  Jefe en el entusiasmo legislativo de 1973, luego amigo, benefactor y ahora Maestro. Después de las agitaciones de la coctelera de la alta, muy alta mar, te deseo las  bendiciones de la placidez en las navegaciones que continues con Sviltlana, Marina y los amigos que te acompañen. Gracias por todo. Siempre. Guillermo."

2 de junio. Las últimas millas son las que deparan mayor ansiedad a los navegantes. No nos daba el tiempo para llegar de día por lo que tuvimos dudas entre bajar la marcha para atrasarnos o seguir. Optamos por seguir a ritmo normal y anclar en las cercanías hasta que amaneciera- Ya anclados frente a una costanera de los suburbios de Barcelona empezó un festival de fuegos artificiales que se lanzaba desde la costanera y explotaba en la playa frente a nosotros. Llenos de orgullo pensamos que era un homenaje de la comunidad catalana que había sabido por esta página que llegábamos a Barcelona, pero al día siguiente nos enteramos que era por Pentecostés. De todos modos fué un digno recibimiento. Päsamos la noche bien, con la tranquilidad de estar bien anclados, controlada por el GPS.

3 de junio. Llegamos a Barcelona!!!!!.  Ya amarramos en la Marina Port Vell, que está ubicada en una zona privilegiada de la ciudad. Transmito esta pagina desde la casa de nuestro amigo el embajador Julio Friexas, que tuvo la insistencia de invtarme para recibir aqui a Svitlana y Marina que llegan pasado mañana. Recorrimos las ramblas y almorzamos mariscos como corresponde hacer a todo buen marinero al arribar a puerto.

4 de Junio al 12 de Junio. Llegaron Andrés y Patricia Federico,ya veteranos del Marinabella donde participaron de su viaje inaugural de Canadá a Miami. También llegaron Svitlana y Marina. El grumete reconoció enseguida el barco y se aprestó para las primeras tareas. Durante dos días estuvimos alojados en la casa del Cónsul Argentino en Barcelon, Embajador Julio Freixas que nos trató con la cordialidad de un viejo amigo y un gran diplomático. Le agradecemos a él y a todo el personal del Consulado las atenciones dispensadas durante nuestra permanencia en tierra. Tuve también oportunidad de visitar a otro querido amigo que vive en Barcelona a Alex y Patricia Neish. Esa satisfacción de ver a dos buenos amigos vale el viaje a España, por lo que habré de omitir las excursiones turísticas en esta magnífica ciudad. Estuvimos atracados en la Marina Port Vell, en la  Barceloneta, excelentemente ubicada y recomendable

13 de junio. Habiendo dejado a Dardo, y con el concurso de Patricia y Andrés, partimos los cinco rumbo a las Balearesñ Decidimos hacer un trecho más corto, para no arribar de noche a Palma, donde todavía no teníamos marina reservada. Paramos a almorzar en las playas del Arenal, junto a un espigón para guarecernos del viento.

14 de Junio.  Otra parada mäs. En Puerto Colom, un lugar recomendable para anclar camino a¨Palma, pues es una ensenada cerrada de suelo lodoso donde se agarra muy bien el ancla.

15 al 17 de Junio. Llegamos a Palma con una magnífica vista de la Bahia. Visitas  al Centro Historico de Palma. Es lo unico español pues la isla ha sido adquirida en su mayoría por alemanes. Hay cervecerias por doquier con musica tipica de Baviera al estilo de las viejas cervecerias de Munich.  El trayecto Barcelona Palma insumió menos de 180 millas.

18 de Junio De Palma salimos por la tarde rumbo a la Costa Azul, sin destino fijo. Apunté los instrumentos de navegacion hacia Saint Raphael porque está cerca de Saint Tropez y de Cannes. A la noche empezó una tormenta horrible. No se veía la altura de las olas porque era oscuro, pero el viento era de 45 a 50 nudos y corria en contra. Solo podia avanzar a 4 o 5 nudos y no se podian abrir las puertas por la fuerza conque el viento las cerraba. A la mañana siguiente, tras una noche sin dormir donde se sentia el fuerte abatimiento de las olas sobre cubierta, pude advertir el enorme tamaño de las olas. Eran de 12 metros, mayores aun que en el trayecto Miami-Bermuda, con la particularidad de que rompian en cualquier direccion como dicen que ocurre siempre aqui, en el Golfo de Lyon. Me habia dicho Gianluigi que nunca entrara aqui, pero no tenia otra forma de llegar a la Costa Azul. Aqui ocurrió lo mismo que en otros tramos de navegacion donde las olas cubrían el buque. Empezó a entrar agua salada y produjo otra vez un cortocircuito en el panel. Desconecté todo y traté de impedir la entrada del agua pero fue imposible, pues la incontenible fuerza del viento me impedia trabajar. Navegué pues todo el dia y el siguiente sin corriente ni 12 v ni 110v, pues decidi mantener el corte para llegar justo a Saint Raphael con lo puesto. Estaba llegando a Saint Raphael a las 12horas, sin conexion radial VHF pues adrede habia cortado el servicio para ahorrar baterias. Vimos un navio de guerra ya en aguas calmas de Francia, pero no le dimos pelota. A la hora de ese primer contacto con un buque militar me sorprendió no ver otros barcos. De pronto apareció un helicóptero militar artillado que hizo vuelos rasantes sobre Marinabella, ya en aguas calmas de la costa francesa. Al tercer vuelo salí a ver que pasaba y el piloto del helicoptero parecia querer tender una escala para bajar. Sali entonces a cubierta y me hizo señales de conectar la radio. Lo hice y me enteré que me habían hecho varias advertencias que no había oído por la desconexión de la radio. Habria un ejercicio naval  franco italiano de artillería de combate que no se podía demorar pues estaba programado por la NATO y nosotros nos habíamos metido en el medio del campo de fuego. Me dieron indicaciones de dar vuelta de inmediato con rumbo opuesto y alejarme 10 millas en una hora, pues no se responsabilizaban de los daños si insistía en quedarme en el campo de fuego. Pedí disculpas y salí de la zona de tiro a toda marcha hasta que pude retomar el rumbo luego de una hora al cesar los ejercicios de artilleria. Escuché por la radio las órdenes de disparo y el cese de fuego y término del ejercicio,  que me hizo llegar demorado a Saint Raphael.

19 de Junio al 30 de Junio. Permaneci 12 dias en Saint Raphael, en cuyo transcurso llegó Menta a quien pedí ayuda por falta de electricistas en la Costa Azul debido al pico de turismo. Me daban treinta días de demora para concertar una cita!!!!!. También se fueron Patricia y Andrés y nos visitaron los Garcia, con los que hicimos una corta excursión hasta la bahia de Agay que bastó para demostrar las peripecias de abordo, pues se enredó la cadena del ancla, hubo dificultades para subir el dinghy y parecía haberse trabado el timón. Todo junto para un viaje de media hora!

30 de Junio. Con la mayor parte de las reparaciones hechas y esperando solamente cierto material que nos vendrá de USA salimos para Saint Tropez y anclamos a poca distancia de la entrada a puerto, lo que nos permite movilizarnos con el dinghy

1 de Julio al 4 de Julio. Nos quedamos cuatro días anclados en Saint Tropez, bañandonos en el mar desde el propio barco y yendo por las tardes en el dinghy a la ciudad. Estamos anclados en el grupo de yachts variados, desde algunos muy grandes que no pueden entrar a puerto a otros más chicos que prefieren no pagar el atraque. Los megayates se exhiben en sus amarras al borde de la calle central del puerto donde pasan miles de personas a diario, compitiendo por exhibir los cromados más relucientes, las maderas mejor barnizadas, el equipo más completo, las tripulaciones más numerosas y mejor ataviadas asi como los pasajeros más elegantes aunque ninguno llega al nivel del capitán del Marinabella.

Las operaciones de atraque de los megayates en el puerto colmado de embarcaciones son un espectáculo presenciado por decenas de personas. Primero llega algún marinero en el tender del barco, o bien hay un personal destacado en tierra con su respectivo walkie talkie. Tambien en popa se posiciona un tripulante con otro walkie talkie para dar novedades al puente del proceso de atraque por popa. El desplazamiento es lento para no rozar a los vecinos y cuando están a unos veinte metros del dock echan el ancla de proa y una vez que se afirma empiezan a retroceder. Lanzan las amarras de popa al marinero que las está esperando y una vez firmes las tensan al maximo que permite la tensión del ancla. Alli empieza toda la tarea de limpieza, mientras los dueños del barco y sus invitados se aprestan a tomar un coctel en la cubierta superior antes de ir a vestirse con sus ropas más elegantes para bajar a tierra.

El desembarco del Capitán a tierra, en una de esas excursiones en el dinghy fué mucho menos elegante, en un puerto colmado de gente que se divirtió mucho con episodio.     Menta nos llevó a tierra a mí al grumete Marina y a la Comandante Svitlana, cochecito del grumete y bolsas para las compras. Al llegar a la dársena, en aguas turbias por los desechos inevitables y los derrames de petróleo, sostuve con mis manos el dinghy para no amarrarlo ya que Menta partiría en breve para no dejar abandonado el barco. Asi pude lograr que cruzaran la Comandante y el grumete pero al subir con mis rodillas a uno de los bordes inflables mientras me agarraba del borde del muelle, el dinghy empezó a moverse hacia atrás y como era el muelle de piedra lisa no tenía donde afirmar las manos por lo que veía que lentamente el dinghy se iba con mis rodillas mientras el muelle se quedaba con mis manos y los brazos se estiraban poco a poco en una irremediable caída, que ocurrió a los pocos segundos. Asi tuve que subir al muelle mientras los caminantes contemplaban risueños la desopilante escena. Me sequé un poco y continué mi paseo por la ciudad como un pollo mojado y despidiendo un olor nauseabundo que hacía apartarse a los paseantes.

Sali pronto de Saint Tropez, porque las numerosas boutiques y los precios no estaban al alcance de unos turistas llegados recién del tercer mundo aunque para cierto farsante ministro de Economia ya estamos en este primer mundo.

5 de Julio al 7 de Julio. Otra vez en Saint Raphael esperando unas encomiendas con repuestos de los que finalmente recibimos una sola. Marina se cortó el pelo muy cortito y parece una francesita con una melenita en la que se entreveran sus pelitos rizados. Está lindísima y agrego una foto del grumete con su nuevo look.

8 de Julio. Salimos para Menton donde echamos el ancla en la playa pues no pudimos conseguir amarra en Monaco. Menton es una ciudad muy antigua, con escalinatas que trepan la montaña desde el puerto hasta el cementerio que está junto con la iglesia al tope de la cumbre. Svitlana y Marina subieron hasta el cementerio con Dardo. Yo debí abandonar a mitad del camino. Menton es también famosa por su agua colonia con  olor a limón. Experimentamos suerte en el casino de Monaco, habiendo conseguido disminuir un poco el patrimonio de Rainiero.

12 de Julio. Luego de viajar en tren desden Menton a Saint Raphael para buscar unos repuestos que habia mandado Alex, cruzamos el golfo de Liguria con destino a La Spezia. Dejamos Menton, el último puerto francés  cuando el barco está arreglado casi en un 100% después de todas las tormentas pasadas. 

15 de Julio. La  Spezia es bastante feo, pero debimos quedarnos aqui varios dias esperando repuestos.

20 de Julio. Cruzamos a la isla de Elba, en Proferraio, donde estuvo Napoleon. Visitamos la casa donde estuvo alojado hasta que pudo volver a Francia con la Guardia Imperial en una operación retorno que terminó en Waterloo y en el duro confinamiento de Santa Helena. 

21 de Julio. Cruzamos el corto trecho entre Elba y Corcega, para entrar en Bastia

25 de Julio. Estamos actualmente en Ajaccio, Corcega, donde permanecimos cuatro días despues de haber hecho la circunnavegación de la isla parando en Calvi y Bastia. En Calvi no pudimos atracar en la marina pues habia un viento muy fuerte dentro del puerto, por lo que preferimos  anclar en el puerto. Cada una de estas etapas insumió entre 60 y 70 millas, lo que nos permitió salir temprano y llegar antes de las 5, y poder llamar a la marina para conseguir sitio. En Bastia conseguimos en el Vieux Port, como en Ajaccio. 

Cumplimos con los ritos locales: visitar la casa materna de Napoleón, comer embutidos corsos, ir a las islas Sanguinarias donde hay una torre construida por los genoveses que fundaron Ajaccio en 1492, para defenderse de los sarracenos. Alli derrotaron al Moro que era un pirata tunecino. En recuerdo de esa hazaña la bandera de Corcega lleva la figura de la cabeza de El Moro con una pañuelo anudado en la frente al estilo de los japoneses. Me sorprendió que la bandera de un pais llevara la cabeza del enemigo. Es un caso único, pero parece que los corsos le cortaron la cabeza al Moro y la pusieron sobre una sabana luego de derrotarlo y la pusieron a exposición de los vecinos. Si las cosas siguen así en la Argentina pronto tendremos una bandera con varias cabezas donde estarán Videla y los militares del Proceso, Menem, de la Rua, Cavallo y la mayoría de nuestros políticos...Creo que no alcanzará la bandera salvo que pongamos tantas cabezas como estrellas tiene el pabellón americano.

Corcega es rocosa, con muchas ensenadas que permiten salir por el día y anclar en aguas transparentes con fondos rocosos. Es un lugar ideal para la navegación costera por sus buenas profundidades y multitud de calas. Desde Ajaccio nos ibamos en el dinghy a una playa cercana para no sacar a Marinabella de su amarre. Es una playa muy linda que permitia llegar con el dinghy hasta la arena. Como resultado se estos paseos, Marina y Svitlana han perdido su tono blancuzco y ya lucen un lindo dorado. En Ajaccio tuvimos problemas con el winch del dinghy, que cortaba el cable porque no estaba bien puesto, lo que nos obligó a cambiarlo tres veces hasta darnos cuenta que lo habíamos puesto al revés y no pasaba libremente sino que hacia roce con la caja, lo que producía los cortes.

28 de Julio. Estamos en Sicilia, en Porto Cervo, que se precia de ser una de las marinas más suntuosas del Mediterráneo aunque no tiene nada que ver con la Marina de Nassau en las Bahamas que debe ser sí la más espectacular del mundo. El cruce del estrecho de Corcega que une a Córcega con Sicilia fué hecho rápidamente en aguas calmas y azules, viendo las islas desde ambos costados de la embarcación.

En realidad en Porto Cervo hay dos marinas, una en el  viejo Puerto y otra en el nuevo ligadas ambas por un ferry gratuito que lleva pasajeros cada media hora. También hay otro ferry que lleva pasajeros cada hora hasta las proximas playas. Dicen que vienen a Porto Cervo los yachts más suntuosos del Mediterráneo. Hay ya varios de ellos, entre los que descollan los ingleses.

Aqui ocurrio algo gracioso. Estabamos comiendo en un restaurante y como el lugar es algo snob dejamos nuestra ropa de marineros trotamundos y nos empilchamos lo mejor posible. (excepto yo que niego a esas cosas y seguí con mi vieja ropa marinera) Svitlana estaba muy bien y Marina lucía un vestido transparente muy bonito. Fué un caso de amor a primera vista. Se acercó un chico de unos 4 años de una mesa vecina y le regaló un avioncito a Marina. Marina empezó a reirse pues el chico le hablaba en inglés- Le dijo que tenia un barco pero vivia en Monaco y quería que ella lo acompañara y que iria a buscarla al aeropuerto, pero que tenia que dejar a su Mama. Mi papa, le pedirá tu mano a tu papa, le dijo. Despues la agarró de la mano, la llevó a su mesa y se sentaron en la misma silla y la presentó a su papá. Todas las mesas vecinas estaban divertidas con la decisión del chico y la simpatía de Marina. La bajó luego a Marina de la silla donde estaban los dos sentados con mucho cuidado, tomándola del brazo y la dejó luego en nuestra mesa. Al despedirse, Marina le dió un beso. Svitlana queria que le pidiera el teléfono en Monaco para institucionalizar el noviazgo, pero me pareció un poco temprano.

29 de Julio. Hoy cruzamos el Tirreno para ir desde Porto Cervo a Napoli. Fue una excepción a nuestra rutina desde Elba.

Me sorprendió no encontrar en el Palazzo Reale ninguna muestra del reinado de José Bonaparte, pero parece que escribió una carta a Napoleon diciéndole qiue lo cambiara a otro pais. Napoleon le preguntó por que ya que sus primeras cartas exponían la belleza de Napoles y alli le contestó José que era muy lindo si no fuera por los napolitanos y eso lo excluyó de la galería de Reyes.

Svitlana subió hasta la misma boca del Vesubio. Yo me quedé 700 metros más abajo pues el trayecto desde entonces era una loma para caminar muy empinado. Sin em bargo, como me desencontré con Svitlana tuve que agarrar una estaca y hacer ese camino, con gran esfuerzo, para enterarme luego que ya había bajado....


De aqui seguiremos a Capri, luego a Amalfi, la isla Stromboli, donde no hay nada pero recuerdo una pelicula de ese nombre creo que trabajaba Ana Magnani que me gustaria revivir en el recuerdo. Luego iremos a Sicilia y cruzaremos el estrecho de Messina y el canal de Corinto para entrar en el Pireo y empezar el recorrido de las islas griegas hasta llegar a Estambul, punto más lejano del camino para emprender la vuelta por las islas turcas, Rhodas, Creta, Malta, Tunez y Malaga, donde desembarcará Sviltlana y la nena. La nena se ha acostumbrado ya al barco y a la navegación, a lo que ayudó el buen tiempo que hemos tenido 

En otro viaje que hice a a Napoli, viajamos con las ventanas cerradas para evitar los hurtos que se producían aqui. No sé si la situación ha mejorado por una gran presencia de la policía pero no hemos sufrido ni visto ningún pequeño robo callejero. O a lo mejor se trata de que por la frecuencia de estos episodios en Buenos Aires, ya nada nos asombra.

31 de Julio. Llegamos a Capri desde Napoli, una corta navegación de solo 20 millas, pero en Napoli hay un fenómeno extraño ocasionado según dicen por la influencia del Vesubio. El GPS no lee ningún satélite hasta alejarse 20 millas de la costa, de manera que recuperamos el control de la navegación satelital solo al llegar a Capri. Anclamos en Marina Chica frente a los farallones y desde allí nos trasladamos en dinghy a visitar las cuevas y grutas cercanas. Nos quedamos dos días en Capri y enfilamos para Lipari, casi 140 millas de navegación.

2 de Agosto. Llegamos a Lipari y anclamos justo enfrente del fuerte pues la bahia es muy profunda y solo se adquiere una profundidad adecuada para fondeo a pocos metros de la costa, que es muy escarpada. Lipari es muy pintoresca llena de calles serpenteantes, con negocios muy modestos pero muy coloridos. Nos quedamos dos días en Lipari. La llegada a Lipari fué muy particular. Hay varios amigos que me dicen que desde el Golfo de Lyon y la incursión en los ejercicios de combate francoitalianos, este parte de novedades deja de tener el atractivo de la aventura original y se convierte en una mera crónica de viaje. Es verdad. No ha habido tormentas, ni grandes vientos, ni serpientes marinas desde que pasamos el Golfo de Lyon hace dos meses, de manera que la navegación se ha convertido en un paseo por un verdadero lago. No hemos hecho mas de 70 millas diarias por dia con excepción del tramo Porto Cervo-Ischia que nos demandó casi 200 millas de manera que navegamos de dia saliendo a primera hora y atracando a una marina a las 6 de la tarde. Quiza la única peripecia digna de contar es que una noche que navegabamos rumbo a la isla Lipari en las aguas de Sicilia, escuché por la radio que pedían auxilio a todas las embarcaciones que navegaban en la zona pues habia caido un hombre al agua desde un pesquero. Tiempo despues vi una barca que emitia luces intermitentes muy fuertes. Creí que era el barco del naufrago pidiendo auxilio y apuré la marcha mientras varios pesqueros me gritaban por la radio en un dialecto siciliano ininteligible. Continué acercándome y apuré la marcha sobre las supuestas luces de auxilio (que luego supe que eran de advertencia para que me detuviera) Un barco pesquero se acercó como para embestirme, lo que me hizo parar y hablamos por señas de borda a borda. Supe entonces que todos los pesqueros habia tendido sus redes por una gran zona donde yo avanzaba. Los sicilianos me putearon inicialmente porque no había respondido a la radio y me indicaron luego que cambiara el rumbo dando una vuelta a la isla Panarea antes de entrar a Lipari. Asi lo hice y me libré de una segura venganza siciliana.
Llegamos pues a medianoche a Lipari por el desvio que tuvimos que hacer. pues todos los pesqueros de la zona insistían en que nos alejaramos.

4 de agosto. Entramos a Messina, la boca del estrecho que separa Italia continental de Sicilia. Conseguimos espacio en una marina y nos quedamos alli dos dias, para prepararnos para el cruce del Mar Jonico con destino a Kefalonia, Grecia. Unn trecho de 260 millas que nos deparará un día y medio de navegación.

8 de agosto. Llegamos a Kefalonia, un pueblo moderno, con casas blancas de techos rojos. La navegación fué muy buena con un mar calmo pero con un calor impresionante. Amarramos en el dock frente a la calle principal. Se hizo una recorrida por el puerto y sus tabernas. Nos reaprovisionamos aqui. Fuimos a una piscina con toboganes para que jugara Marina, pero terminó tirandose Svitlana!.

10 de agosto. De Kefalonia debíamos pasar al canal de Corinto, pero como el trayecto era algo largo, decidimos parar en un puerto anterior del cual no teníamos referencias. Fué en Andikira, sobre el mar de Corinto. Resultó ser un lugar bastante agradable, conn un pequeño dique para amarrar.Así lo hicimos y fuimos el centro de visitas de todo el pueblo, pues no es un lugar turístico y raramente entran embarcaciones que no sea caiques, pues no llega el ferry. A un costado, a 5 millas, hay una planta de fabricación de aluminio con su propio dock.

12 de agosto. Nos aprestamos a cruzar el canal de Corinto, de unas 8 millas de largo, que es muy estrecho y sólo permite embarcaciones en un solo sentido, de modo que debimos esperar en la rada hasta que por radio nos dieron instrucciones de entrar al canal. Debíamos mantener una velocidad entre 6 y 7 nudos y el barco pasa muy apretado entre las paredes del canal, que por suerte no tiene curvas, sino que es una recta perfecta. A la salida había un camión gasolero que nos ofreció proveernos de gas oil, lo que era conveniente pues estábamos amarrados para pagar el fee del canal. El dueño  del camión se puso muy contento pues le compramos 3.000 litros y nos regaló una sandía. También nos recomendó una marina en el Puerto del Pireo, la marina Zeas. Al atardecer  llegamos a Marina Zeas en el Pireo. Amarramos sobre la pared de la escollera frente a la Plaza Pública. Allí Dardo me indicó su deseo de volver a Buenos Aires, junto con su esposa, lo que ya me había anticipado en Lipari. No pude convencerlo y no quise insistir, pues había cumplido una intensa tarea de reparaciones en estos dos meses y se merecía un descanso. De todos modos, luego de considerar varias alternativas para el reemplazo, entre ellas la de un marino griego o el regreso de Vega, para lo cual estaba dispuesto a  volver, decidí la opción de pedir un reemplazante al Centro de Maquinistas Navales. Menta se comunicó con Nielsen, en el centro y éste le recomendó a Gerardo Calvo, que estaba dispuesto a viajar enseguida y de quien se tenían excelentes referencias. Menta decidió esperarlo para imponerlo de todas las características del equipamiento.

13 de agosto a 15 de agosto. Nos quedamos en Pireo, luego de una visita a Atenas y la Acropolis. En ese periodo llegó a la Marina Zeas el paquete que envió Alex, para sustituir la bomba del aire acondicionado. En realidad ya había conseguido a un representante de la compañía de aire acondicionado, quien me proveyó de dos bombas, a un precio muy caro, pero nos permitió salir del paso. Fuimos un par de veces a comer al puerto de Microlimano en el Pireo, donde Marina se entretenía dando de comer a los pescaditos que se acercaban al muelle mientras nosotros comíamos a los mismos pescaditos fritos.

16 de agosto. Fuimos por el día a Egina donde visitamos las ruinas dóricas de la Acropolis de Egina, más chica que el Partenon, pero con más columnas en pie.

17 de agosto. Llegó Gerardo, y Menta aprovechó para ponerlo al día en el equipamiento de Marinabella. Enseguida se puso en onda y el domingo viajaron Dardo y Nilda con destino a Barcelona, antes de la recalada final en Buenos Aires. Quiero expresarle a Menta mi reconocimiento por haber tenido la gentileza de esperar a su reemplazo y todos los trabajos realizados a bordo y a Nilda, por el cariño y paciencia con que asumió la guarda de Marina en las ocasiones en que decidimos dejarla a bordo.

20 de agosto. Emprendimos la marcha por las islas griegas hacia Estambul. El primer tramo consistió en un trecho de 65 millas hasta Andros. Andros no tiene demasiado que ver, por lo que solo permanecimos una tarde y una noche. Al llegar con bastante viento nos habíamos acomodado en un muelle, pero enseguida nos sacaron mencionando que alli atracaban los ferries. Nos corrimos a otro sitio enseguida y ello fué muy oportuno pues a los pocos minutos llego un ferry enorme, del que salia una multitud de personas, pareciendo un hormiguero que se había destapado. A este ferry lo sucedieron hasta 5 más durante toda la tarde. Al día siguiente salimos a las 6.30 para no cruzarnos.

21 y 22 de agosto. Llegamos a Skiros, una de las Esporadas, tras sólo 65 millas desde Andros. Skiros es una isla mucho más linda que Andros, de manera que resolvimos quedarnos dos días y alquilar un auto para dar la vuelta completa de la isla. El puerto de entrada fué Limaria, pero aquí decidimos fondear para no meternos en un lugar equivocado o que fuera un paso de ferries. El 21 hicimos una excursión en dinghy de unas 3 horas a una playita cercana entre las piedras,donde no habia camino ni acceso de autos por lo que estuvo totalmente a nuestra disposición. Allí Marina construyó su habitual castillo de arena, pero no quizo meterse en el agua pues sentía frio. El 22 estabamos listos para buscar el auto a las 9, pero sólo estuvo disponible a las 12, po lo que tuvimos que aguantarnos pues es el único auto de alquiler en la isla y hubo que traerlo desde Skiros capital. La vuelta a la isla fue de unas dos horas,entre caminos de asfalto y de pedregullo, donde orillaban los montes de olivos y las higueras, además de las parras que estaban con sus racimos relucientes en todas las casas. Hay más de 300 iglesias en Skiros, con una población  de 3.000 habitantes , de manera que hay una iglesia cada 10 personas. Skiros centro está construida en las laderas de una montaña, por lo que hay que dejar los autos al pie y seguir caminando. Más en la cima  junto a la ciudadela del castillo las calles se angostan a sólo un metro y hay escaleras empinadas, sin baranda ni descansos por lo que subir se convierte en na riesgosa experiencia. Las cocinas de las casas están en patios al aire libre, techadas por viejas parras, de donde cuelgan nutridos racimos de uvas. Es un precioso lugar y se tiene desde allí una vista espectacular del Egeo. Especialmente desde una terraza donde está una estatua que recuerda a Edward Brooke, joven poeta inglés que murió en Skiros en un barco hospital, que era parte de las tropas aliadas que se aprestaban para entrar en Gallipolli, en la primera guerra mundial.

23 de agosto. Salimos con pena de Skiros con destino a Limnos, que dista a 96 millas, por lo que resolvimos arrancar antes de las 7 de la matina.

24 de agosto. Anclamos en Limnos, que no tiene muchos atractivos, y la mitad de la isla está ocupada por fuerzas militares griegas. Svitlana bajó a tierra en el dinghy para inspeccionar una caverna que estaba tallada en la roca, que resultó un antiguo depósito de municiones de la segunda guerra mundial.

25 de Agosto. Salimos temprano, como siempre, rumbo a Canakale, sobre el estrecho de los Dardanellos, ya en territorio turco. Había un fuerte viento que hacía difícil maniobrar en el puerto por lo que opté por cargar gasoil en la gasolinera y pedirles pasar la noche aqui. Canakale es la entrada al Mar de Marmara y al Mar Negro y es una ciudad importante. A 30 Km. está Troya, pero resolvimos dejarlo para la vuelta, partiendo a la mañana siguiente.

26 de agosto. La navegación por el Mar de Marmara se complicó un poco pues no teníamos cartas electrónicas de la zona y tuvimos que manejarnos con una fotocopia de carta grande que nos dieron en Canakale. Además, el mar estaba muy picado, no con olas grandes pero con olas medianas muy molestas porque llegaban cada 7 segundos. Por lo tanto resolvimos dejar la navegación por el centro del Mar de Marmara y aproximarnos a la costa norte en busqueda de un puerto donde pasar la tarde. Así llegamos a Terkisdag, que es un puertito pesquero. Nos dijeron que no habia calado para nosotros así que intentamos amarrar al muelle externo, pero el viento era muy fuerte y golpeaba al barco contra el muelle, rompiendo una baranda de madera. Revolvimos dejar el lugar y un turco nos acompañó al puerto donde conseguimos amarrar de lado a un pesquero. El dueño del pesquero quizo conocer el instrumental de nuestro barco y recíprocamente nos mostró el suyo y nos convidó con sopa de lentejas. Nos aconsejó que fueramos a la Marina Atakoy en Estambul. A las 4 de la mañana nos despertaron porque los pesqueros salían, así que decidimos partir a esa hora para Estambul.

27 de agosto. Llegamos a la Marina Atakoy de Estambul . Tenía miedo de encontrar algo muy precario porque desde 10 millas antes había tratado de comunicarme por canal 16, 9, 12 y nadie respondía. Pero al llegar había un cartel grande: Nos comunicamos por canal 73, de manera que llamé y en dos minutos se acercó un gomón con 4 personas, una de ellas impecablemente vestida de blanco y nos indicaron el lugar de amarre, abordaron el barco e hicieron toda la maniobra de agarrar el cabo de proa del muerto, tensarlo y amarras a popa y extender la escalera. Es decididamente la mejor marina de Europa, mejor que la de Porto Cervo y comparable a las mejores de USA. Tiene varios restaurantes, servicio para los barcos, pileta de agua salada y buenas instalaciones para agua y electricidad.

28 de agosto al 30 de agosto. Visitamos Estambul hasta que llegó Sofia con los 5 chicos. Marina quedó encantada de la compañía y desde entonces recorrimos Estambul juntos. Aproveché que sería una estadía larga para que repusieran por completo la banda de madera, ya que los carpinteros turcos son muy buenos y tiene precios muy accesibles.

2 de setiembre. Llegó Marco y fuimos por el dia a las islas del Principe que quedan a 13 millas de Atakoy Marina. El lugar es lindo pero las aguas del Mar de Marmara son turbias, las costas son sucias y nos hacen añorar las del Mediterraneo. Aqui Tatiana dió un portazo con los dedos adentro y debimos volver para hacerla ver por un médico.

3 al 7 de setiembre. Excursiones turisticas por mezquitas, palacios musulmanes, harenes y grandes y pequeños bazares.

8 de setiembre. Fuimos al Mar Negro por el día, atravesando el Bosforo con sus palacios en la margen europea, y mezquitas en ambos lados del Estrecho. El panorama es maravilloso y valió la pena la excursión. Llegamos al Mar Negro y volvimos a Estambul.

9 al 12 de setiembre. Visitas de compras, con las inevitables alfombras turcas.

13 de setiembre. Vuelven Svitlana y Marina por avión a Buenos Aires y comienza nuestro largo camino de regreso a casa donde tripularemos la nave Gerardo y yo. Nos despedimos de la acogedora marina Atakoy para hacer un primer tramo de solo 47 millas anclando en Burnu, sobre la margen norte del Mar de Marmara.

14 de setiembre. El anclaje en Burnu fué un desastre pues el lugar estaba poco reparado del viento que batía al barco de costado, haciendo imposible dormir. Además empezaron a caerse todos los objetos: televisión, libros, artículos de tocador, etc. por lo que opté por levar el ancla a la 1.30 de la mañana y empezar el camino a Canakale. Mi decisión no fué del agrado de Gerardo que se oponía a navegar de noche, lo que ocasionó nuestra primera discusión. Resolví entonces no requerir su  colaboración y timonear yo solo por la noche y el amanecer hasta llegar a Canakale. Traté de arrimarme lo más posible a la costa para estar fuera del camino de los barcos comerciales que navegan por el Mar de Marmara rumbo al Mar Negro o al Mediterraneo que a veces eran 15 o 20 en la pantalla del radar. La situación con Gerardo se puso muy tensa como consecuencia de la discusión hasta que al día siguiente se recompuso la relación.: reconociendo yo que debía haberle avisado antes de comenzar a levar anclas y él que había sobredimensionado su reacción. Son cosas que pasan en la navegación, y que requieren una gran dosis de comprensión recíproca para poder establecer un buen equipo de trabajo.

15 de setiembre. En Canakale aprovechando nuestra  llegada temprana, por la navegación nocturna parta visitar los restos de Troya, que están a unos 30 Km de Canakale. Hace muchos años había leído un libro que se llamaba creo El descubrimiento de Troya donde narra la historia de Schlieman que fué un alemán, que a través de la meditada lectura de La Illiada, creyó reconocer el emplazamiento aproximado de Troya y empezó años de exploraciones hasta que al final encontró Troya abajo de otras siete ciudades construidas arriba. Hay allí una reproducción del caballo de madera donde se escondieron los guerreros griegos para incendiar la ciudad y dar la señal a la flota griega para invadirle venciendo su resistencia durante una guerra de 10 años.

16 de setiembre. Después de una navegación de casi 80 millas con viento de popa que llevó a Marinabella a alcanzar una velocidad de 11.50 nudos a solo 1.600 revoluciones, que es todo un record para la nave llegamos temprano a Lesbos donde pasamos la noche bien atracados en el puerto. Al llegar a Lesbos nos detuvo un guardacostas y yo le dije que veníamos de Skiros y no de Turquía para evitar los trámites de una nueva entrada en Grecia y utilicé el log que nos habían dado en Kefallonia para decirle que habíamos estado solamente en las islas griegas. La historia pasó aunque les llamó la atención que no habia actividad en el log durante nuestra prolongada estadía en Estambul. Les dije que habíamos anclado en las islas griegas sin entrar a los puertos y admitieron la situación. Me pusieron el sello del puerto de Metiline y ya tengo blanqueada la situación para seguir navegando por el Egeo. Intentamos en Lesbos comer las famosas sardinas de la isla, pero fué infructuoso. Sólo pudimos ver a las famosas lesbianas, que no son más que normales habitantes femeninas de Lesbos. De las otras lesbianas, las del movimiento gay,  no ví ninguna, por lo que creo que la leyenda de Safo no es nada más que es eso. Las lesbianas no son lesbianas.

17 de setiembre. Salimos a las 7 de la mañana de Lesbos y llegamos al puerto de la isla de Chios, distante 60 millas a las dos de la tarde. Ya no tuvimos los maravillosos vientos de popa del trayecto Canakale-Lesbos y el mar comenzó a picarse, pero de todos modos la navegación fué excelente. Recalamos en el puerto de Chios que estaba casi vacío por lo que pudimos amarrar sin problemas en uno de los muelles. Debí haber elegido un lugar más protegido pues el lugar de recalada estaba frente a la apertura de las escolleras hacia el mar lo que lo hacía un poco más expuesto a los vientos y corrientes, pero una vez acomodados me resultó más fácil quedarme que ir a un lugar mejor. Veremos como nos trata la noche.

18 de setiembre. Llegamos a Mikonos, luego de casi 80 millas de navegación con un mar bastante agitado, con olas de 2 metros. Anclamos en la rada pues el puerto de Mikonos es tan pequeño que sólo permite el fondeo de pequeños caiques que pueden  permanecer en aguas bajas. Mikonos es lo más lindo de las islas griegas que vimos hasta el momento, por lo que aprovecharemos que estamos en tiempo para llegar al Pireo y nos quedaremos tres días. Las casas blancas de forma de cubo, los molinos de viento, los caiques del puerto y hasta los pelícanos domesticados que pasean libremente por las calles adoquinadas en piedras negras con las juntas de cemento pintadas de blanco le dan un aire caracteristico a esta ciudad, que hace muy agradable el paseo por sus calles estrechas. Los restaurantes tienen pergolas de vides o santarritas, que dan una sombra muy agradable, en varias tabernas hay jaulas con pájaros que acompañan con sus trinos las melodías típicas griegas.

21 de setiembre. Partimos de Mikonos, con pena, con destino a Paros. 18 millas de navegación un tanto agitada, pero pudimos fondear en la rada de Paros, más cerca del centro urbano que en Mikonos lo que nos permitía viajes más frecuentes en dinghy a la ciudad. Estábamos enfrente a una playa, lo que hizo que aprovecháramos los ultimos días del verano en aguas transparentes y tranquilas, por lo que pudimos bañarnos casi todos los días que permanecimos en la isla. Una chica griega, natural de Paros, nos había dicho que su pago chica, su isla, era la más linda de todas y creo que no se quedó corta, aunque todavía tengo en la retina el espectáculo magnífico de la bahia de Mikonos.

24 de setiembre. A primera hora de la mañana, ya que nos esperaba una jornada de 95 millas partímos con rumbo al puerto del Pireo, con la santa intención de volver a la marina Zeas, donde habíamos recalado antes. Me comuniqué por radio para pedir lugar pero estaba completa, pór lo que comenzó una larga peregrinación hacia el sureste de Marina Zeas buscando otra marina. Entramos en tres marinas que no nos pudieron alojar, y ya desesperábamos de encontrar lugar y nos apréstabamos a fondear en la playa cuando nos dieron lugar en un lugar que se llama Kalamaki, cerca del aeropuerto, en una marina llamada Alimus Marina. Solamente por el día, dijeron, pero nos pudimos quedar tres días, esperando el embarque de Menta, todo un reincidente pues es la tercera vez que nos acompaña en este viaje.

26 de setiembre. Partimos para una jornada de 80 millas con destino a Andikira en el estrecho de Corinto, para lo cual tuvimos que pasar nuevamente por las 7 millas del angostísimo canal de Corinto que solo permite embarcaciones de un solo lado. Llegamos a Andikira, que es un lugar perdido en el fondo de una bahia y sus pobladores deben haber sospechado de alguien que los visita dos veces, puesto que carece  por completo de lugares o curiosidades que sirvan para atraer al turista. Ni un pedazo de ruina griega, ni ninguna iglesia bizantina, ni cavernas ni trasparentes playas, ni tabernas con menu escritos en inglés. Sin embargo, el lugar es tranquilo y pudimos comer un pulpo al carbón en una fonda con manteles de papel mientras los comensales veía el partido de futbol del día.

27 de setiembre. Andikira no da más que para pasar la noche, por lo que a primera hora de la mañana Marinabella dejó el cómodo muelle de Andikira y enderezó su proa rumbo al puerto de Patrai. Eran aproximadamente 70 millas, que transcurrieron en un mar muy agitado con viento de 30 nudos y ráfagas de 37 nudos, lo que hizo enojar a Poseidón que levantó las olas a dos o tres metros. No eran olas muy grandes pero como el viento venía de proa caía sobre la cabina de mando una enorme cantidad de agua de mar a cada rato. Mientras pasábamos por un grupo de piedras que exigía ser cuidadoso en el paso, se empezó a sentir olor a quemado y el grito de Menta. Humo, olor a quemado!. Tratamos de descubrir la fuente del cortocircuito y fué por tercera vez en este viaje el panel electrico. Desconecté todas las llaves y verificamos que volvía a entrar agua por la pared. Se quemaron dos llaves. Apagamos el generador y continuamos la marcha hasta Patrai. Por suerte, este tercer incidente nos permitió por fin! determinar el origen de la filtración. La primera vez, creíamos que provenia del techo y pusimos una lona sobre la escotilla de acceso a la cubierta superior, entendiendo que esa era la fuente de la perdida. Una segunda entrada de agua con los correspondientes cortocircuitos en el golfo de Lyon nos había hecho desechar la teoría de la escotilla y levantamos el contratecho para verificar la falla, pero está todo blindado y no permite que entre agua. Pensamos entonces que el agua se filtraba por una salida del extractor de aire del baño de babor (esa era la idea de Manfed)y la sellamos completamente, y creímos haber terminado con el problema hasta que otra vez en el estrecho de Corinto, la filtración y el peligro de incendio! En Patrai decidimos examinar  exhaustivamente cada sector y bañar el barco parte por parte hasta encontrar el defecto. Gerardo finalmente descubrió el origen en el que nunca hubieramos pensado por lo absurdo. La puerta de seguridad de la cabina de mando por el lado de babor tiene tres manijas para dejar estanco el recinto. En realidad sólo cerrábamos la del medio para poder salir más fácilmente en caso necesario. Eso hacía que cuando había mar gruesa y baldes de agua caian cada diez segundos sobre proa,  se filtraba agua hacia adentro por la parte superior de la puerta y se deslizaba por una rendija entre el marco de la puerta y el piso, por el lado de adentro de la cabina de mando y desde allí pasaba al panel eléctrico. Nunca habíamos visto agua en la cabina, porque se filtraba por el marco y nunca supusimos que el agua pasaba al panel desde adentro y no desde afuera. Este descubrimiento, fundamental para cruzar el Atlántico sin riesgo fué para mí más importante que haber descubierto las fuentes del Nilo. Ahora tomaremos la precaución de cerrar las tres manijas de cada puerta y se elimina para siempre el alto riesgo que representaba la presencia de agua en los paneles electricos.

28 de setiembre. Los  vientos se calmaron y salimos de Patrai, un  puerto bastante importante, a las 7 de la mañana rumbo a Kefallonia. Llegamos luego de nueve horas de navegación y nos amarramos a la costanera, donde el agua tiene solo 8 pies de profundidad, escasamente suficiente para Marinabella, que cala 6 pies. Este es nuestro último puerto en Grecia ya que mañana salimos para Calabria.

30 de Setiembre. Al definir en el plotter a que puerto de Calabria podíamos llegar tuve en cuenta dos circunstancias, una cual estaba en la línea más recta para que el trayecto fuera más corto y la otra que tuviera una buena marina por lo que me fijé en el libro de marinas de Italia. Ambas coordenadas me dirigieron a una ciudad que no figuraba en algunos mapas pero que verdaderamente existía que se llamaba ROCCELA IONICA. Seguramente ninguno de los lectores habrá oído de ella, lo que no es raro, pues tampoco la conocen los italianos.

Llegamos pues a Roccela Ionica tras 18 horas de navegación y entramos en el amplio puerto que se encontraba casi vacío. Por las dudas me comuniqué por la radio  y me dijeron que atracara donde quisiera. Así lo hicimos amarrando al costado de un muelle. Fuí luego con los papeles del barco a dar el ingreso a las guardia portuaria, donde se sorprendieron al vernos llegar de tan lejos: ahora del Mar Negro y habiendo partido de Miami. Cuando me preguntaron el motivo del viaje y le dije Turismo, me replicaron: cómo Turismo, será Turismo de tránsito. Me sorprendió la respuesta, pero les dije: anote como quiera. Le pregunté por un taxi para ir al pueblo y me dijo que fuera a la casilla telefónica donde estaban los números de taxis. Llamamos a uno pero nos atendió la señora y nos dijo que el domingo no trabajaba. Me sugirió que llamara al otro taxi (Hay solamente dos en Roccela Ionica). Llamé al otro y la respuesta es que había salido de paseo. Desistí de ir al pueblo pero Dardo y Gerardo fueron a pie caminando casi dos millas. Cuando llegaron vieron que había unas pocas casas y una plaza y ningún otro atractivo. Todos los miraban como a bichos raros y seguramente cuando este pueblito crezca (si alguna vez lo hace) se escribirá en las crónicas que los dos primeros turistas que tuvo el pueblo, que se animaron a ir a pie, fueron dos argentinos. Recién ahora advierto el sentido de la guardia cuando me dijo Turismo de Tránsito. No podían comprender que nadie hubiera venido de tan lejos para conocer Roccela Ionica

Nos despedimos de Roccela Ionica y salimos al día siguiente rumbo a Messina.

1 de octubre. Llegamos a Messina y atracamos nuevamente en la Marina de Nettuno. Un vecino se interesó por nuestro barco y al comentarle que no andaba el inverter nos ofreció los servicios de los técnicos que les reparaban el inverter. Subieron a bordo cuatro personas y después de un tiempo de analisis del equipo me dijeron que tenía 16 diodos quemados y que me recomendaban traer una plaqueta nueva para arreglarlo o mejor un  equipo nuevo. Hice las dos cosas y encargué a Alex un equipo nuevo y una plaqueta para arreglar el otro y tenerlo de repuesto. Como debía esperar cinco días para que llegara la encomienda, decidimos alquilar un auto y hacer un poco de turismo (no como en Roccela Ionica).

Fuimos pues a Taormina, que está a un par de horas de carretera, pues fué un paseo que me había sido recomendado por mi amigo Chavo. Realmente la sugerencia fué excelente, pues el pueblo, ubicado en lo alto con vista al mar es digno de ser visitado. Hay un lugar peatonal que es un encanto recorrer y varias y excelente trattorias, donde probamos una pizza siciliana, con alcaparras y aceitunas que resultó deliciosa. Bajamos luego a una playa en una pequeña bahia con una isla en el medio, poblada de pinos, donde hay una magnífica casa que está construida como parte de la roca, utilizando la piedra para configurar una de las paredes.

También visitamos Palermo, distante a unos 200 Km. Recorrimos la feria, que es todo un espectáculo con una exposición de frutas, pescados y verduras de primera calidad, y su venta está promovida por los gritos de los puesteros que se afanan en quien grita más fuerte para que el presunto cliente vaya a su puesto en lugar del más callado. Recorrimos el centro y volvimos a Messina.

El lunes había llegado el inverter y tres técnicos entraron al barco con un equipo para testear cada línea del tablero y un ingeniero que trazaba en un papel los circuitos a medida que iban haciendo las pruebas. Tardaron casi ocho horas en esta tarea, pues con el antecedente de que el otro inverter había sido quemado al no poder conectarse adecuadamente, tenían miedo de que eso ocurriera nuevamente. Al cabo de toda una jornada, pudieron decir que venía la prueba de fuego, la conexión final. Todo anduvo bien, mejorando incluso la instalación original para que cuando se conectara la electricidad a tierra se cortara el inverer si había dejado abierto por error.

9 de octubre. Habiendo visitado ya Palermo, decidimos ir directamente a Cagliari, en Cerdeña a poco más de 200 millas de navegación. El viaje fué placentero con aguas calmas que nos permitieron desarrollar una velocidad de casi 9 nudos. Probamos en navegación el inverter que anduvo magníficamente. Estuvimos sólo un día en Cagliari, que no tiene demasiado para ver, por lo que fuimos a una playa cercana a pasar parte de la tarde tomando un poco de sol y bañándonos en las todavía aguas calientes del comienzo del otoño

11 de octubre. Salimos rumbo a Ibiza, lo que nos demandará 49 horas de navegación. Cuando escribo estas líneas, hay viendo de cola lo que nos hace ir bastante rápido, aunque sin batir el record de la salida del Bosforo donde el viento de popa y la corriente nos permitieron alcanzar 11 nudos y medio.

13 de octubre. Arribamos a Ibiza a las 6 de la mañana, por lo que tuvimos que anclar en las proximidades del puerto hasta que amaneciera para encontrar la marina. Durante el trayecto  me percaté que había olvidado el pasaporte y los documentos del barco en Cagliari, en un auto que alquilamos. Estuve a punto de volver a Cagliari luego de casi 36 horas de navegación, hasta que encontré el número de la agencia, hablé por el teléfono satelital y conseguí que manden los documentos a Malaga. Ibiza está poblada de homosexuales y hippies de nueva generación. También hay unos cuatrocientos argentinos que llegaron en los últimos años por la crisis económica argentina, lo cual no indica que haya que ubicarlos en alguna de esas dos categorías. Muchos son artistas o artesanos y otros los clásicos buscas porteños que procuran sacar algún partido de los turistas para ganar la peseta de cada día.

Hoy fueron las elecciones en Argentina. Somos afortunados de estar lejos del país, pues realmente no había candidatos aceptables para elegir y el fracaso del gobierno demuestra lo alejados que están los políticos de la gente.

18 de octubre. Entramos a Marbella, tras dos días de navegación. Nuestro destino era Málaga, pero al entrar al puerto nos dijeron unos pescadores que no había lugar reservado para embarcaciones deportivas, por lo que nos sugirieron que siguierámos a Marbella, a unos 60 kilómetros de Málaga. No nos arrepentimos del desvío porque Marbella es un lugar pintoresco, con una area antigua bien mantenida y también bien diferenciada de la parte moderna que da al mar. Estamos atracados en el Puerto Deportivo de Marbella, donde nos quedaremos hasta el 21 para ver una corrida de toros que habrá en la Plaza de Toros de Marbella que ha manifestado mucho interés por el público aficionado a las artes taurinas.

22 de Octubre. Seguimos en Marbella pues espero mi pasaporte y la documentación del barco, que olvidé en Cerdeña. en un auto de alquiler. Desde Ibiza, llamé a la compañía y los encontraron, por lo que les pedí que me los mandaran a Malaga, al hotel Malaga Palacio, donde me pensaba alojar para recibir los documentos. Los enviaron el día 15 por correo común, por lo que demoran más de una semana. Estoy preocupado porque los correos andan mal desde que cundió el miedo de la contaminación bacteriológica, pero Marbella es muy agradable. Aprovechando el tiempo hicimos un viaje de un día a Ronda. Son 50 Km. por camino de cornisa que fueron muy bien recorridos con Dardo al volante, pues evidencia una gran seguridad y dominio del volante en caminos de montaña. Ronda vale la pena la  visita. La parte antigua está edificada sobre dos peñazcos, unidos entre sí por un puente de más de 400 años, cuyas bases se asientan en el fondo del abismo entre los dos peñazcos y desde el cual hay una vista insuperable de ambas laderas de la montaña.  También estuvimos en un pueblo muy pintoresco llamado Benaharis, que está a sólo 7 Km de Marbella y cuya principal actividad es la alta gastronomía. Entramos en un lugar llamado Los Abanicos que recomiendo especialmente por su excelente cocina y atención. Pedimos varios platos y culminamos con un cochinillo espectacular. Demostramos tanta satisfacción por el plato  que cuando volvimos otra vez, el maitre nos dijo que sabía que volveríamos porque nos brillaban los ojos al comer el cochinillo.  Lo recomiendo como una parada técnica indispensable para los que pasen por Marbella. La corrida de toros del 21 fué también muy buena e incorporo algunas fotos.

26 de Octubre. Como estaba muy preocupado por la demora en recibir el documento, decidí ir a Málaga y reclamar en el Correo. Previamente pasé por el Malaga Palacio y ¡Albricias! allí estaba recién llegado el pasaporte. Estamos entonces en condiciones de partir.

Previamente a la partida decidimos hacer un cóctel en el barco, al que invitamos a Celeste, unca chica cubana residente en Marbella, y a un grupo de argentinos que se reunían en un cafe Internet al que concurríamos todos los días, vinieron el administrador del bar, Gabriel y su mamá Estella Maris, un arquitecto que conocíamos por el Tano y un muchacho Ricardo, especialista en diseño gráfico. Dardo se ocupó de hacer los entremeses, entre ellos un magnífico pulpo a la gallega y pasamos tres o cuatro horas muy amenas.

27 de Octubre. Zarpamos de Marbella con rumbo a Las Palmas de Gran Canaria. Son casi 760 millas de navegación sin escalas bordeando la costa africana a 100 millas. Cruzamos nuevamente Gibraltar y esta vez nos acercamos más para sacar una fotografías. Habiendo partido de Marbella a las 11 de la mañana, cruzamos el estrecho y entramos en el Océano Atléntico. El tiempo es bueno, hace más calor y las olas son de solamente 2 o 3 pies. Un fuerza 3 en la escala de Beaufort, aunque en el puesto meteorológico de Tarifa auguraban un mar más movido. A una velocidad casi constante de más de 9 nueve nudos esperamos hacer el trayecto en 3 días y medio de navegación.

28 de Octubre. Sigue el buen tiempo y el barco, así como todo su equipo (incluido el inverter) anda magníficamente. Aunque me comuniqué con un amigo residente en Las Palmas, el viejo y querido Luis María García Santillán , quien me dijo que el tiempo estaba más tormentoso allá. Espero que las actuales condiciones sigan hoy y mañana para que tengamos un buen arribo a Las Palmas, donde esperamos llegar a las 9 de la noche de mañana 29. Aunque tenemos una reserva en una marina, anclaremos en la bahía al recalar para asegurar que haya gente en la Marina para indicarnos  nuestro lugar .

31 de Octubre. Tras un trayecto de navegación apacible llegamos a las 8 de la noche a Las Palmas. Tuve la enorme alegría de encontrarme en la estación de Texaco donde atracamos para no tener que maniobrar en la marina a uno de mis más queridos amigos Luis María García Santillán y su esposa Elena Rubistein. Sabía que Luis María estaba en las Canarias desde hace 30 años, pero no sabía en que isla residía. Cuando me enteré que estaba en Las Palmas cambié mis planes originales de recalar en Tenerife para ir a Las Palmas. Encontrar   a Luis María después de casi 30 años fué una de las mayores satisfacciones de todo el viaje. Yo diría que ese hecho valió la pena por si solo la larga travesía. Con Luis María compartimos juntos los ideales de juventud, con Frondizi, cuando uno creía que la política era para servir al país y no para servirse de él. Trabajamos juntos en Presidencia y compartimos muchos días de jolgorio.

Luis María es un ejemplo de los argentinos exitosos en el exterior. Con Elena han montado un estudio de arquitectos que ha desarrollado varios complejos habitacionales y centros comerciales. Visitamos alguno de ellos de muy buen gusto y desarrollo y no en vano lo han contratado varias veces para que proyecte otros emprendimientos.

1 de Noviembre. Como hay un fin de semana largo, con Luis y Elena decidimos ir a Fuerteventura, que es una isla menos poblada distante a una 65 millas náuticas de Las Palmas. La travesía fué algo movida, con ráfagas de viento que alcanzaban los 40 nudos. Luis María no se mareó por las píldoras que le dí, pero prefirió hacer el trayecto acostado, para no ver las olas alrededor del barco. Elena no se mareó a pesar de que prefirió no ingerir pastillas.

Llegamos de noche a Morro Jable, una de las ciudades más importantes de Fuerteventura, cuya capital es Puerto del Rosario. Nos dirigimos desde unas 3 millas hacia una luz verde que titilaba, pues no tenía carta de ese puerto. De repente, la luz se apagó y debimos navegar a tientas hasta encontrar la entrada al puerto. Los faros de entrada se habían quedado sin luz justo en ese momento. Atracamos en una gasolinera, como hacemos habitualmente al llegar de noche. Al día siguiente fuimos a pescar a un banco llamado El Banquete, pero no pescamos de fondo como se hace porque el mar estaba bastante agitado. Con las cañas haciendo trolling pescamos con señuelo un atún, tipo bonito de unos 3 kilos.

El 3 fuimos a un lugar llamado El Puertito, cerca del faro ubicado al sudoeste de la isla, intentamos pescar haciendo trolling sin suerte, aunque después supimos que hay que hacer trolling a solo 50 o 100 metros de la costa y nosotros, temiendo las piedras, lo hicimos a casi 500 metros. De todos modos nos bañamos y fuimos a almorzar a un bodegón donde hacen una cazuela de pescado famosa en toda la zona. Para aquellos que busquen playas extendidas y de arenas finas y aguas cálidas y que se orienten a Fuerteventura, les recomiendo ese bodegón.

El día 4 llegamos a Las Palmas y nos reaprovisionamos en El Corte Inglés para la larga travesía del Atlántico.

4 de Noviembre. Con una paella debidamente filmada en su proceso de preparación, nos agasajó Luis María een su casa con un grupo de amigos a modo de despedida.

5 de Noviembre. Tras despedirnos en el muelle de Luis María, partimos a las 11 de la mañana de Las Palmas, para encarar el tramo más largo de todo este viaje que lleva ya 6 meses. Son 2700 millas náuticas hasta Antigua. Este tramo exigirá cuidar el consumo de combustible, para no desarrollar velocidades que insuman más de 6 galones por hora, a fin de administrar bien los tanques para mantener una reserva adecuada para aplicar a eventuales correcciones de ruta para evadir tormentas. Contraté nuevamente el servicio de metereólogos de California, quienes me están enviando la información diaria sobre el tiempo y controlan mi posición para estudiar las condiciones del tiempo en mi entorno y hacerme las recomendaciones necesarias para el mejor desarrollo del  viaje.

7 de Noviembre. Hemos recorrido ya 350 millas, bajo excelentes condiciones de navegación. Poco viento, ausencia de olas y poco movimiento del mar de fondo. Hoy a las 10 empezó a empeorar y los metereologos me auguran mar algo borrascoso para dos días, aunque no afectará, dicen, el desarrollo de la travesía.

16 de Noviembre. Retomo la redacción de este libro de bitácora, luego de nueve días de navegación. El día 8 de noviembre fué cambiado el rumbo para dirigirnos directamente a Tortola, en las islas Vírgenes Británicas. En realidad, este derrotero es más largo que el que estaba planificado antes, para tomar a Antigua como nuestro puerto de desembarco en el Nuevo Mundo. Son unas 80 millas más, pero luego se acorta el trayecto final hasta Miami, por lo que en definitiva ahorramos 60 millas en el curso total. Yo había establecido Antigua, porque eran 80 millas menos que Tortola y todavía no estaba seguro de la real autonomía del buque. En las planillas que me había dado el fabricante, a 8 nudos en condiciones normales de navegación, y tras establecer una reserva de un 20% tenia exactamente 2.800 millas de autonomía. Como el trayecto a Tortola eran 2.800 millas, elegí previamente Antigua porque eran 100 millas menos y nos daba más margen para cualquier imprevisto. Además de elegir Antigua, los tres días iniciales le dí una calma marcha de 1500 revoluciones al motor, lo que nos ocasionaba un consumo de sólo 4.5 galones por hora a una marcha más lenta de 7 nudos. Sin embargo, a poco de andar pude determinar que nuestra autonomía era superior a la prevista, por lo que podríamos llegar perfectamente a Tortola, manteniendo una marcha de 1800 revoluciones a un promedio de 8 nudos y medio, asegurándonos una reserva de hasta 800 galones.

Hemos recorrido así más de 2.200 millas desde nuestra partida de Las Palmas. El tiempo fué bueno los cinco primeros días, pero los últimos seis hemos tenido que confrontar swells que vienen del Norte, como consecuencia de mal tiempo en la zona del Labrador, que abaten a Marinabella de estribor exigiendo el máximo esfuerzo de sus estabilizadores que muchas veces no pueden  contrarestar la fuerza de las gigantescas masas de agua de una altura de hasta tres metros que la golpean de estribor. Así, cada minuto se agarra una ola que golpea francamente de costado que vence a los estabilizasdores que llegan al máximo de su poder comprimiendo el aceite hidráulico hasta que las válvulas de seguridad dicen Basta!, para no afectar el sistema y liberan la presión dejando escapar el aceite al tanque de retorno, por lo que en ese momento la nave queda a merced de la ola y se balancea fuertemente. Al pasar la ola frontal, los estabilizadores retoman su función, hasta encontrar otra ola que los supere. Así han sido cinco días de marcha. Desde mi cabina, que da a estribor que es por donde vienen estos swells, se siente cada tanto el golpe frontal de una ola que vence a los estabilizadores.

Por suerte, el viento que en estos días era del Norte ha cambiado al Este, lo que permite no chocar de frente contra los swells. El barco barrena al ritmo de las olas. Avanza rápidamrente y luego se frena hasta encontrar la ola siguiente que lo empuja. Sin embargo, los swells no vienen regularmente del Este. Lo hacen irregularmente entre EsteNoreste, y Este, lo que sigue provocando este oleaje de costado que hace tan poco confortable la marcha por la imposibilidad de usar la fuerza de los estabilizadores a pleno.

Nuestro meteorólogo de California nos muestra cada día desde hace cinco en que empezó este mar de fondo, un panorama más promisorio. En dos días atenuará el mar de fondo y será una navegación placentera el curso final hasta Tortola, nos dice. Creo que como al burro nos muestra la zanahoria para que sigamos animados a la espera del mar calmo.  Ya sólo faltan menos de 550 millas para llegar a Tortola, por lo que me he hecho a la realidad de tener que soportar este balanceo hasta el puerto de destino.

Durante este tramo usamos primero los dos tanques de popa de 700 galones cada uno, luego el central de 500 galones, y estamos utilizando ahora los dos laterales de 650 galones cada uno, que nos permitirán llegar a Tortola. El tanque central no se consumió totalmente pues en su tercio final empezó a ensuciar el filtro primario, lo que nos obligó dos veces a parar unos minutos la marcha para cambiarlo. Los filtros secundarios son de 30 micrones, que dejan pasar bastante suciedad hasta el primario de solo 2 micrones. En el último cambio le pusimos al secundario un filtro de dos micrones para que no deje pasar tanta suciedad al filtro primario, para cuyo cambio se requiere parar el motor. No tenemos ya repuestos de filtro de dos micrones, por lo que espero que estos dos tanques laterales no estén sucios, para no obligarnos a parar la marcha en esta mar gruesa para cambiar el filtro primario.

Gerardo ha aprovechado el tiempo disponible para hacer algunas mejoras en la sala de máquinas con el escaso material disponible. Colocó así: a) Un grifo en el tanque de reserva de aceite hidráulico, facilitando la tarea de extraer aceite para trasvasar al pequeño recipiente de la sala de mando que alimenta al timón, b) Un  visor hecho con una manguera trasparente para permitir el control del nivel de gasoil de cuatro de los cinco tanques, c) una descarga del filtro del equipo trasvasador de combustible, para facilitar el proceso de limpieza, d) Sellador en las puertas de la cabina de mando, e) Una banda de acrílico en la escotilla de acceso a la cubierta superior para prevenir la entrada de agua. Investigó también todos los lugares posibles de entrada de agua de mar al panel de control. Aparentemente, aunque una vía de acceso del agua era la rendija en la puerta de babor, que ya fué sellada, hay otra vía, que parece ser la salida del extractor del baño de babor, en lo que coincide con Manfred, como un rumbo de entrada de agua, en la mar gruesa o lluvias copiosas. Como en estas condiciones de navegación  todo el  barco está cerrado, la bomba extractora de aire de la sala de máquinas que es muy poderosa chupa aire para expulsarlo y ese aire tiene que ser reemplazado por una idéntica masa de aire. Esto provoca que se produzca un efecto inverso de succión en el extractor de babor, que aspira aire en cantidad, aire que viene con el agua de lluvia o agua salada que cae sobre proa en mal tiempo. Por el conducto de este extractor caería en el panel eléctrico. En la última tormenta probamos de taponar la salida del extractor del baño y dejar la puerta de popa abierta para facilitar la entrada de aire para compensar la extracción del blower de la sala de máquinas y no entró agua. Esperemos que ésta sea la solución definitiva del problema.

Gerardo ha demostrado una gran habilidad para analizar problemas y encontrarle soluciones y encara el trabajo enseguida, sin dejarlo para mejor oportunidad. Ha sido un gran compañero de navegación y estoy muy satisfecho de que haya formado parte del equipo. Cambió los filtros con el barco detenido en plena mar guesa en pocos minutos y detectó siempre a tiempo la suciedad acumulada en los filtros. Hizo también un excelente trabajo en la trasvasadora de combustible. Tiene soluciones prácticas para cada problema y es también un excelente cocinero. Toda una joyita. Lamento que emprenderá viaje a Buenos Aires, pero espero que en algún otro viaje largo pueda acompañarme.

19 de Noviembre. Llegamos a las 4 de la mañana a un punto que había denominado Sombrero, pues está cerca del islote de Sombrero que queda en la entrada del Francis Drake Canal, que conduce a Tortola tras pasar entre un conjunto de islas (la más grande es Virgin Gorda), de islotes y piedras emergentes y sumergidas que obligan a una navegación en zig-zag. Hicimos ese trecho con mucho cuidado, manejándonos exclusivamente con el radar y el plotter pues la luna estaba en cuarto menguante y no iluminaba mucho el camino. Una vez pasada la isla Necker y el conjunto de las islas Dog, entramos en un tramo ancho del canal, lo que nos hizo seguir ya sin el temor de embestir ningun escollo. Sin embargo, bajamos máquina a solo 3 nudos para ir lentamente esperando las primeras luces para poder entrar a puerto en mejores condiciones de luminosidad. Finalmente, a las 7.10 de la mañana entramos a puerto y amarramos frente al puesto de combustible.

He cumplido así con mi antojo de hacer el cruce interoceánico con Marinabella. Confieso en que el temor de tener que soportar otro temporal como el de Bermuda o el del Golfo de Lyon me hizo proyectar más de una vez enviar a Marinabella como carga desde las Baleares. Pero como decía Perón es a veces más fuerte la verguenza que el miedo y me hubiera avergonzado volver a en avión y dejar a Marinabella como un objeto de carga, en lugar de verla desafiante a las olas, siempre con un rumbo lento pero firme, aguantando los golpes de las enormes masas de agua que se le vienen encima en las grandes tormentas, sin otra queja que el rechinar de sus costillas de acero.

De estos días del trayecto transoceánico sólo puedo agregar que Marinabella era sólo un pequeño puntito en el Océano. Un átomo en una masa acuosa casi infinita. En dos semanas navegando en la soledad del Atlántico pues no es esta una ruta frecuentada por el tráfico comercial. Sólo encontré a dos cargueros y a un velero. Los cargueros pasaron a cinco millas, pero el velero estaba a sólo 2, por lo que me comuniqué por radio para saber si el mundo todavía existía. En esta soledad, sin ver un barco, ni un pájaro, ni un signo de cualquiera de la existencia de otros seres, parece que el mundo es sólo cielo y agua, agua y cielo. Hay aún así algunas visiones maravillosas en este silencio donde sólo se escucha el zumbido del viento. Las extraordinarias salidas del sol en los días claros. El titilar del plankton fosforecente que en las noches se aproxima a la popa y se muestra como un destellar de miles de luciérnagas marinas que convierten a la estela del barco en un manto de estrellitas que parecen el manto de las hadas en las películas de Disney. El trayecto -como dije antes- fue muy bueno durante los seis primeros dias, bajo un viento suave y un mar apacible. A partir del séptimo vino la compensación divina con el comienzo de una racha de mal tiempo que duró otros seis días y que nos arrojaba toneladas de agua salada de abajo y de lluvia torrencial desde arriba. Poseidón estaba enojado por atrevernos a cruzar sus dominios en este barquito y nos respondió con unas olas respetablemente grandes, para que conociéramos una muestra de su poder. La marejada con olas de 3 a 4 metros que nos abatían desde estribor duró seis días y sólo a partir de anoche al estar a escasas 300 millas de Road Harbour, el mar comenzó a aplacarse. Los frentes de alta y baja presión muy cercanos entre los que nos encontrábamos ocasionaba un fuerte y constante corredor de vientos que jugueteaba a piacere con Marinabella. Antes de llegar a  Tortola, esos vientos se fueron  para el Norte, a donde pertenecen pues allí entre Terranova y Groenlandia es su alojamiento habitual. Alli se forman los gales que agitan el mar del Norte. Las aguas templadas del Caribe, en cambio, sólo ven quebrada su calma con la furia esporádica de los huracanes, que por lo menos son estacionales y algo predecibles en su periodicidad y derrotero. Pero en la zona de Terranova, alli ocurre una tormenta cada dos o tres días. Creo que así como Papa Noel vive en el Polo Norte, el señor de los vientos reside en Terranova y algún día lo encontraré para reclamarle estos seis días de mar gruesa inusual para esta parte del mundo y del año que nos hizo pasar en el viaje de vuelta.

20 de Noviembre. Tras darnos un baño en Virgin Gorga, emprendimos la partida hacia Miami. Son 1.000 millas sin escalas. Nos auguraron en Tortola unos fuertes swells viniendo del Norte y a poco de salir los estamos expedimentando, pero aunque las ondas son frontales, son muy extendidas de manera que es como pasearse entre lomas y valles, con una leve rompiente de olas sobre proa que no perturba la navegación.  Compramos filtros nuevos antes de salr, pero no los cambiamos por falta de tiempo. De todos modos espero que podamos llegar a Miami si tener que parar máquina para cambiar filtros. Hoy es mi cumpleaños y recibí varios Email de felicitaciones que agradezco en esta página .La tripulación me agasajó con una torta y una empanada gallega que me hicieron agregar unos más a los muchos kilos que llevo ganados a bordo.

21 y 22 de Noviembre. Y la nave va...Sigue su curso en un mar calmo. En Tortola había un aviso de precaución para las pequeñas embarcaciones y pesqueros porque advertían de unos considerables swells viniendo del Norte, pero no fueron más que apacibles ondas formadas por enormes masas de agua que convierten el paso de Marinabella en un paso entre lomas y hondonadas pero que no llegan a romper ni a abatir la embarcación. Los estabilizadores soportan bien este movimiento y la navegación transcurre hasta el momento en forma placentera. Pasamos frente a las islas Caicos y Gran Turco, una de las varias posesiones inglesas en el Caribe. Eligieron bien al organizar su imperio insular. Los españoles se apoderaron de Cuba, Dominicana y Puerto Rico, pero su tamaño hizo imposible el mantenimiento del status colonial, como ocurrió con  Jamaica, pero muchas de las islas pequeñas no siguieron el movimiento indepentista y todavía siguen siendo colonias, como Cayman, Bermuda, las islas  Virgenes y Caicos.

23 y 24 de Noviembre. Sigue el buen tiempo y el sol generoso desparrama su fuerza vital sobre un grupo de navegantes que aprovechan el piloto automático para extenderse como lagartos sobre la cubierta del Marinabella.

25 de Noviembre. Llegamos al final del viaje. La nave descansa en su varadero en el canal de Eastern Shores en Miami. Tarea cumplida.