Las publicaciones de los diarios de Bermuda, acreditan lo duro
de la tormenta pasada.
Dicen a los diarios los guardacostas:
Los rescates fueron dramáticos con olas de 8 metros y viento de
40 nudos. Fue la jornada más difícil de los 16 años que tengo como guardacostas.
En términos de dificultades yo la calificaría en una escala de 10, de 9, pues
había muchos llamados de naves en situación de riesgo inminente y cada uno de
los dos rescates realizados demandó mucho tiempo.
Marinabella demostró
sus calidades marineras al entrar a puerto afrontando el gale, sin requerir
ayuda.
9 de Mayo. Hoy cargamos gas oil para
encarar el trecho más largo del viaje: 1885 millas de Bermuda a Azores.
Constatamos al llenar el tanque que sólo habíamos gastado 945 galones, es decir
un galón por milla, lo que nos deja bastantes reservas para el trayecto, ya que
el barco carga 3200 galones.
Luego de cargar gas oil tuvimos que
movernos a otro lugar de amarra que habíamos conseguido, mucho mejor que el
primero. Para cargar cruzamos al otro lado del puerto donde nos encontramos con
un trawler brasileño, el Carla, muy parecido a nuestro barco, pero unos diez
pies más grande.
Hoy nos enteramos que el día que
entramos a Bermuda hubo muchos salvatajes en barcos que la pasaron fea en alta
mar. Entre ellos un catamaran que debió ser evacuado por sus seis tripulantes y
quedó abandonado al garete por haber perdido el mástil y el timón. Otro barco
fue abandonado, al entrar a St. George, luego de 10 horas de intentos de
remolcarlo, con olas de 7 metros, pero sus tripulantes, una pareja francesa y un
gato fueron rescatados. No puedo reproducir los titulares de los diarios porque
no tengo scanner, pero los llevo conmigo como prueba de la feroz tormenta que
nos agarró en Bermuda. Yo no creía en la leyenda del triángulo pero parece que
hay algo de cierto en ello.
Nosotros estamos ya aprestados para
partir mañana 10, pues el tiempo ha mejorado notablemente en el día de hoy y
queremos salir cuanto antes para no dar tiempo a que se arme otro frente de baja
presión en el trayecto a Horta. La próxima actualización de esta página será
entonces dentro de doce días, desde Horta.
10 de mayo. Nuestro meteorólogo nos
aconseja partir recién mañana cuando el mar de fondo que ha quedado después de
la tormenta se apacigue. Más aún, me recomienda que si no queremos aguantar
swells que vienen del NNO y que tendrán 2 metros, nos quedemos algún tiempo más
en Bermuda. Guillermo, que es todo un experto en detectar informaciones en
tierra constató lo mismo tras conversar con los tripulantes de cinco veleros,
próximos a nuestro amarradero. Ellos también saldrán mañana, por lo que
acordamos en tres frecuencias para comunicarnos, por si alguien necesitaba apoyo.
El capitán de uno de los buques, un inglés de Dover, llamado Bruce, nos dijo que
hace casi un año que estaba navegando pues había partido de Dover en julio con
rumbo al Caribe y nunca había encontrado peor tiempo que el que pasamos estos
diez días en Bermuda.
Aprovechamos el día para hacer algunos
arreglos: instalar una alfombra en la cabina de mando para evitar
deslizamientos, emparche de una saltadura de masilla, cargado de aceite en los
tanques. Tuvimos una cena de higado con cebolla em un pub inglés de la plaza,
que hace 200 años que hacen eso además del clásico pastel de carne.
La actualización de la página WEB fué
todo un problema. La oficina telefónica no tenía sistema de transmisión de
datos. Fuimos a una casa de alquiler de motos y le dijimos: ya que alquilan
motos, no nos alquilarían una línea por media hora? No entendieron el negocio.
Ya en el último recurso fuimos a un hotel, resueltos a alquilar una pieza por
una hora para usar la línea. Nos rehusaron el cuarto. Cuando salimos vimos que
era un hotel para gays y desaliñados, barbudos y sucios, no habíamos cumplido
con la escenografía de pareja gay que requerían las reglas gay. Finalmente
fuimos a la oficina de atención al turista de Bermuda y les dijimos que éramos
periodistas , palabra siempre mágica para abrir puertas cerradas, quienes nos
enviaron a una casa de reparación de velas donde finalmente pudimos conectarnos.
11 de Mayo. Nuestro siempre activo
representante en tierra, Guillermo regresó sonriente con un paquete de hojas de
pronóstico metereológico para las proximas 144 horas. Se viene una semana de
buen tiempo con olas no mayores al metro y medio !!!!!. A las 2,33 pm hora sde
Bermuda y 5.33 pm de Greenwich zarpamos de St. George olvidando dar los tres
toques de bocina largos de zarpada y uno para el cocinero, como es habitual.
Las primeras horas de navegación
fueron muy agradables, al punto que pudimos rebajar un poco la velocidad y hacer
trolling por dos horas, aunque sin resultado. Ni un pique. Por la noche empeoró
el tiempo y empezó un viento fuerte que disminuyó a las seis de la mañana.
12 de Mayo. Segundo día de navegación
hacia las Azores. Hoy advertimos porqué había saltado el autopilot y pasado a
stand by, como contáramos el 7 de mayo. No fué por una causa inexplicable.
Ocurre que al tocar sin darse cuenta la palanca de comando, el autopilot
interpreta que se quiere manejar manualmente y se desconecta. Para evitar que
ello suceda de nuevo, al apoyarse sobre la palanca, la destornillamos durante
esta recta directa de 1.700 millas y la volveremos a colocar al aproximarnos a
las Azores,
Hoy tomamos contacto varias veces por
el SSB con el Christal Star y los otros veleros que habían partido con nosotros
de Bermuda. Su posición es más al norte porque han subido por un camino
indirecto buscando los trade winds, que también llaman westerlies y mucho más
al oeste porque nosotros vamos más rápido que ellos. El Subcapitán se ha
convertido en nuestro Jefe de Comunicaciones y con la ayuda de Dardo, que es el
hombre múltiple de abordo ha sintonizado todas las frecuencias con que podemos
comunicarnos con ellos. Guillermo intenta siempre la comunicación con los pocos
barcos que pasan para conocer noticias del tiempo y asegurarse el rumbo de los
más grandotes para no entrar en curso de colisión.
Ricardo, en una de sus habituales
incursiones a la sala de máquina durante su guardia, advirtió hoy que el
manómetro del último filtro de combustible antes de llegar a los inyectores
estaba en rojo. Ese filtro fué el único que no había sido cambiado en Bermuda,
pero ahora hubo que hacerlo deteniendo la marcha del motor en alta mar. Fué sólo
cosa de cinco minutos y no generó demoras apreciables en el curso de la derrota.
Dardo, el hombre múltiple, demostró
también habilidades culinarias, preparando unos vermichelli al Cap Ferrara, con
huevo y queso que hicieron la delicia de la tripulación y una tortilla a la
española que resultó excelente. En homenaje al Jefe de Máquinas, contra nuestros
propósitos de excluir toda propaganda, incluimos una mención al centro de
maquinistas en la página de fotos.
13 de Mayo. Son las tres de la mañana
y el tiempo sigue bueno, lo que nos ha permitido hacer ya más de 350 millas
desde la partida. El resto del día transcurrió también tranquilamente, quiza
porque no nos afecta que sea 13. Aprovechamos el mar calmo para trabajar en
algunas cosas: lavar las ventanas que estaban llenas de depósitos de sal seca
por el abatir de las olas, cortar unos perfiles de aluminio para hacer violines
en la heladera, dormir mucho. Una reflexión especial merecen las horas de sueño
durante la navegación. Tal vez la monotonía de estar solos en el océano, el
suave bamboleo de la embarcación durante el mar bueno, la necesidad de recuperar
el sueño perdido, la ruptura de intervalos prolongados de sueño normal por las
necesidades de hacer guardia, hace que estemos permanentemente propensos al
sueño. Nos dormimos sentados, leyendo y hasta durante las guardias, aunque nadie
lo quiera reconocer. Nos dormimos en nuestras propias camas, en los sofa de la
sala, y hasta en la cubierta tomando sol. El sueño es el verdadero dominador de
nuestras vidas a bordo, fuera de él tenemos sólo horas aisladas de vida normal.
Se preguntaba hoy Guillermo, también otro poseso por el sueño: podremos reanudar
nuestra vida normal sin quedarnos dormidos sobre nuestros escritorios?Pienso que
sí aunque hoy el sueño es dueño y señor de nuestras vidas. Y yo que había
traído pastillas para dormir por miedo de que no pidiéramos conciliar el
descanso a bordo...
14 de Mayo. Contactamos por radio dos
veleros que también van rumbo a Azores, felices de escuchar una voz humana
después de cientos de millas en la soledad de este mar que parece interminable.
Sigue el buen tiempo que por los pronósticos se prolongará hasta el 17, lo que
nos permite una navegación constante y aburridamente tranquila. Casi todos los
trabajos a bordo se han hecho y hay que esperar la llegada a Azores para
completar la reparación de la masilla saltada sobre babor y la fijación de las
maderas decorativas despegadas en Bermuda al golpear el muelle con la mar gruesa.
Disfrutando de la paz de la marcha Dardo se dedicó a la cocina y amasó y horneó
dos ricas pizzas. Al atardecer, maravillado por el espectáculo del sol
poniéndose sobre babor y dando lugar a la oscuridad de la noche, Guillermo hizo
una elegía al sol y su importancia como rector del sistema planetario en que
vivimos que mereció ser filmada con el sonido de sus palabras mezclado con el
runrun del motor trabajando a ritmo y la visión de ese sol rojizo que se hundía
en el horizonte. Está incorporado a los registros fílmicos de las travesía.
A las cinco como todos los días
abrimos el informe del meteorólogo de California que nos augura tres días de
buen tiempo, con una complicación leve para después, pero que no llega a ser la
que pasamos en Bermuda. Las guardias se mantienen bajo el horario de Bermuda,
aunque en nuestra marcha hacia Occidente hemos pasado ya dos husos horarios. En
Azores ajustaremos nuestros horarios para las guardias.
15 de Mayo. Son las 4 de la mañana y
aburrido de dormir resumo la crónica del viaje. Con el buen tiempo hoy
terminaremos de montar los perfiles cortados para armar los violines en la
heladera.
Un comentario especial merece la ardua
tarea de sacar comestibles de la heladera durante el mal tiempo. La heladera es
una heladera grande común General Electric de dos puertas con estantes de vidrio
deslizables hacia adelante, no preparada para el bamboleo de la mar gruesa. Por
ello la apertura de la heladera era un verdadero desafío sólo superado por la
acción en equipo de tres tripulantes, luego de las frustrantes experiencias de
intentarlo uno sólo. Cuando uno o dos queríamos intentarlo, siempre estaban
listos los comestibles para escaparse ante el primer cabeceo de proa. Para peor,
como la heladera estaba atestada por víveres para 30 días era difícil encontrar
lo que uno quería. Esos momentos de indecisión eran aprovechados por frascos,
latas y botellas para presionar todos juntos hacia afuera, desplazar al mismo
tiempo a las bandejas corredizas hacia adelant,e y provocar el caos. Mayonesa
mezclada con verdura. El pan lactal rehogado en leche y nosotros sin alcanzar el
producto requerido, y teniendo que cambiar de elección por algo más a mano.
Algunos productos eran más agresivos y cuanto más pesados eran más gozaban con
caer sobre nuestros pies. Lo peor era que actuaban al únisono como ejércitos en
batalla. Mientras intentábamos escoger algo del tercer estante, conteniendo a
los otros del mismo estante, los del segundo estante aprovechaban nuestra
debilidad y lanzándose como una carga de caballería decían Ahora! y se empujaban
unos a otros para caer todos juntos sobre nosotros e interrumpir la tarea
extractiva. Eran extremadamente peligrosos los del primer estante pues estaban
los líquidos y el estante era corredizo, por lo que su condenada estrategia
consistía en desplazar todo el estante y tirarse desde afuera. como desde una
planchada; eran como bombas de profundidad con una intencionalidad de causar el
mayor daño con el menor esfuerzo posible. Eran los artilleros de la heladera y
los enemigos más difíciles de vencer. Por ellos desistimos por semanas de beber
gaseosas frias contentándonos con el agua de la canilla. Pero como decía el
General Perón sólo la organización vence al tiempo y nosotros decidimos encarar
con una fuerza bien organizada de tres tripulantes entrenados la lucha contra la
heladera.
Primero venía la tarea de inteligencia.
Te acordás vos donde estaba el ketchup. Creeo que en el segundo estante, detrás
de la pierna de jamón. Bueno alguien tiene que retirarla por un momento. Pero es
muy pesada, requiere ambas manos y cómo me sostengo?. Y seguía el tercer
tripulante. Yo te sostengo de la cintura mientras vos lo intentas. Pero entonces
quien mantiene abierta la puerta? Volviamos entonces a empezar para definir la
mejor táctica para cada pequeña batalla contra la heladera. A veces no
recordábamos donde estaba algún producto y debíamos entreabrir la puerta para
espiar el lugar del enemigo. Si lo conseguiamos volvíamos al planeamiento de la
acción. Si no los veíamos intentábamos una incursión a ciegas donde a pesar de
ser un equipo de tres teníamos altas probabilidades de perder. Todo un desafío.
Hoy intentaremos dominar a la
heladera colocando los violines ya cortados y sus soportes en cada estante de
la heladera, pero no descarto una acometida desesperada de los víveres, viendo
que pueden perder definitivamente la guerra contra los humanos.
Ms olvidé contar un episodio de la
noche de ayer. Mi cabina tiene dos ojos de buey muy bajos. Cuando hay mucho
oleaje se mojan con las olas y es como vivir en una pecera con la tempestad
dentro del cuarto. En mar bueno, el agua no lo alcaza, lo que permite una visión
del horizonte. Como hacía un poco de calor y había mar calmo abrí un ojo de buey
y me quedé dormido. Una ola cruzada rompió sobre estribor y todo el mar entró
por la escotilla y me despertó con una ducha fría que mojó el colchón y las
almohadas. Un despertar inesperado.
16 de Mayo. Otro día de buen tiempo
como ayer cuando aprovechamos para tomar sol en proa y sacar algunas fotos del
grupo que se ven en la sección de fotos. Cruce del Atlántico.
El tiempo se fué empeorando desde las
10 de la mañana hora de Bermuda. Ya hemos cruzado otro huso horario pero aún no
hemos cambiado los relojes esperando hacerlo en Azores. Nuestro meteorólogo, que
hasta ahora viene acertando con sus pronósticos nos vaticina que estos dos días
irá empeorando concluyendo con los coletazos de un gale que se está formando más
al norte, en el paralelo 40 que se advertirá el día 19. A partir del 20 volverá
a mejorar justo cuando está prevista nuestra llegada a Horta. Los hortos podrán
decir pues que les traemos el buen tiempo, aunque no esperamos ninguna
recompensa.
Esta noche apareció en la pantalla de
radar la mancha de un frente de lluvia y como Guillermo -que comenzaba su
guardia- no la sabía interpretar me llamó. Cuando le dije que se venía una
tormenta de lluvia, salió a equiparse para emergencias y la foto lo registra con
casco y chaleco dispuesto a mantenerse en guardia sin ceder ante la tormenta. El
viento y la lluvia baten ahora a estribor, pero se trata de un frente chico y
pasajero, como resulta del radar. Sin embargo, Guillermo anticipa que durante
toda la noche mantendrá su vestimenta de emergencia.
Hoy debimos cambiar un filtro de
gasoil por segunda vez en este trayecto. Seguramente que el gas oil que nos
vendieron en Bermuda no era de buena calidad. También hubo que engrasar los
estabilizadores pues llevan muchos días trabajando sin cesar.
17 de Mayo, Estamos solo a 600 millas
de las Azores. El tiempo continúa relativamente bueno, aunque nuestro
meteorólogo nos informa que para mañana debemos esperar un fuerte coletazo del
gale que tiene su epicentro en el paralelo 40. Por eso aprovechamos para avanzar
a toda máquina y nos quedamos conversando de sobremesa hasta las 10 de la noche
previendo que mañana no tendríamos tiempo para hacerlo.
18 de Mayo. Cuando estábamos a 350
millas de Azores se desató el gale que se nos vaticinaba. Fué un poco menos
fuerte que el que pasamos en Bermuda, que dentro de la escala de Beauforf tuvo
categoría de tropical storm, pero fué un señor strong gale con ráfagas de 40
millas y olas de casi 4 metros. Para peor las olas golpeaban sobre estribor, a
diferencia de Bermuda donde abatían sobre proa, lo que provocaba fuertes ruidos
al golpear algunas olas contra el casco. Otra circunstancia lamentable fué que a
las 11 del día por razones que en ese momento desconocíamos, pero luego supimos
que fué por un cable que se había soltado por el bamboleo, perdimos el piloto
automático y la brújula electrónica por lo que el barco empezó a tomar un
rumbo errático dando vueltas en redondo. Ante esa situación y tras constatar que
el sistema de brújula electrónica no funcionaba resolvimos asumir el pilotaje
manual de Marinabella con rumbo 93 grados y con el control del GPS. Las olas
cruzadas hacían muy agotadora la tarea, y sólo un experto como Dardo podía
mantener el rumbo derecho pues nosotros al intentar el pilotaje avanzábamos en
ZigZag. Resolvimos entonces cambiar el régimen de turnos y hacer turnos de dos
horas, pues la tarea era muy estresante.
Le tocó el primer turno al Subcapitán,
que justo es reconocerlo lo mantuvo con una concentración tal que completó su
turno completamente agotado. En el interín y tras leer el manual del compás
donde decía que la leyenda que indicaba que no llegaban datos indicaba que el
sistema estaba interrumpido decidí llamar al fabricante a Estados Unidos, donde
un técnico me dijo que me fijara al dorso de la caja del compás donde hay un
cable azul que cuando se desconecta indica esa falla. Fui a dar vuelta el
aparato y me encontré con una manejo de cables del color del arco iris, azules,
blancos, blancos y azules, verdes y blancos, rojos, amarillos y había dos azules
y parecían estar conectados pero no me animaba a tocarlos pues son muy delgados
y temía complicar la situación. Volví a llamar al fabricante y me dijo que
intentara con un tester para ver si había corriente, lo que por el movimiento
del barco era imposible. Volví a la caja y empecé a mover suavemente los cables
azules. Me sentía en ese momento como en las películas donde el muchacho ve dos
cables y debe cortar uno solo de ellos pues si no estalla la bomba y siempre
acierta. Lo cierto es que sin quererlo pasó como en las películas y el autopilot
y el compás volvieron a funcionar. Todo ello para satisfacción de Dardo que ya
llevaba media hora de guardia piloteando y pudo hacerlo desde entonces por el
autopílot.
Debo señalar aquí la voluntad presente
siempre en el Subcapitán para enfrentar las situaciones más difíciles. Quiero
aclararlo aquí, pues en algunas fotos aparece pertrechado con salvavidas como
para ir a la guerra, y no quisiera que dé la impresión a algún lector algo
malévolo que Guillermo teme las emergencias y duerme con el salvavidas y el
casco puesto. Lo hace para prevenirse de los golpes contra los costados del
barco cuando la ola supera el poder de los estabilizadores y éstos escupen
hidráulico por las válvulas de desagote y en ese momento si la ola es muy grande
se produce un fuerte bandazo que expulsa a los tripulantes hacia el borde
opuesto.
Una reflexión sobre la reparación del
compás para futuros tripulantes que quieran cruzar el océano. Es muy importante
contar con un teléfono satelital a bordo, que puede hacer accesible el consejo
técnico de un equipo difícil de manejar para los iniciados. También es muy
importante contar con un duplicado o equipo manual para los aparatos principales,
como compás, GPS y radio VHF. Debo señalar esto porque antes de salir de Miami,
Ricardo me había advertido que el GPS manual no funcionaba, lo que resultó
correcto. Cuando traté de inicialarlo al ocurrir el percance, advertí que no
andaba, por lo que rogué que no fallara nuestro GPS permanente que al desligarse
el giróscopo y el autopilot se convertía en nuestro único instrumento para
indicar el derrotero.
Continuamos rumbo a Azores, ahora a
sólo 300 millas, tras ocho días de navegación y 1500 millas recorridas desde la
última recalada.
19 de Mayo. Pasamos la noche bien con
la tranquilidad de dirigirnos por el giróscopo electrónico y el autopilot ahora
funcionando normalmente. Sigue sin haber barcos en el radar, lo que nos
preocupaba porque podía ser que no funcionara, pero se vieron algunos frentes de
lluvia a 40 millas, por lo que eso nos indica que el radar funciona bien.
Decididamente hubo muy pocos barcos en la ruta Miami-Bermuda-Azores.
Por la mañana preparé con la
computadora y el printer una bandera de Azores (Portugal) con unas
modificaciones en el escudo para cumplir con las reglamentaciones de arribo, ya
que no teníamos a bordo ninguna bandera portuguesa. Espero que no llueva para
que no se destiña la tinta.
Respondiendo a mi querido amigo
Gustavo Gené que me preguntaba cómo se perciben los signos de proximidad de la
tierra, prescindiendo del equipo, luego de muchos días de navegación. A las 4 de
la tarde de hoy y estando a 90 millas de Horta nos rodearon por primera vez
grandes bandadas de pájaros y decenas de delfines que danzaban como en las
piletas de Sea World a ambos lados del barco y se cruzaban por la proa a gran
velocidad, por lo menos a 30 nudos, por lo que triplicaban nuestra velocidad y
jugaban con el peligro de ser embestidos basándose en la seguridad de que eran
más hábiles y veloces que nosotros. Los pájaros marinos revoloteaban como
indicando la presencia de cardúmenes de peces. La sensación fué la de pensar que
todos los seres de cielo y mar que tienen aquí su habitat nos daban la
bienvenida a tierra firme después de casi 3.500 kilómetros de viaje por el
océano lejos de las costas y sólo acompañados de la mano de Dios. Algunas fotos
en el capítulo de Cruce del Atlántico registran el paso de los pequeños y
amigables delfines.
El mar está mejorando luego del gale
de ayer y nos permite un cómodo desplazamiento a 10 nudos, lo que nos hace
estimar con gran precisión nuestro arribo a Horta: a las 5 de la mañana del
domingo 20 de mayo. Ya planificamos nuestro domingo en Horta. Ir a misa de 11 a
la Iglesia de los Navegantes para ver a las jóvenes casaderas de las Azores con
sus vestidos domingueros y cuando pase la veda alcohólica del día (si es como
en USA donde no se expenden bebidas hasta después de los oficios religiosos) ir
al famoso Café Sport que desde hace 100 años sirve un buen grogg a los
navegantes y donde se han concentrado cansados y barbudos todos los navegantes
solitarios más conocidos desde nuestro Vito Dumas hasta Lord Chichener (se
escribe así?) Allí cuatro marineros conocidos por Uds. a través de estas
páginas y que casi no beben se embriagarán con grogg y exagerarán las
experiencias del cruce, multiplicando por tres la altura de las olas y por
cuatro la fuerza destructiva del viento.
Otro de los placeres será ver
colgados en los tendederos de la isla las enaguas coloridas de las jóvenes
azorianas. Como en otros lugares de pescadores de Portugal, entre ellos Nazaret,
que visité hace más de 30 años, en los barrios tradicionales, las mujeres
usan polleras negras y acampanadas que dan una sensación de costumbres
monacales, pues todas visten de negro. Sin embargo en los tendederos de sus
casas exhiben las siete enaguas de colores que usan abajo y que sólo se ven en
los patios y en las ventanas de las casas a modo de banderas que abren
nuevas perspectivas a los pretendientes que puedan algún día vencer las vallas
negras de la pollera y avanzar en las prendas ocultas de sus vestiduras. Espero
que la difusión del secarropas, treinta años de paso del tiempo y la
igualitaria estandarización de la globalización no hayan hecho perder en el
pasado esta pintoresca costumbre.
Y la nave va, como en la película de
Fellini. Estamos los cuatro en la cabina de piloto que parece una cápsula
espacial como filosofa Guillermo en la que ya estamos acostumbrados a habitar y
dispuestos a seguir y seguir, a navegar eternamente por este océano que es una
dimensión parecida al espacio, por su amplitud y su hechizo para sentir en la
soledad la inmensidad del cosmos y la pequeñez del hombre. Eso mientras haya
combustible agrega nuestro jefe de máquinas. Pero la autonomía de la nave es
muy grande y puede en la práctica con sus 3.200 galones cruzar cualquier
océano del mundo. Habrá otros mares en el futuro? No lo sé.
20 de Mayo. A las cuatro de la mañana
empezamos a avistar la isla Faial, en Azores por la pantalla de radar. Bajamos
el ritmo de navegación para llegar a Horta con luz. A las ocho de la mañana
entramos en el puerto de Horta. Por via de la radio VHF me autorizaron a amarrar
en el puerto comercial porque no habia lugar en la Marina. Hice Migraciones en
rápido trámite y
bajamos todos de la embarcación. Demoramos algo
porque Dardo tomó muy a pecho sus responsabilidades y quizo cambiar los filtros
al llegar.
Fuimos a la misa de 12 a la iglesia de
los navegantes, caminamos por las calles de Horta, filmamos algo, almorzamos en
un club naval y luego volvimos al barco a cumplir con el rito de la siesta que
es ley sagrada en las islas y que nosotros necesitábamos para reponer la falta
de sueño derivada de la nerviosidad por la llegada.
Estuvimos con Dardo en el Cafe Sport
que es el punto de reunión de todos los navegantes tomando una cerveza, que
para mi desazón reemplazan al grog, mortífera bebida en base a ron y cognac
que se tomaba en las tabernas desde la época de los piratas.
También lamenté no ver en las
ventanas las enaguas de colores que esperaba encontrar como me ocurrió antes en
otros puertos pesqueros portugueses. Un triunfo de la generalización de las
actitudes impuesta por la globalización frente a la diversidad de las
culturas.
Horta es una ciudad muy chica en la
isla de Faial, con un típico estilo colonial portugués. Desde el puerto se ve
la isla de Pico donde hay un gran volcán apagado que es una perfecta estructura
cónica como el monte Fuyi, que en invierno se corona de nieve en su cima. Esta
isla está separada de Faial por un canal de solo 4 kilómetros.
En el puerto hay veleros oceánicos de
todo tipo, en su mayoría de bandera inglesa. Un buen día para los cansados navegantes
que se aprestan a descansar en aguas tranquilas después de ocho días de mar
gruesa.
21 de Mayo. No pude conectarme desde
Horta con un proveedor de internet para actuaalizar esta página web. Lo
haremos desde nuestro próximo puerto, pero Horta se encuentra en esa
penosa situación intermedia donde ha recibido suficiente de la globalización
para perder sus costumbrismos pero no lo necesario para poder considerarse en el
primer mundo como parte de una Europa integrada. Como sigue el buen tiempo que
se pronostica para cinco dias más, decidimos salir hoy previa carga de
combustible. Esto resultó todo un suplicio, primero porque la gasolinera estaba
atestada de veleros que no saben donde ubicarse y que tuvieron que correrse para
permitirnos recostarnos sobre el muelle, segundo porque tenia una manguera muy
estrecha para echar el fuel, por lo que 7.000 litros nos demandaron casi tres
horas de carga. Guillermo aprovechó la espera para ir al mercado y abastecernos
de fruta y verdura antes de zarpar. a las seis de la tarde estábamos otra vez
en mar y a las siete habiamos dejado ya la vista de la isla de Pico y
entrábamos otra vez en un largo trecho. Casi mil millas para entrar en
Gibraltar.
22 de Mayo. Son las 11 de la noche y
acabo de entregar mi guardia al Subcapitán. Este ha sido nuestro día de
navegación más pacífico desde la salida. Olas menores a 1 metro. Vientos que
no rugen, apenas susurran. El motor ronronea cadenciosamente. No se esfuerza, su
respirar es el acompasado chuchuchu, de la velocidad de crucero, y pareciera que
nos agradece por no imponerle esfuerzos que lleven al límite su capacidad de
servirnos. Sabe que lo cuidamos renovándole el aceite y controlando su
temperatura a cada rato y nos lo paga con una marcha tranquila y prolongada. Ha
trabajado ya muchas horas desde la partida hace 22 días, pero responde
noblemente, fiel como un caballo a quien tratan con cariño, sus 275 caballos
nos acompañan con el chuchuchu de su esfuerzo. No jadea, respira agradecido
porque no le imponemos cargas mayores que las que puede ofrecernos.
Pocas novedades. Los peces siguen
renuentes a ser capturados. Tiré dos cañas. pero la velocidad es muy
alta para que alcancen los señuelos y no queremos disminuir la velocidad de
crucero.
Siguen las comidas ditéticas a bordo.
Macarroni a la bolognesa y soup a l'ognion.
La placidez de la navegación nos da
tiempo para escribir y reconcentrarnos en nuestros pensamientos. Hay trabajos
que hacer, como desenredar la cadena del ancla que con el movimiento se ha
convertido en una enorme madeja de hierro que no permite usar el ancla, o
reparar las bandas de madera, pero esperamos hacerlo al llegar a puerto y
volvemos por lo tanto a nuestros pensamientos.
Todos los que nos escriben desde
nuestra pobre patria nos dicen que aunque tengamos que afrontar la fuerza
huracanada del viento, los terribles sacudones de los swells durante los gales y
hasta los sueños de serpientes marinas, nada hay comparable a los días de desazón que se viven en nuestra tierra. No
se si nos alientan a un viaje prolongado durante toda una vida como el de Ulises
sin volver a Ithaca o ven tan lejana la recuperación argentina que aplauden
nuestra decisión de tomarnos un tiempo sabático en el océano.
Porqué está tan enferma la
Argentina? Ya no se la considera una patria. Esa palabra se ha olvidado. El
pueblo argentino ha sido reemplazado por la gente. La nación por el país. Un
lugar en el mundo donde no hay una nación, ni un pueblo que perciba una patria
no tiene destino como comunidad organizada. No hay sentido épico del futuro a
encarar. No hay amigos a pesar de una mentirosa prédica de lo latinoamericano,
ni enemigos externos que combatir porque los enemigos están entre nosotros
mismos. No hay destino histórico y al no haber destino histórico no hay
destino. Tememos a romper con la convertibilidad, tememos desafiar a los mercados,
tememos tener que vivir con lo nuestro como decía una obra de Aldo Ferrer por
un tiempo y preferimos continuar endeudándonos ciegamente hasta que reviente
esta burbuja de ficción que nos cobija. Tememos, tememos y tememos. El que le
tiene miedo a1 perro el perro le muerde decía mi padre y hoy los mastines de la
especulación financiera, el ocio obligado por falta de horizonte, la
corrupción generalizada de los partidos y de los funcionarios, la prioridad de
las carreras sobre las ideas de los políticos, que no desarrollan trabajo útil
alguno ni se les conoce fuente legítima de ingresos están desgarrando
las carnes de los argentinos. Están socavando las bases de la Nación. Como
sostiene Gunnar Myrdal, tenemos que convertir a la Nación en el hogar de su
pueblo y para eso, este pueblo debe ser liberado de conducciones corruptas y
requiere un futuro de esperanza y crecimiento
Que puede decir quien habiendo tenido
el placer de conocer y trabajar desde altas posiciones con las gigantescas figuras de Frondizi y de Perón y desgarrado en sus sentimientos al
ver bastardeados los grandes compromisos nacionales: desarrollo y justicia
social por parte del menemismo, creyó que podía volver a esas fuentes desde un
partido no tradicional como el Frepaso y se equivocó. Los mismos vicios, pese a
las manifestaciones formales de moral pública y compromiso social existían
allí. No hubo discusión de ideas ni definición de principios básicos a
mantener con la intransigencia de un Gandhi o un Irigoyen. El líder del Frepaso
no tuvo tiempo ni ganas durante un año para participar en el desarrollo de
ideas ni proyectos. Entonces el Frepaso se convirtió también en una mera
agencia de colocaciones para discutir lugares en las listas y cargos en la
Alianza. Renuncié a mi cargo como Director de los equipos técnicos del Frepaso
y la Fundación Carlos Auyero un día antes de que asumiera la Alianza. Fué una
de las decisiones más felices y oportunas de mi vida. No fuí parte de la
trituradora de ilusiones en que se convirtió la Alianza lo que quizá fué la
única definición acertada de Chacho Alvarez tras más de un año de errores
tras errores.
Si no hubiera conocido la histérica
persecusión antiperonista de la Revolución Libertadora o no pasado por las
cárceles clandestinas del proceso diría como Lugones que ha llegado la
hora de la espada. Pero ese no puede ser el camino. Ha llegado la hora de la
espada desde otras manos? Ya conocemos las desviaciones militaristas de los
movimientos guerrilleros y su carencia de arraigo entre sociedades muy
complejas. Que soluciones ha habido en otros paises ante tal grado de
desnaturalización de la función política? O un golpe, que me he
apresurado a descartar, o un movimiento judicial como el de la mani pulitti en
Italia que sienta el ejemplo encerrando a los ladrones y corruptos. No es
posible por la decidida dependencia de la Corte de intereses políticos que no
se animará a desarticular. Un nuevo partido político? Ya vimos lo que pasó
con el Frepaso: una trituradora de ilusiones. Quizá la única solución
institucional consista en formar un poderoso movimiento de opinión
independiente donde se proponga con iniciativas populares nuevos códigos de
conducta para los partidos que elimine la publicidad electoral desenfrenada que
es una fuente de corrupción y que propugne una nueva ley electoral donde
se eliminen las listas sábanas y solo se elija a personas y no a profesionales
de la política y se habilite que las instituciones reconocidas como las
universidades, academias y entidades de bien común puedan proponer candidatos
sin tener que pasar por los círculos corruptos de los partidos para
homologar caandidaturas. Son pocos los que pueden vivir en los pantanos como el
quetzal sin ensuciar con barro su plumaje. Por lo tanto las nominaciones deben
salir del ámbito monopólico de los partidos, para obligarlos a competir por la
decencia y la experiencia. Se trataría de una lucha democrática del
Pueblo de la Nación contra los intereses oligárquicos de los dirigentes
políticos. Toda una epopeya. De lo contrario sólo nos queda esperar al Mesías
que en cada partido introduzca un nuevo campo de valores, lo que es difícil
para mi luego de la frustrante experiencia del Frepaso.
23 de Mayo. Vuelvo a la navegación,
donde pese a las nubes hay un horizonte más promisorio que en lo político.
Estamos ya a menos de 800 millas de Gibraltar. Nuestro meteorólogo nos augura
cinco días de buen tiempo. Viva la tecnología!. Reuní a la tripulación y les
leí el parte pues hay que sembrar esperanza para encarar mejor el trabajo
futuro, aún en navegación. Ahora comprendo porqué Alejandro, César, Atila y
los grandes conquistadores de la historia convocaban a sus brujos y augures para
saber si los astros les eran propicios. Aunque muchas veces las tripas de los
pájaros, la borra del café o la forma en que caían los huesillos no indicaban
la verdad, los guerreros a los que se le había vaticinado el éxito salían con
la mayor de las fuerzas, que es la fuerza en uno mismo, a emprender la batalla.
Aunque a veces los meteorólogos también se equivocan, la tripulación se
manifiesta exultante ante estos vaticinios entendiendo que será una jornada de
millaje sostenido y constante sin demasiado riesgo para la embarcación y sus
hombres. Nuestro meteorólogo ha tenido muchos éxitos y si hubiera vivido hasta
10 siglos atrás hubiera sido muy disputado y sus servicios recompensados con
oro, tierras y títulos nobiliarios . Pero hubiera perdido su cabeza si le
hubiera dicho a Atila que debía regresar a las planicies mongoles cuando estaba
a la vista de Roma, como ocurrió cuando nuestro meteorólogo nos
recomendó volver a guarecernos en Florida o Georgia cuando estábamos a solo
200 millas de Bermuda.
Para continuar con algo más
importante que las divagaciones políticas de ayer. Promediando la tarde nuestro
jefe de máquinas ha resuelto preparar una pizza y el olorcillo del horno nos
convoca a todos y nos hace suspender nuestras actividades. Entre ellas la mía.
Hasta mañana
Ya llegamos a la tarde y la jornada de
sol, bien aireado con vientos de 15 nudos nos permitió ir al puente superior a
controlar la marcha de la nave al aire libre, lo que nos dió el tono tostado
peculiar de los marinos, pues hasta ahora, encerrados en el interior del barco
la mayor parte del tiempo, parecíamos ratas de biblioteca.
24 de Mayo. Cada día nos acercamos más
al fin
de la singladura. Recuerdo que cuando decidí hacer este viaje. estudié las
series históricas de estado del tiempo de los últimos 40 años en la página
WEB de la Armada de los Estados Unidos y pude convercer a Guillermo y los demás
tripulantes que no habría más de cinco días malos durante el mes de Mayo.
Fuí muy convincente y lo creyeron, porque lo creí yo mismo, pero se derrumbó
mi fe en las estadísticas después de los primeros 15 días de mal tiempo. Sin
embargo siempre que llovió paró y después de una seguidilla de negros en la
ruleta tienen que salir los colorados, por lo que el tiempo se viene portando
bien con nosotros desde la salida de Horta y tiene posibilidades de continuar
así hasta Barcelona. En Barcelona se bajarán Guillermo y los otros tripulantes
y continuaré yo solo por el Mediterráneo con Svitlana y Marina y con los
amigos que puedan eventualmente incorporarse a cada tramo y que quieran cambiar
la diaria lucha de Buenos Aires por la placidez de la navegación
mediterránea (con guardias nocturnas, ocasionales ventarrones y posibles
mareos) El Atlántico asustó a muchos de los amigos que podían acompañarme,
pero el Mediterráneo infunde menos temor. En el mes de junio nos acompañarán
Andrés y Patricia Federico.
Es increible que en tres dias de
navegación no hayamos encontrado ni un solo barco, no sólo a simple vista sino
en la pantalla del radar que tiene un alcance de 72 millas, algo mas de 120
kilometros a la redonda.Yo creí que al estar a las puertas de Europa el
tráfico sería más intenso y que veríamos de 6 a 8 buques por día, pero nada
de eso ha ocurrido.
Hoy está nublado y con visibilidad de
sólo 3 millas por lo que nos manejamos con el radar. Sin embargo es fácil
calibrar el radar cuando hay costas o embarcaciones a la vista, pero cuando es
una amplia pantalla negra desde hace tres dias no se puede sintonizar porque no
hay la menor indicación lumínica. Espero que pase un barco pronto por la
pantalla para poder regular el radar, lo que hay que hacer periódicamente de
acuerdo con las condiciones de las ola, la densidad de la nubosidad y la
distancia.
El agua está fría. Entre mis planes
frustrados estaba la de parar todos los días media hora y nadar en el mar para
hacer algún ejercicio durante la navegación, pero la temperatura del agua no
es la del Caribe, por lo que he dejado la natación para el Mediterráneo, si es
que cs que calienta un poco más.
Ya han pasado 24 días de navegación
y extraño mucho a mi Marina, en cuyo recuerdo he bautizado a este barco. Me he
enterado que ha hecho muchos progresos y seguramente encontraré en Junio a una
niñita más grande, tan encantadora como siempre. Espero que no se aburra de
tener que pasar seis meses a bordo.
Al principio del día, como dije
antes, el cielo estaba nublado, pero a partir de las dos de la tarde se
despejó, el mar se planchó y el viento cesó, al punto que después de 23
días de marcha desconectamos los estabilizadores que cumpleron un buen rol
hasta el momento eliminando gran parte del rolido, excepto con los grandes
oleajes. Parecía que navegábamos en un inmenso lago y al ir a popa, lamentaba
que la fuerza de la hélice hacía un surco en la gran planicie de aguas azules
y serenas, pero la calma se imponía, como si no quisiera que volvieran las
aguas agitadas hasta que los tripulantes lleguen a puerto. Entonces a poca
distancia de las hélices las aguas plácidas volvían a cerrar el surco como
el labrador que ya ha echado su semilla y las aguas continúan en la suprema
horizontalidad de esta maravillosa calma hasta donde llega la vista.
La calma nos permitió ir a proa a
tomar sol mientras comíamos unos ananás que habíamos comprado en Azores,
dulces y tiernos como los labios de la mujer amada. La puesta del sol fué
maravillosa, digno broche de un día semejante. Hasta mañana y gracias a
Neptuno por habernos regalado aguas tan propicias.
25 de Mayo. Hoy es el día de la
patria y lo conmemoramos poniendo una gran bandera argentina que extrajo
Guillermo de la gaveta de las banderas y la colocó con gran respeto y
solemnidad en la sala de pilotos. Aunque nuestro barco lleva la bandera de su
lugar de registro en las islas Vírgenes Británicas, desplegaremos la celeste y
blanca al llegar a Gibraltar y como no tenemos cañones haremos sonar largamente
nuestra bocina como una reivindicación argentina frente a otra tierra
injustamente ocupada.
En la superficie el tiempo continúa
bueno, con vientos de menos de 10 nudos. Sin embargo, desde las siete de la
mañana hasta las cinco de la tarde hay un importante mar de fondo que levanta
olas de dos metros y medio cada 7 segundos. Por qué este fenómeno? Analizando
las cartas marinas descubro que es porque estamos pasando sobre las montañas
submarinas de Osborne, Gettysburg e Hirondelle, que es un macizo que se eleva
hasta a 500 metros bajo el agua desde una profundidad promedio de 2500 fathoms.
Estas montañas tienen pues más de 2.000 metros de altura aunque se encuentran
cubiertas por 500 metros de agua. Cuando los swells y corrientes marinas
que se desplazan desde el oeste, las grandes masas de agua encuentran a las
montañas y continuan su marcha hacia arriba, provocando el mar de fondo. Por
algo la ruta comercial de los grandes buques es al sur de estos
macizos, que
nos provocaron casi 10 horas de mar gruesa. Ahora, siendo las siete de la tarde,
cuando hemos salido de la zona de influencia de las montañas submarinas, el mar
empieza a aplacarse y en unas dos horas tenderá a normalizarse. Moraleja para
futuros navegantes. No atiendan exclusivamente el pronóstico meteorológico,
sino que examinen la geografía submarina cuando les toque planificar su rumbo
trasatlántico y pasen al sur de estas montañas.
26 de Mayo. Anoche a las 11 ocurrió
uno de las contingencias marítimas excepcionales que más temía: el
abatimiento nocturno de costado por una rogue wave. Para los que no
conocen los fenómenos oceánicos quiero explicarles que hay tres tipos de olas
principales: las waves que son las olas comunes, las que vemos estallar
en las playas y bañar la arena, que dependen exclusivamente del viento. Si hay
viento, el mar se encrespa y hay olas, si no el mar permanece tranquilo. Luego
están los swells que son ondas que no dependen del viento local, sino
que se forman por vientos que ocurren cientos y hasta un par de miles de
kilómetros afuera y que por la inercia de las grandes masas de agua se
proyectan en ondas que no revientan pero que forman lomas de agua con sus
correspondientes valles con una regularidad que va entre 7 y 15 segundos. Las de
15 segundos permiten a la nave recuperarse en su rumbo antes de enfrentar a la
próxima. Las de 7 segundos son más bravas porque no le dan tiempo a recuperarse
y están allí, una sobre otra, provocando un bamboleo que aún los
estabilizadores no tienen tiempo de compensar. Más excepcionales son las rogue
waves, que son la acumulación en una sola de varios swells, lo que forma
una onda de excepcional tamaño que por su volumen empieza a romper en la cima
sin llegar a hacerlo, pero el avance de la gran masa de agua densa con una
cabellera blanca, que supera en tamaño a todas las otras es realmente
impresionante. Este fenómeno es más grave en el Mar de la China donde se llama
tsunami, y ocurre con más violencia y asiduidad. Si ocurre de día y uno está
presto al timón puede conjurar el impacto de la ola gigante enfilando la proa
contra ella, pero si confía exclusivamente en el piloto automático y está
distraído, el impacto puede producirse de costado, lo que puede hacer dar una
vuelta de campana a la nave. La oscuridad de la noche no permite tomar medidas
de prevención pues el radar no detecta este fenómeno.
Estando de guardia Guillermo y mientra
yo dormía, una rogue wave (la primera y única en casi 3.500 millas navegadas
hasta ahora) abatió duramente sobre babor. El barco escoró fuertemente hacia
estribor. Yo dormía y me desperté inmediatamente por haber sido empujado con
fuerza hacia los ojos de buey, con todo genero de objetos en la cama que habían
caído de las repisas y escritorio aledaño: computadora, libros, filmadora,
ropa, papeles, etc. En medio de un ruido infernal pues ha bían caído objetos
en todos los lugares del barco y el propio Ricardo, que dormía a babor fué
arrojado de la cama. Yo no sabía si habíamos dado vuelta de campana o no
porque salía de mi sueño y en la oscuridad solo tocaba multiples objetos sobre
la cama. Prendí la luz y para mi satisfacción estábamos cabeza arriba y en
ese momento abrió la puerta Guillermo y me dijo: Capitán, nos agarró una ola
gigante pero el barco sigue su rumbo. Seguimos pues rumbo a Gibraltar, a 142
millas del punto de entrada.
Cuando estábamos a 30 millas de
Gibraltar escuchamos un informe de Tráfico Tarifa que decía que en este
momento había un temporal Fuerza 8 en el Estrecho de Gibraltar que parecía
evolucionar hascia una tempestad Fuerza 9 al promediar el día con fuerte
marejada que dificultaba el cruce. Al principio creí que era un chiste de
gallegos, porque nuestra navegación era bastante apacible a sólo 30 millas del
estrecho, pero nos comunicamos por radio en el Puerto de Cádiz donde nos
indicaron lo mismo y sugirieron que buscáramos refugio en Cádiz para
guarecernos de lo que venía. Guillermo aceptó el consejo. Cambiamos entonces el rumbo en
dirección a Cadiz, a donde llegamos con el apoyo radial de Trafico Cádiz a las
dos de la mañana. Estaba
muy oscuro y era difícil encontrar el lugar para amarrar, pero con el diestro
pilotaje de Dardo, que tomó el timón luego de varias pérdidas de orientación
entramos dentro del puerto. Estamos pues en Europa luego de más de 4.000 millas
navegadas- Trafico Cadiz nos asistió perfectamente para la amarrada. Viva
España!.
27 de Mayo. Homenaje a un amigo que vuelve a Argentina. La
página de hoy está destinada solamente a Guillemo Jauregui. Siempre sostuve
que su compañía era para mí la más importante pues fué quien impuso más
mística, más voluntad y más horas de planificación previa. Fué por
él por quien esperé para zarpar y supe siempre que nos dejaría al tocar el
suelo europeo, pues su deseo no era pasear por las playas europeas sino
simplemente hacer la gran travesía del Atlántico como una aventura singular
que quería agregar a su nutrido curriculum de profesional destacado,
economista, amante de la cultura, la computación y todas las manifestaciones de
la jerarquía intelectual del hombre. Por qué quizo Guillermo tomar 30 días de
vacaciones que nunca pudo disfrutar completos para sufrir los embates del mar,
aguantar guardias como las que le tocaron, que por paradoja fueron las peores,
como aquella donde no funcionó el piloto automático y hubo que timonear en un
mar embravecido . Por que quizo Guillermo aguantar golpes frente a los sacudones
de la nave, dormir en etapas, caminar de cuclillas para no caer en las grandes
marejadas, para ni siquiera buscar el Paraíso al fin del Purgatorio como decía
Mark Twain? Por qué toleró las rencillas propias de una tripulación compleja?
Para decir que había amigado al mar. Es verdad, pero no es hombre de elogiar
sus propios hechos. Por qué tanto sacrificio, tanto planeamiento previo, tanta
voluntad en demostrar que podía hacer lo más difícil aún sin tener la
experiencia previa del mar. Todo un caballero, en los tiempos que ya no hay más
caballeros. Cuando abrió los brazos como el Cristo del Corcovado, desde lo alto
del muelle de Cádiz sentí el desagarramiento más profundo porque partía como
lo había dicho, al pisar Continente Europeo. Conocía a Guillermo hace muchos
años, pero básicamente por razones profesionales. Se dice que es difícil
hacer verdaderos amigos luego de los de la niñez o la juventud. Balzac decía
que en la vida no se tienen más de uno o dos verdaderos amigos, que es
afortunado el que llega a cinco. Yo creo ser uno de esos afortunados y Guillermo
está dentro de esos pocos cinco. Hay un poema americano que dice que las cosas
gratas son efímeras pero dejan huellas permanentes en el recuerdo. El mar que
lame la arena se retira pero deja brillantes caracoles a su paso. El sol se va
pero deja el calor acumulado en nuestra piel. Los pajaros siguen viaje pero
dejan sus cantos en nuestros oídos. Y sigue el poema con versos que no recuerdo
ya, pero que en su momento me impactaron mucho. Aunque pasen muchos años, su
voluntad de hierro y su actitud siempre caballeresca estarán presentes siempre
en Marinabella. Marina, en cuyo homenaje le puse el nombre a mi barco sabrá que
el largo viaje que una vez hice, lo hice con la ayuda de Guillermo que llegó a
decirme lleno de fé: Gustavo, aunque no haya otros tripulantes yo te
acompañaré y los dos solos cruzaremos el Atlántico. Y Marina lo recordará y
se lo dirá a sus hijos y ese recuerdo se cristalizará en las páginas
electrónicas de este sitio. Una vez le preguntaron a Ernesto Sábato si
existía la vida eterna y dijo, como un gran agnóstico, no lo sé pero yo
continuaré en mi descendencia. Un escritor americano dijo: The memory is the
shield, is the only shield. Esa misma voluntad de mantener viva la memoria
la han adoptado con una decisión que comparto profundamente los que quieren
mantener vivas las atrocidades del proceso militar, porque como decía ese
escritor americano que ahora traduzco, la memoria es el escudo, es el
único escudo y parafraseando a todos ellos el recuerdo vence a la muerte y es
la fuente de la eternidad. Por eso la aventura del cruce del Atlántico estará
siempre entre nosotros y quienes me sucedan ligada a la figura imborrable de
Guillermo Jauregui. Gracias Subcapitán, Hasta pronto Comandante Amigo, como en
la canción Che Comandante que es una de las preferidas de Marinabella. Feliz
vuelo de vuelta a la Argentina.
28 de Mayo. Día de tierra firme en
Cádiz. Cádiz fué la primera ciudad europea fundada por los fenicios. Luego
fué toda amurallada para resistir invasiones de los enemigos. Fué uno de los
puertos de zarpada de Colón en sus viajes posteriores al del Descubrimiento. La
ciudad antigua conserva el encanto de muchas ciudades medioevales europeas, pero
con el toque andaluz de balcones floridos con malvones y macetas de barro. Se
huele a pescado frito de las tascas ubicadas en las esquinas con unas pocas
mesas en la vereda donde se sirven tapas y manzanilla. La parte industrial está
en decadencia, especialmente el puerto que hace 30 años era importante pero los
astilleros cerraron pues no pueden afrontar la competencia coreana y de Hong
Kong, la pesca ha caído en volumen de captura y tiene la competencia de las
flotas de Marruecos, que producen a costos menores y los servicios portuarios
tienen tarifas superiores a otros puertos inferiores contiguos por lo que hay
pocos barcos en sus diques, tal es así que Marinabella es uno de los clientes
principales y tiene un muelle entero para sí sola. Aprovechando el ocio de los
servicios portuarios hoy arrendamos una pluma que nos ayudó a desenredar la
cadena del ancla, que con el movimiento de cabeceo del barco se había
convertido en una gran madeja que la hacía inoperable. Despidiendo a Ricardo,
que también parte rumbo a Buenos Aires, comimos unas fritada de pescado, junto
con pimientos y otras tapas. Buen viaje Ricardo. Mañana saldré a comprar unos
filtros que fueron ya ordenados y si todo está bien antes de las 12 del
mediodía partiremos hacia el Mediterraneo para llegar en cinco horas, a fin de
aprovechar la dirección de la marea, pues necesitamos cuatro horas de marea
creciente para aprovechar el impulso de la corriente, antes de que retrase un
poco nuestra marcha la corriente decreciente que sale del Mediterráneo hacia el
Atlántico. He estudiado las tablas de mareas de mañana pero como tengo dudas
si están en hora de Greenwich o de Gibraltar, que difieren en una hora, lo
ratificaré temprano con un llamado por radio a Tráfico Tarija.
29 de Mayo. Otro día de espera, tapas
y pescado frito en Cádiz, esperando que mejore el tiempo en Gibraltar. Todavía
se anuncian grandes marejadas. Decidimos permanecer hoy aquí. Han llegado otros
barcos, veleros y catamaranes que también están aguardando que se abra el
estrecho para la navegación deportiva. Paciencia.
30 de Mayo. Decepcionante parte
metereológico en Gibraltar. Sigue el mal tiempo a las 9 de la mañana.
esperaremos el parte nuevo para decidir que hacer. Mejora el tiempo. Saldremos a
las 12 de la noche.
31 de Mayo. Zarpamos ayer a las 11.30
de la noche. Todavía hay Fuerza 5 en el estrecho, pero solo Fuerza 3 entre
Cadiz y Tarija. Navegamos a solo seis nudos pues las olas abatían sobre proa y
golpeteaba mucho,pero sobre todo para llegar a Gibraltar con las aguas del
Atlántico volcándose en el Mediterraneo, con lo que podemos aprovechar la
marea que puede llegar a 3 nudos, con lo que compensamos un poco la fuerza en
contra de los vientos del Levante. A eso de las 11 llegamos a Tarifa y desde
allí el verdadero cruce del Estrecho. Las aguas habían calmado mucho y
resultó un verdadero paseo. Lo primero que vimos fué la costa de Africa con el
Macizo de Ceuta, que era donde estaba una de las columnas de Hercules. También
este Ceuta es el del famoso me c. en Ceuta, pero no conozco el origen de ese
dicho.
Cambiamos los way points para
acercarnos a Gibraltar y tomar fotos y darle un bocinazo al Peñón
Entramos entonces en el Mediterraneo
que era una planicie de aguas azules y calmas. Navegamos ya 10 horas y el mar
está totalmente planchados. Cantidades enormes de delfines nadan alrededor del
barco. No hay una gota de viento y hace calor. Por primera vez en un mes de
navegación paramos el barco y me zambullí para nadar 10 minutos e inaugurar
las aguas esperadas del Mediterráneo. Cuando comparo la diferencia entre la
calma del Mediterráneo y lo agitadas que estaban las aguas allí no más en la
boca del Atlántico, comprendo porqué le llevó tantos siglos a los pueblos del
Mediterráneo animarse a salir de su Mare Nostrum, cruzar las columnas de
Hercules y empezar a sentir lo que son los verdaderos vientos. Siguiendo el
camino inverso, Marinabella pudo comprobar en su pobre casco la gran diferencia
entre los golpes de olas del Atlántico que rompían palos y velamenes dejando a
los tripulantes sin timón con las caricias de las ondas mediterráneas.
Llegaremos a Barcelona luego de pasar
por el Puerto de Palos y Las Baleares en sólo dos días más.
1 de Junio. Otro día estupendo de
navegación. Anoche la vigilancia exigió mucha atención por el tráfico de
barcos continuo que va rumbo al estrecho, con carga de todo tipo. Con poco
viento y aguas tranquilas a las 3 de la tarde estamos frente al Puerto de Palos
de donde partió Colón con su hijo Cristobalito. Queda poco ya, y como de
acuerdo a nuestros cálculos llegaríamos a Barcelona el sábado a medianoche,
mañana vamos a bajar la velocidad a la mitad para llegar el domingo con la
primera luz.
Recibí un Email de Guillermo que me
pidió transcriba en esta página lo que así hago:
"Madrid, 31 de mayo de 2001.
Capitán: Terminó para mi la navegación material del Cruce del Atlántico.
Quiero entonces dar mi síntesis para nuestra página WEB que acorde con la
época es una forma abierta de comunicación en tiempo casi real (conexiones de
Internet mediante), en la cual los hechos y sus crónicas coinciden y se
condicionan haciendo más tenue la diferencia entre lo público y lo privado,
entre lo cercano y lo lejano. La nave NUESTRA Marinabella, porque fué nuestra
gracias a tu constante actitud, cumplió magníficamente el fin para el que la
concebiste, o sea su destino, y ese es el cenit de la razón de ser que se
aplica a todo: personas, objetos, eventos, circunstancias, o sea a cada centro
de fugaz identidad inmaterial en el espacio tiempo. El Capitán, vos, fijaste el
objetivo y materializaste las condiciones para lograrlo sin ninguna
escatimación. Resolviste personalmente las situaciones de mayor dificultad y
peligro, como la desconexión del cable azul del piloto automático en pleno
Gale y tantas otras en tantas millas sujetas al monitoreo constante del
aparataje electrónico de última generación que puede tentarnos a creer que la
Nave va sola y que la podríamos esperar a la llegada, pero aquí vuelve lo
humano y tu intervención capitana. Tu olfato, tu nariz de carne y hueso
detectó a tiempo el peligroso incendio mientras los demás dormíamos o
estábamos lejos. Terminó para mí el Cruce del Atlántico material. El
simbólico lo hacemos todos en las mil formas de la vida cotidiana, ambos con
sus aprendizajes. Quiero decirte que aprendí de vos entre otras cosas, que la
forma más grande de generosidad es la humildad, tu enorme humildad.
Desembarqué, como estaba previsto en el primer puerto continental de arribo.
Pero nunca pensé que sería en Cádiz, llevados por los vientos del Levante.
Eso nos da otra enseñanza. La aceptación imponderable del desvío, el XTE de
la náutica. Pero como viste en la Puerta del Puerto de Cádiz, estaba listo
para el reembarque si la siguiente singladura lo hacía necesario a tu criterio
de Capitán. Dice el refrán "amigo para tenerlo, hay que serlo", es
una profunda dialéctica de reciprocidad a la que agrego: para mí has
sido Jefe en el entusiasmo legislativo de 1973, luego amigo, benefactor y
ahora Maestro. Después de las agitaciones de la coctelera de la alta, muy alta
mar, te deseo las bendiciones de la placidez en las navegaciones que
continues con Sviltlana, Marina y los amigos que te acompañen. Gracias por
todo. Siempre. Guillermo."
2 de junio. Las últimas millas son
las que deparan mayor ansiedad a los navegantes. No nos daba el tiempo para
llegar de día por lo que tuvimos dudas entre bajar la marcha para atrasarnos o
seguir. Optamos por seguir a ritmo normal y anclar en las cercanías hasta que
amaneciera- Ya anclados frente a una costanera de los suburbios de Barcelona
empezó un festival de fuegos artificiales que se lanzaba desde la costanera y
explotaba en la playa frente a nosotros. Llenos de orgullo pensamos que era un
homenaje de la comunidad catalana que había sabido por esta página que
llegábamos a Barcelona, pero al día siguiente nos enteramos que era por
Pentecostés. De todos modos fué un digno recibimiento. Päsamos la noche bien,
con la tranquilidad de estar bien anclados, controlada por el GPS.
3 de junio. Llegamos a Barcelona!!!!!.
Ya amarramos en la Marina Port Vell, que está ubicada en una zona privilegiada
de la ciudad. Transmito esta pagina desde la casa de nuestro amigo el embajador Julio
Friexas, que tuvo la insistencia de invtarme para recibir aqui a Svitlana y
Marina que llegan pasado mañana. Recorrimos las ramblas y almorzamos mariscos
como corresponde hacer a todo buen marinero al arribar a puerto.
4 de Junio al 12 de Junio. Llegaron
Andrés y Patricia Federico,ya veteranos del Marinabella donde participaron de
su viaje inaugural de Canadá a Miami. También llegaron Svitlana y Marina. El
grumete reconoció enseguida el barco y se aprestó para las primeras tareas.
Durante dos días estuvimos alojados en la casa del Cónsul Argentino en
Barcelon, Embajador Julio Freixas que nos trató con la cordialidad de un viejo
amigo y un gran diplomático. Le agradecemos a él y a todo el personal del
Consulado las atenciones dispensadas durante nuestra permanencia en tierra. Tuve
también oportunidad de visitar a otro querido amigo que vive en Barcelona a
Alex y Patricia Neish. Esa satisfacción de ver a dos buenos amigos vale el
viaje a España, por lo que habré de omitir las excursiones turísticas en esta
magnífica ciudad. Estuvimos atracados en la Marina Port Vell, en la
Barceloneta, excelentemente ubicada y recomendable
13 de junio. Habiendo dejado a
Dardo, y con el concurso de Patricia y Andrés, partimos los cinco rumbo a las
Balearesñ Decidimos hacer un trecho más corto,
para no arribar de noche a Palma, donde todavía no teníamos marina reservada.
Paramos a almorzar en las playas del Arenal, junto a un espigón para
guarecernos del viento.
14 de Junio. Otra parada mäs. En Puerto
Colom, un lugar recomendable para anclar camino a¨Palma, pues es una ensenada
cerrada de suelo lodoso donde se agarra muy bien el ancla.
15 al 17 de Junio. Llegamos a Palma con una
magnífica vista de la Bahia. Visitas al Centro Historico de Palma. Es lo
unico español pues la isla ha sido adquirida en su mayoría por alemanes. Hay
cervecerias por doquier con musica tipica de Baviera al estilo de las viejas
cervecerias de Munich. El trayecto Barcelona Palma insumió menos de 180
millas.
18 de Junio De Palma salimos por la tarde rumbo a la Costa Azul, sin destino fijo. Apunté los instrumentos de navegacion hacia Saint Raphael porque
está cerca de Saint Tropez y de Cannes. A la noche empezó una tormenta horrible. No se veía la altura de las olas porque era oscuro, pero el viento era de 45 a 50 nudos y corria en contra. Solo podia avanzar a 4 o 5 nudos y no se podian abrir las puertas por la fuerza conque el viento las cerraba. A la mañana siguiente, tras una noche sin dormir donde se sentia el fuerte abatimiento de las olas sobre cubierta, pude advertir el enorme tamaño de las olas. Eran de 12 metros,
mayores aun que en el trayecto Miami-Bermuda, con la particularidad de que rompian en cualquier direccion como dicen que ocurre siempre aqui, en el Golfo de Lyon.
Me habia dicho Gianluigi que nunca entrara aqui, pero no tenia otra forma de llegar a la Costa Azul. Aqui ocurrió lo mismo que en otros
tramos de navegacion donde las olas cubrían el buque. Empezó a entrar agua salada y produjo otra vez un cortocircuito en el panel.
Desconecté todo y traté de impedir la entrada del agua pero fue imposible, pues la incontenible
fuerza del viento me impedia trabajar. Navegué pues todo el dia y el siguiente sin corriente ni
12 v ni 110v, pues decidi mantener el corte para llegar justo a Saint Raphael con lo puesto.
Estaba llegando a Saint Raphael a las 12horas, sin conexion radial VHF pues adrede habia cortado el servicio para ahorrar baterias. Vimos un navio de guerra ya en aguas calmas de Francia, pero no le dimos pelota. A la hora
de ese primer contacto con un buque militar me sorprendió no ver otros barcos.
De pronto apareció un helicóptero militar artillado que hizo vuelos rasantes
sobre Marinabella, ya en aguas calmas de la costa francesa. Al tercer vuelo
salí a ver que pasaba y el piloto del helicoptero parecia querer tender una
escala para bajar. Sali entonces a cubierta y me hizo señales de conectar la
radio. Lo hice y me enteré que me habían hecho varias advertencias que no
había oído por la desconexión de la radio. Habria un ejercicio naval
franco italiano de artillería de combate que no se podía demorar pues estaba
programado por la NATO y nosotros nos habíamos metido en el medio del campo de
fuego. Me dieron indicaciones de dar vuelta de inmediato con rumbo opuesto y
alejarme 10 millas en una hora, pues no se responsabilizaban de los daños si
insistía en quedarme en el campo de fuego. Pedí disculpas y salí de la zona
de tiro a toda marcha hasta que pude retomar el rumbo luego de una hora al cesar
los ejercicios de artilleria. Escuché por la radio las
órdenes de disparo y el
cese de fuego y término del ejercicio, que me hizo llegar demorado a Saint
Raphael.
19 de Junio al 30 de Junio. Permaneci 12 dias en
Saint Raphael, en cuyo transcurso llegó Menta a quien pedí ayuda por falta de
electricistas en la Costa Azul debido al pico de turismo. Me daban treinta días
de demora para concertar una cita!!!!!. También se fueron Patricia y Andrés
y nos visitaron los Garcia, con los que hicimos una
corta excursión hasta la bahia de Agay que bastó para demostrar las peripecias
de abordo, pues se enredó la cadena del ancla, hubo dificultades para subir el
dinghy y parecía haberse trabado el timón. Todo junto para un viaje de media
hora!
30 de Junio. Con la mayor parte de las reparaciones
hechas y esperando solamente cierto material que nos vendrá de USA
salimos para Saint Tropez y anclamos a poca distancia de la entrada a puerto, lo
que nos permite movilizarnos con el dinghy
1 de Julio al 4 de Julio. Nos quedamos cuatro días
anclados en Saint Tropez, bañandonos en el mar desde el propio barco y yendo
por las tardes en el dinghy a la ciudad. Estamos anclados en el grupo de yachts
variados, desde algunos muy grandes que no pueden entrar a puerto a otros más
chicos que prefieren no pagar el atraque. Los megayates se exhiben en sus
amarras al borde de la calle central del puerto donde pasan miles de personas a
diario, compitiendo por exhibir los cromados más relucientes, las maderas mejor
barnizadas, el equipo más completo, las tripulaciones más numerosas y mejor
ataviadas asi como los pasajeros más elegantes aunque ninguno llega al nivel
del capitán del Marinabella.
Las operaciones de atraque de los megayates en el
puerto colmado de embarcaciones son un espectáculo presenciado por decenas de
personas. Primero llega algún marinero en el tender del barco, o bien hay un
personal destacado en tierra con su respectivo walkie talkie. Tambien en popa se
posiciona un tripulante con otro walkie talkie para dar novedades al puente del
proceso de atraque por popa. El desplazamiento es lento para no rozar a los
vecinos y cuando están a unos veinte metros del dock echan el ancla de proa y
una vez que se afirma empiezan a retroceder. Lanzan las amarras de popa al
marinero que las está esperando y una vez firmes las tensan al maximo que
permite la tensión del ancla. Alli empieza toda la tarea de limpieza, mientras
los dueños del barco y sus invitados se aprestan a tomar un coctel en la
cubierta superior antes de ir a vestirse con sus ropas más elegantes para bajar
a tierra.
El desembarco del Capitán a tierra, en una de esas
excursiones en el dinghy fué mucho menos elegante, en un puerto colmado de
gente que se divirtió mucho con episodio. Menta nos
llevó a tierra a mí al grumete Marina y a la Comandante Svitlana, cochecito
del grumete y bolsas para las compras. Al llegar a la dársena, en aguas turbias
por los desechos inevitables y los derrames de petróleo, sostuve con mis manos
el dinghy para no amarrarlo ya que Menta partiría en breve para no dejar
abandonado el barco. Asi pude lograr que cruzaran la Comandante y el grumete
pero al subir con mis rodillas a uno de los bordes inflables mientras me
agarraba del borde del muelle, el dinghy empezó a moverse hacia atrás y como
era el muelle de piedra lisa no tenía donde afirmar las manos por lo que veía
que lentamente el dinghy se iba con mis rodillas mientras el muelle se quedaba
con mis manos y los brazos se estiraban poco a poco en una irremediable caída,
que ocurrió a los pocos segundos. Asi tuve que subir al muelle mientras los
caminantes contemplaban risueños la desopilante escena. Me sequé un poco y
continué mi paseo por la ciudad como un pollo mojado y despidiendo un olor
nauseabundo que hacía apartarse a los paseantes.
Sali pronto de Saint Tropez, porque las numerosas
boutiques y los precios no estaban al alcance de unos turistas llegados recién
del tercer mundo aunque para cierto farsante ministro de Economia ya estamos en
este primer mundo.
5 de Julio al 7 de Julio. Otra vez en Saint Raphael
esperando unas encomiendas con repuestos de los que finalmente recibimos una
sola. Marina se cortó el pelo muy cortito y parece una francesita con una
melenita en la que se entreveran sus pelitos rizados. Está lindísima y agrego
una foto del grumete con su nuevo look.
8 de Julio. Salimos para Menton donde echamos el
ancla en la playa pues no pudimos conseguir amarra en Monaco. Menton es una
ciudad muy antigua, con escalinatas que trepan la montaña desde el puerto hasta
el cementerio que está junto con la iglesia al tope de la cumbre. Svitlana y
Marina subieron hasta el cementerio con Dardo. Yo debí abandonar a mitad del
camino. Menton es también famosa por su agua colonia con olor a limón.
Experimentamos suerte en el casino de Monaco, habiendo conseguido disminuir un
poco el patrimonio de Rainiero.
12 de Julio. Luego de viajar en tren desden Menton
a Saint Raphael para buscar unos repuestos que habia mandado Alex, cruzamos el
golfo de Liguria con destino a La Spezia. Dejamos Menton, el último puerto francés
cuando el barco está arreglado casi en un 100% después de todas las tormentas
pasadas.
15 de Julio. La Spezia es bastante feo, pero
debimos quedarnos aqui varios dias esperando repuestos.
20 de Julio. Cruzamos a la isla de Elba,
en Proferraio, donde
estuvo Napoleon. Visitamos la casa donde estuvo alojado hasta que pudo volver a
Francia con la Guardia Imperial en una operación retorno que terminó en
Waterloo y en el duro confinamiento de Santa Helena.
21 de Julio. Cruzamos el corto trecho entre Elba y
Corcega, para entrar en Bastia
25 de Julio. Estamos actualmente en Ajaccio, Corcega, donde permanecimos cuatro días despues de haber hecho la circunnavegación de la isla parando en
Calvi y Bastia. En Calvi no pudimos atracar en la marina pues habia un viento
muy fuerte dentro del puerto, por lo que preferimos anclar en el puerto.
Cada una de estas etapas insumió entre 60 y 70 millas, lo que nos permitió
salir temprano y llegar antes de las 5, y poder llamar a la marina para
conseguir sitio. En Bastia conseguimos en el Vieux Port, como en Ajaccio.
Cumplimos con los ritos locales: visitar la casa materna de Napoleón, comer embutidos corsos, ir a las islas Sanguinarias donde hay una torre construida por los genoveses que fundaron Ajaccio en 1492, para defenderse de los sarracenos. Alli derrotaron al Moro que era un pirata tunecino. En recuerdo de esa hazaña la bandera de Corcega lleva la figura de la cabeza de El Moro con una pañuelo anudado en la frente al estilo de los japoneses. Me sorprendió que la bandera de un pais llevara la cabeza del enemigo. Es un caso único, pero parece que los corsos le cortaron la cabeza al Moro y la pusieron sobre una sabana luego de derrotarlo y la pusieron a exposición de los vecinos. Si las cosas siguen así en la Argentina pronto tendremos una bandera con varias cabezas donde estarán Videla y los militares del Proceso, Menem, de la Rua, Cavallo y la mayoría de nuestros políticos...Creo que no alcanzará la bandera salvo que pongamos tantas cabezas como estrellas tiene el pabellón americano.
Corcega es rocosa, con muchas ensenadas que
permiten salir por el día y anclar en aguas transparentes con fondos rocosos.
Es un lugar ideal para la navegación costera por sus buenas profundidades y
multitud de calas. Desde Ajaccio nos ibamos en el dinghy a una playa cercana
para no sacar a Marinabella de su amarre. Es una playa muy linda que permitia
llegar con el dinghy hasta la arena. Como resultado se estos paseos, Marina y
Svitlana han perdido su tono blancuzco y ya lucen un lindo dorado. En Ajaccio
tuvimos problemas con el winch del dinghy, que cortaba el cable porque no estaba
bien puesto, lo que nos obligó a cambiarlo tres veces hasta darnos cuenta que
lo habíamos puesto al revés y no pasaba libremente sino que hacia roce con la
caja, lo que producía los cortes.
28 de Julio. Estamos en Sicilia, en Porto Cervo,
que se precia de ser una de las marinas más suntuosas del Mediterráneo aunque
no tiene nada que ver con la Marina de Nassau en las Bahamas que debe ser sí la
más espectacular del mundo. El cruce del estrecho de Corcega que une a Córcega
con Sicilia fué hecho rápidamente en aguas calmas y azules, viendo las islas
desde ambos costados de la embarcación.
En realidad en Porto Cervo hay dos marinas, una en
el viejo Puerto y otra en el nuevo ligadas ambas por un ferry gratuito que
lleva pasajeros cada media hora. También hay otro ferry que lleva pasajeros
cada hora hasta las proximas playas. Dicen que vienen a Porto Cervo los yachts
más suntuosos del Mediterráneo. Hay ya varios de ellos, entre los que
descollan los ingleses.
Aqui ocurrio algo gracioso. Estabamos comiendo en
un restaurante y como el lugar es algo snob dejamos nuestra ropa de marineros
trotamundos y nos empilchamos lo mejor posible. (excepto yo que niego a esas
cosas y seguí con mi vieja ropa marinera) Svitlana estaba muy bien y Marina
lucía un vestido transparente muy bonito. Fué un caso de amor a primera vista.
Se acercó un chico de unos 4 años de una mesa vecina y le regaló un avioncito
a Marina. Marina empezó a reirse pues el chico le hablaba en inglés- Le dijo
que tenia un barco pero vivia en Monaco y quería que ella lo acompañara y que
iria a buscarla al aeropuerto, pero que tenia que dejar a su Mama. Mi papa, le
pedirá tu mano a tu papa, le dijo. Despues la agarró de la mano, la llevó a su
mesa y se sentaron en la misma silla y la presentó a su papá. Todas las mesas
vecinas estaban divertidas con la decisión del chico y la simpatía de Marina.
La bajó luego a Marina de la silla donde estaban los dos sentados con mucho
cuidado, tomándola del brazo y la dejó luego en nuestra mesa. Al despedirse,
Marina le dió un beso. Svitlana queria que le pidiera el teléfono en Monaco
para institucionalizar el noviazgo, pero me pareció un poco temprano.
29 de Julio. Hoy cruzamos el Tirreno para ir desde
Porto Cervo a Napoli. Fue una excepción a nuestra rutina desde Elba.
Me sorprendió no encontrar en el Palazzo Reale ninguna muestra del reinado de
José Bonaparte, pero parece que escribió una carta a Napoleon diciéndole qiue lo cambiara a otro pais. Napoleon le preguntó por
que ya que sus primeras cartas
exponían la belleza de Napoles y alli le contestó José que era muy lindo si no fuera por los napolitanos y eso lo excluyó de la galería de Reyes.
Svitlana subió hasta la misma boca del Vesubio. Yo
me quedé 700 metros más abajo pues el trayecto desde entonces era una loma
para caminar muy empinado. Sin em bargo, como me desencontré con Svitlana tuve
que agarrar una estaca y hacer ese camino, con gran esfuerzo, para enterarme
luego que ya había bajado....
De aqui seguiremos a Capri, luego a Amalfi, la isla Stromboli, donde no hay nada pero recuerdo una pelicula de ese nombre creo que trabajaba Ana Magnani que me gustaria revivir en el recuerdo. Luego iremos a Sicilia y cruzaremos el estrecho de Messina y el canal de Corinto para entrar en el Pireo y empezar el recorrido de las islas griegas hasta llegar a Estambul, punto más lejano del camino para emprender la vuelta por las islas turcas, Rhodas, Creta, Malta, Tunez y Malaga, donde desembarcará Sviltlana y la nena. La nena se ha acostumbrado ya al barco y a la navegación, a lo que ayudó el buen tiempo que hemos tenido
En otro viaje que hice a a Napoli, viajamos con las
ventanas cerradas para evitar los hurtos que se producían aqui. No sé si la
situación ha mejorado por una gran presencia de la policía pero no hemos
sufrido ni visto ningún pequeño robo callejero. O a lo mejor se trata de que
por la frecuencia de estos episodios en Buenos Aires, ya nada nos asombra.
31 de Julio. Llegamos a Capri desde Napoli, una
corta navegación de solo 20 millas, pero en Napoli hay un fenómeno extraño
ocasionado según dicen por la influencia del Vesubio. El GPS no lee ningún
satélite hasta alejarse 20 millas de la costa, de manera que recuperamos el
control de la navegación satelital solo al llegar a Capri. Anclamos en Marina
Chica frente a los farallones y desde allí nos trasladamos en dinghy a visitar
las cuevas y grutas cercanas. Nos quedamos dos días en Capri y enfilamos para
Lipari, casi 140 millas de navegación.
2 de Agosto. Llegamos a Lipari y anclamos justo
enfrente del fuerte pues la bahia es muy profunda y solo se adquiere una
profundidad adecuada para fondeo a pocos metros de la costa, que es muy
escarpada. Lipari es muy pintoresca llena de calles serpenteantes, con negocios
muy modestos pero muy coloridos. Nos quedamos dos días en Lipari. La llegada a
Lipari fué muy particular. Hay varios amigos que me dicen que desde el Golfo de
Lyon y la incursión en los ejercicios de combate francoitalianos, este parte de
novedades deja de tener el atractivo de la aventura original y se convierte en
una mera crónica de viaje. Es verdad. No ha habido tormentas, ni grandes
vientos, ni serpientes marinas desde que pasamos el Golfo de Lyon hace dos
meses, de manera que la navegación se ha convertido en un paseo por un
verdadero lago. No hemos hecho mas de 70 millas diarias por dia con excepción
del tramo Porto Cervo-Ischia que nos demandó casi 200 millas de manera que
navegamos de dia saliendo a primera hora y atracando a una marina a las 6 de la
tarde. Quiza la única peripecia digna de contar es que una noche que
navegabamos rumbo a la isla Lipari en las aguas de Sicilia, escuché por la
radio que pedían auxilio a todas las embarcaciones que navegaban en la zona
pues habia caido un hombre al agua desde un pesquero. Tiempo despues vi una
barca que emitia luces intermitentes muy fuertes. Creí que era el barco del
naufrago pidiendo auxilio y apuré la marcha mientras varios pesqueros me
gritaban por la radio en un dialecto siciliano ininteligible. Continué
acercándome y apuré la marcha sobre las supuestas luces de auxilio (que luego
supe que eran de advertencia para que me detuviera) Un barco pesquero se acercó
como para embestirme, lo que me hizo parar y hablamos por señas de borda a
borda. Supe entonces que todos los pesqueros habia tendido sus redes por una
gran zona donde yo avanzaba. Los sicilianos me putearon inicialmente porque no
había respondido a la radio y me indicaron luego que cambiara el rumbo dando
una vuelta a la isla Panarea antes de entrar a Lipari. Asi lo hice y me libré
de una segura venganza siciliana.
Llegamos pues a medianoche a Lipari por el desvio que tuvimos que hacer. pues
todos los pesqueros de la zona insistían en que nos alejaramos.
4 de agosto. Entramos a Messina, la boca del
estrecho que separa Italia continental de Sicilia. Conseguimos espacio en una
marina y nos quedamos alli dos dias, para prepararnos para el cruce del Mar
Jonico con destino a Kefalonia, Grecia. Unn trecho de 260 millas que nos
deparará un día y medio de navegación.
8 de agosto. Llegamos a Kefalonia, un pueblo
moderno, con casas blancas de techos rojos. La navegación fué muy buena con un
mar calmo pero con un calor impresionante. Amarramos en el dock frente a la
calle principal. Se hizo una recorrida por el puerto y sus tabernas. Nos
reaprovisionamos aqui. Fuimos a una piscina con toboganes para que jugara
Marina, pero terminó tirandose Svitlana!.
10 de agosto. De Kefalonia debíamos pasar al canal
de Corinto, pero como el trayecto era algo largo, decidimos parar en un puerto
anterior del cual no teníamos referencias. Fué en Andikira, sobre el mar de
Corinto. Resultó ser un lugar bastante agradable, conn un pequeño dique para
amarrar.Así lo hicimos y fuimos el centro de visitas de todo el pueblo, pues no
es un lugar turístico y raramente entran embarcaciones que no sea caiques, pues
no llega el ferry. A un costado, a 5 millas, hay una planta de fabricación de
aluminio con su propio dock.
12 de agosto. Nos aprestamos a cruzar el canal de
Corinto, de unas 8 millas de largo, que es muy estrecho y sólo permite
embarcaciones en un solo sentido, de modo que debimos esperar en la rada hasta
que por radio nos dieron instrucciones de entrar al canal. Debíamos mantener
una velocidad entre 6 y 7 nudos y el barco pasa muy apretado entre las paredes
del canal, que por suerte no tiene curvas, sino que es una recta perfecta. A la
salida había un camión gasolero que nos ofreció proveernos de gas oil, lo que
era conveniente pues estábamos amarrados para pagar el fee del canal. El
dueño del camión se puso muy contento pues le compramos 3.000 litros y
nos regaló una sandía. También nos recomendó una marina en el Puerto del
Pireo, la marina Zeas. Al atardecer llegamos a Marina Zeas en el Pireo.
Amarramos sobre la pared de la escollera frente a la Plaza Pública. Allí Dardo
me indicó su deseo de volver a Buenos Aires, junto con su esposa, lo que ya me
había anticipado en Lipari. No pude convencerlo y no quise insistir, pues
había cumplido una intensa tarea de reparaciones en estos dos meses y se
merecía un descanso. De todos modos, luego de considerar varias alternativas
para el reemplazo, entre ellas la de un marino griego o el regreso de Vega, para
lo cual estaba dispuesto a volver, decidí la opción de pedir un
reemplazante al Centro de Maquinistas Navales. Menta se comunicó con Nielsen,
en el centro y éste le recomendó a Gerardo Calvo, que estaba dispuesto a
viajar enseguida y de quien se tenían excelentes referencias. Menta decidió
esperarlo para imponerlo de todas las características del equipamiento.
13 de agosto a 15 de agosto. Nos quedamos en Pireo,
luego de una visita a Atenas y la Acropolis. En ese periodo llegó a la Marina
Zeas el paquete que envió Alex, para sustituir la bomba del aire acondicionado.
En realidad ya había conseguido a un representante de la compañía de aire
acondicionado, quien me proveyó de dos bombas, a un precio muy caro, pero nos
permitió salir del paso. Fuimos un par de veces a comer al puerto de
Microlimano en el Pireo, donde Marina se entretenía dando de comer a los
pescaditos que se acercaban al muelle mientras nosotros comíamos a los mismos
pescaditos fritos.
16 de agosto. Fuimos por el día a
Egina donde visitamos las ruinas dóricas de la Acropolis de Egina, más chica
que el Partenon, pero con más columnas en pie.
17 de agosto. Llegó Gerardo, y Menta
aprovechó para ponerlo al día en el equipamiento de Marinabella. Enseguida se
puso en onda y el domingo viajaron Dardo y Nilda con destino a Barcelona, antes
de la recalada final en Buenos Aires. Quiero expresarle a Menta mi
reconocimiento por haber tenido la gentileza de esperar a su reemplazo y todos
los trabajos realizados a bordo y a Nilda, por el cariño y paciencia con que
asumió la guarda de Marina en las ocasiones en que decidimos dejarla a bordo.
20 de agosto. Emprendimos la marcha
por las islas griegas hacia Estambul. El primer tramo consistió en un trecho de
65 millas hasta Andros. Andros no tiene demasiado que ver, por lo que solo
permanecimos una tarde y una noche. Al llegar con bastante viento nos habíamos
acomodado en un muelle, pero enseguida nos sacaron mencionando que alli
atracaban los ferries. Nos corrimos a otro sitio enseguida y ello fué muy
oportuno pues a los pocos minutos llego un ferry enorme, del que salia una
multitud de personas, pareciendo un hormiguero que se había destapado. A este
ferry lo sucedieron hasta 5 más durante toda la tarde. Al día siguiente
salimos a las 6.30 para no cruzarnos.
21 y 22 de agosto. Llegamos a Skiros,
una de las Esporadas, tras sólo 65 millas desde Andros. Skiros es una isla
mucho más linda que Andros, de manera que resolvimos quedarnos dos días y
alquilar un auto para dar la vuelta completa de la isla. El puerto de entrada
fué Limaria, pero aquí decidimos fondear para no meternos en un lugar
equivocado o que fuera un paso de ferries. El 21 hicimos una excursión en
dinghy de unas 3 horas a una playita cercana entre las piedras,donde no habia
camino ni acceso de autos por lo que estuvo totalmente a nuestra disposición.
Allí Marina construyó su habitual castillo de arena, pero no quizo meterse en
el agua pues sentía frio. El 22 estabamos listos para buscar el auto a las 9,
pero sólo estuvo disponible a las 12, po lo que tuvimos que aguantarnos pues es
el único auto de alquiler en la isla y hubo que traerlo desde Skiros capital. La
vuelta a la isla fue de unas dos horas,entre caminos de asfalto y de pedregullo,
donde orillaban los montes de olivos y las higueras, además de las parras que
estaban con sus racimos relucientes en todas las casas. Hay más de 300 iglesias
en Skiros, con una población de 3.000 habitantes , de manera que hay una
iglesia cada 10 personas. Skiros centro está construida en las laderas de una
montaña, por lo que hay que dejar los autos al pie y seguir caminando. Más en
la cima junto a la ciudadela del castillo las calles se angostan a sólo
un metro y hay escaleras empinadas, sin baranda ni descansos por lo que subir se
convierte en na riesgosa experiencia. Las cocinas de las casas están en patios
al aire libre, techadas por viejas parras, de donde cuelgan nutridos racimos de
uvas. Es un precioso lugar y se tiene desde allí una vista espectacular del
Egeo. Especialmente desde una terraza donde está una estatua que recuerda a
Edward Brooke, joven poeta inglés que murió en Skiros en un barco hospital,
que era parte de las tropas aliadas que se aprestaban para entrar en Gallipolli,
en la primera guerra mundial.
23 de agosto. Salimos con pena de
Skiros con destino a Limnos, que dista a 96 millas, por lo que resolvimos
arrancar antes de las 7 de la matina.
24 de agosto. Anclamos en Limnos, que
no tiene muchos atractivos, y la mitad de la isla está ocupada por fuerzas
militares griegas. Svitlana bajó a tierra en el dinghy para inspeccionar una
caverna que estaba tallada en la roca, que resultó un antiguo depósito de
municiones de la segunda guerra mundial.
25 de Agosto. Salimos temprano, como
siempre, rumbo a Canakale, sobre el estrecho de los Dardanellos, ya en
territorio turco. Había un fuerte viento que hacía difícil maniobrar en el
puerto por lo que opté por cargar gasoil en la gasolinera y pedirles pasar la
noche aqui. Canakale es la entrada al Mar de Marmara y al Mar Negro y es una
ciudad importante. A 30 Km. está Troya, pero resolvimos dejarlo para la vuelta,
partiendo a la mañana siguiente.
26 de agosto. La navegación por el
Mar de Marmara se complicó un poco pues no teníamos cartas electrónicas de la
zona y tuvimos que manejarnos con una fotocopia de carta grande que nos dieron
en Canakale. Además, el mar estaba muy picado, no con olas grandes pero con
olas medianas muy molestas porque llegaban cada 7 segundos. Por lo tanto
resolvimos dejar la navegación por el centro del Mar de Marmara y aproximarnos
a la costa norte en busqueda de un puerto donde pasar la tarde. Así llegamos a
Terkisdag, que es un puertito pesquero. Nos dijeron que no habia calado para
nosotros así que intentamos amarrar al muelle externo, pero el viento era muy
fuerte y golpeaba al barco contra el muelle, rompiendo una baranda de madera.
Revolvimos dejar el lugar y un turco nos acompañó al puerto donde conseguimos
amarrar de lado a un pesquero. El dueño del pesquero quizo conocer el
instrumental de nuestro barco y recíprocamente nos mostró el suyo y nos
convidó con sopa de lentejas. Nos aconsejó que fueramos a la Marina Atakoy en
Estambul. A las 4 de la mañana nos despertaron porque los pesqueros salían,
así que decidimos partir a esa hora para Estambul.
27 de agosto. Llegamos a la Marina
Atakoy de Estambul . Tenía miedo de encontrar algo muy precario porque desde 10
millas antes había tratado de comunicarme por canal 16, 9, 12 y nadie
respondía. Pero al llegar había un cartel grande: Nos comunicamos por canal 73,
de manera que llamé y en dos minutos se acercó un gomón con 4 personas, una
de ellas impecablemente vestida de blanco y nos indicaron el lugar de amarre,
abordaron el barco e hicieron toda la maniobra de agarrar el cabo de proa del
muerto, tensarlo y amarras a popa y extender la escalera. Es decididamente la
mejor marina de Europa, mejor que la de Porto Cervo y comparable a las mejores
de USA. Tiene varios restaurantes, servicio para los barcos, pileta de agua
salada y buenas instalaciones para agua y electricidad.
28 de agosto al 30 de agosto. Visitamos
Estambul hasta que llegó Sofia con los 5 chicos. Marina quedó encantada de la
compañía y desde entonces recorrimos Estambul juntos. Aproveché que sería
una estadía larga para que repusieran por completo la banda de madera, ya que
los carpinteros turcos son muy buenos y tiene precios muy accesibles.
2 de setiembre. Llegó Marco y fuimos
por el dia a las islas del Principe que quedan a 13 millas de Atakoy Marina. El
lugar es lindo pero las aguas del Mar de Marmara son turbias, las costas son
sucias y nos hacen añorar las del Mediterraneo. Aqui Tatiana dió un portazo
con los dedos adentro y debimos volver para hacerla ver por un médico.
3 al 7 de setiembre. Excursiones
turisticas por mezquitas, palacios musulmanes, harenes y grandes y pequeños
bazares.
8 de setiembre. Fuimos al Mar Negro
por el día, atravesando el Bosforo con sus palacios en la margen europea, y
mezquitas en ambos lados del Estrecho. El panorama es maravilloso y valió la
pena la excursión. Llegamos al Mar Negro y volvimos a Estambul.
9 al 12 de setiembre. Visitas de
compras, con las inevitables alfombras turcas.
13 de setiembre. Vuelven Svitlana y
Marina por avión a Buenos Aires y comienza nuestro largo camino de regreso a
casa donde tripularemos la nave Gerardo y yo. Nos despedimos de la acogedora
marina Atakoy para hacer un primer tramo de solo 47 millas anclando en Burnu,
sobre la margen norte del Mar de Marmara.
14 de setiembre. El anclaje en Burnu
fué un desastre pues el lugar estaba poco reparado del viento que batía al
barco de costado, haciendo imposible dormir. Además empezaron a caerse todos
los objetos: televisión, libros, artículos de tocador, etc. por lo que opté
por levar el ancla a la 1.30 de la mañana y empezar el camino a Canakale. Mi
decisión no fué del agrado de Gerardo que se oponía a navegar de noche, lo
que ocasionó nuestra primera discusión. Resolví entonces no requerir su
colaboración y timonear yo solo por la noche y el amanecer hasta llegar a
Canakale. Traté de arrimarme lo más posible a la costa para estar fuera del
camino de los barcos comerciales que navegan por el Mar de Marmara rumbo al Mar
Negro o al Mediterraneo que a veces eran 15 o 20 en la pantalla del radar. La
situación con Gerardo se puso muy tensa como consecuencia de la discusión
hasta que al día siguiente se recompuso la relación.: reconociendo yo que
debía haberle avisado antes de comenzar a levar anclas y él que había
sobredimensionado su reacción. Son cosas que pasan en la navegación, y que
requieren una gran dosis de comprensión recíproca para poder establecer un
buen equipo de trabajo.
15 de setiembre. En Canakale
aprovechando nuestra llegada temprana, por la navegación nocturna parta
visitar los restos de Troya, que están a unos 30 Km de Canakale. Hace muchos
años había leído un libro que se llamaba creo El descubrimiento de Troya
donde narra la historia de Schlieman que fué un alemán, que a través de la
meditada lectura de La Illiada, creyó reconocer el emplazamiento aproximado de
Troya y empezó años de exploraciones hasta que al final encontró Troya abajo
de otras siete ciudades construidas arriba. Hay allí una reproducción del
caballo de madera donde se escondieron los guerreros griegos para incendiar la
ciudad y dar la señal a la flota griega para invadirle venciendo su resistencia
durante una guerra de 10 años.
16 de setiembre. Después de una
navegación de casi 80 millas con viento de popa que llevó a Marinabella a
alcanzar una velocidad de 11.50 nudos a solo 1.600 revoluciones, que es todo un
record para la nave llegamos temprano a Lesbos donde pasamos la noche bien
atracados en el puerto. Al llegar a Lesbos nos detuvo un guardacostas y yo le
dije que veníamos de Skiros y no de Turquía para evitar los trámites de una
nueva entrada en Grecia y utilicé el log que nos habían dado en Kefallonia
para decirle que habíamos estado solamente en las islas griegas. La historia
pasó aunque les llamó la atención que no habia actividad en el log durante
nuestra prolongada estadía en Estambul. Les dije que habíamos anclado en las
islas griegas sin entrar a los puertos y admitieron la situación. Me pusieron
el sello del puerto de Metiline y ya tengo blanqueada la situación para seguir
navegando por el Egeo. Intentamos en Lesbos comer las famosas sardinas de la
isla, pero fué infructuoso. Sólo pudimos ver a las famosas lesbianas, que no
son más que normales habitantes femeninas de Lesbos. De las otras lesbianas,
las del movimiento gay, no ví ninguna, por lo que creo que la leyenda de
Safo no es nada más que es eso. Las lesbianas no son lesbianas.
17 de setiembre. Salimos a las 7 de la
mañana de Lesbos y llegamos al puerto de la isla de Chios, distante 60 millas a
las dos de la tarde. Ya no tuvimos los maravillosos vientos de popa del trayecto
Canakale-Lesbos y el mar comenzó a picarse, pero de todos modos la navegación
fué excelente. Recalamos en el puerto de Chios que estaba casi vacío por lo que
pudimos amarrar sin problemas en uno de los muelles. Debí haber elegido un
lugar más protegido pues el lugar de recalada estaba frente a la apertura de
las escolleras hacia el mar lo que lo hacía un poco más expuesto a los vientos
y corrientes, pero una vez acomodados me resultó más fácil quedarme que ir a
un lugar mejor. Veremos como nos trata la noche.
18 de setiembre. Llegamos a Mikonos,
luego de casi 80 millas de navegación con un mar bastante agitado, con olas de
2 metros. Anclamos en la rada pues el puerto de Mikonos es tan pequeño que
sólo permite el fondeo de pequeños caiques que pueden permanecer en
aguas bajas. Mikonos es lo más lindo de las islas griegas que vimos hasta el
momento, por lo que aprovecharemos que estamos en tiempo para llegar al Pireo y
nos quedaremos tres días. Las casas blancas de forma de cubo, los molinos de
viento, los caiques del puerto y hasta los pelícanos domesticados que pasean
libremente por las calles adoquinadas en piedras negras con las juntas de
cemento pintadas de blanco le dan un aire caracteristico a esta ciudad, que hace
muy agradable el paseo por sus calles estrechas. Los restaurantes tienen
pergolas de vides o santarritas, que dan una sombra muy agradable, en varias
tabernas hay jaulas con pájaros que acompañan con sus trinos las melodías
típicas griegas.
21 de setiembre. Partimos de Mikonos,
con pena, con destino a Paros. 18 millas de navegación un tanto agitada, pero
pudimos fondear en la rada de Paros, más cerca del centro urbano que en Mikonos
lo que nos permitía viajes más frecuentes en dinghy a la ciudad. Estábamos
enfrente a una playa, lo que hizo que aprovecháramos los ultimos días del
verano en aguas transparentes y tranquilas, por lo que pudimos bañarnos casi
todos los días que permanecimos en la isla. Una chica griega, natural de Paros,
nos había dicho que su pago chica, su isla, era la más linda de todas y creo
que no se quedó corta, aunque todavía tengo en la retina el espectáculo
magnífico de la bahia de Mikonos.
24 de setiembre. A primera hora de la
mañana, ya que nos esperaba una jornada de 95 millas partímos con rumbo al
puerto del Pireo, con la santa intención de volver a la marina Zeas, donde
habíamos recalado antes. Me comuniqué por radio para pedir lugar pero estaba
completa, pór lo que comenzó una larga peregrinación hacia el sureste de
Marina Zeas buscando otra marina. Entramos en tres marinas que no nos pudieron
alojar, y ya desesperábamos de encontrar lugar y nos apréstabamos a fondear en
la playa cuando nos dieron lugar en un lugar que se llama Kalamaki, cerca del
aeropuerto, en una marina llamada Alimus Marina. Solamente por el día, dijeron,
pero nos pudimos quedar tres días, esperando el embarque de Menta, todo un
reincidente pues es la tercera vez que nos acompaña en este viaje.
26 de setiembre. Partimos para una
jornada de 80 millas con destino a Andikira en el estrecho de Corinto, para lo
cual tuvimos que pasar nuevamente por las 7 millas del angostísimo canal de
Corinto que solo permite embarcaciones de un solo lado. Llegamos a Andikira, que
es un lugar perdido en el fondo de una bahia y sus pobladores deben haber
sospechado de alguien que los visita dos veces, puesto que carece por
completo de lugares o curiosidades que sirvan para atraer al turista. Ni un
pedazo de ruina griega, ni ninguna iglesia bizantina, ni cavernas ni
trasparentes playas, ni tabernas con menu escritos en inglés. Sin embargo, el
lugar es tranquilo y pudimos comer un pulpo al carbón en una fonda con manteles
de papel mientras los comensales veía el partido de futbol del día.
27 de setiembre. Andikira no da más
que para pasar la noche, por lo que a primera hora de la mañana Marinabella
dejó el cómodo muelle de Andikira y enderezó su proa rumbo al puerto de
Patrai. Eran aproximadamente 70 millas, que transcurrieron en un mar muy agitado
con viento de 30 nudos y ráfagas de 37 nudos, lo que hizo enojar a Poseidón
que levantó las olas a dos o tres metros. No eran olas muy grandes pero como el
viento venía de proa caía sobre la cabina de mando una enorme cantidad de agua
de mar a cada rato. Mientras pasábamos por un grupo de piedras que exigía ser
cuidadoso en el paso, se empezó a sentir olor a quemado y el grito de Menta. Humo,
olor a quemado!. Tratamos de descubrir la fuente del cortocircuito y fué
por tercera vez en este viaje el panel electrico. Desconecté todas las llaves y
verificamos que volvía a entrar agua por la pared. Se quemaron dos llaves.
Apagamos el generador y continuamos la marcha hasta Patrai. Por suerte, este
tercer incidente nos permitió por fin! determinar el origen de la
filtración. La primera vez, creíamos que provenia del techo y pusimos una lona
sobre la escotilla de acceso a la cubierta superior, entendiendo que esa era la
fuente de la perdida. Una segunda entrada de agua con los correspondientes
cortocircuitos en el golfo de Lyon nos había hecho desechar la teoría de la
escotilla y levantamos el contratecho para verificar la falla, pero está todo
blindado y no permite que entre agua. Pensamos entonces que el agua se filtraba
por una salida del extractor de aire del baño de babor (esa era la idea de
Manfed)y la sellamos completamente, y creímos haber terminado con el problema
hasta que otra vez en el estrecho de Corinto, la filtración y el peligro de
incendio! En Patrai decidimos examinar exhaustivamente cada sector y
bañar el barco parte por parte hasta encontrar el defecto. Gerardo finalmente
descubrió el origen en el que nunca hubieramos pensado por lo absurdo. La
puerta de seguridad de la cabina de mando por el lado de babor tiene tres
manijas para dejar estanco el recinto. En realidad sólo cerrábamos la del
medio para poder salir más fácilmente en caso necesario. Eso hacía que cuando
había mar gruesa y baldes de agua caian cada diez segundos sobre proa, se
filtraba agua hacia adentro por la parte superior de la puerta y se deslizaba
por una rendija entre el marco de la puerta y el piso, por el lado de adentro de
la cabina de mando y desde allí pasaba al panel eléctrico. Nunca habíamos
visto agua en la cabina, porque se filtraba por el marco y nunca supusimos que
el agua pasaba al panel desde adentro y no desde afuera. Este descubrimiento,
fundamental para cruzar el Atlántico sin riesgo fué para mí más importante
que haber descubierto las fuentes del Nilo. Ahora tomaremos la precaución de
cerrar las tres manijas de cada puerta y se elimina para siempre el alto riesgo
que representaba la presencia de agua en los paneles electricos.
28 de setiembre. Los vientos se
calmaron y salimos de Patrai, un puerto bastante importante, a las 7 de la
mañana rumbo a Kefallonia. Llegamos luego de nueve horas de navegación y nos
amarramos a la costanera, donde el agua tiene solo 8 pies de profundidad,
escasamente suficiente para Marinabella, que cala 6 pies. Este es nuestro
último puerto en Grecia ya que mañana salimos para Calabria.
30 de Setiembre. Al definir en el
plotter a que puerto de Calabria podíamos llegar tuve en cuenta dos
circunstancias, una cual estaba en la línea más recta para que el trayecto
fuera más corto y la otra que tuviera una buena marina por lo que me fijé en
el libro de marinas de Italia. Ambas coordenadas me dirigieron a una ciudad que
no figuraba en algunos mapas pero que verdaderamente existía que se llamaba
ROCCELA IONICA. Seguramente ninguno de los lectores habrá oído de ella, lo que
no es raro, pues tampoco la conocen los italianos.
Llegamos pues a Roccela Ionica tras 18
horas de navegación y entramos en el amplio puerto que se encontraba casi
vacío. Por las dudas me comuniqué por la radio y me dijeron que atracara
donde quisiera. Así lo hicimos amarrando al costado de un muelle. Fuí luego
con los papeles del barco a dar el ingreso a las guardia portuaria, donde se
sorprendieron al vernos llegar de tan lejos: ahora del Mar Negro y habiendo
partido de Miami. Cuando me preguntaron el motivo del viaje y le dije Turismo,
me replicaron: cómo Turismo, será Turismo de tránsito. Me sorprendió la
respuesta, pero les dije: anote como quiera. Le pregunté por un taxi para ir al
pueblo y me dijo que fuera a la casilla telefónica donde estaban los números
de taxis. Llamamos a uno pero nos atendió la señora y nos dijo que el domingo
no trabajaba. Me sugirió que llamara al otro taxi (Hay solamente dos en Roccela
Ionica). Llamé al otro y la respuesta es que había salido de paseo. Desistí
de ir al pueblo pero Dardo y Gerardo fueron a pie caminando casi dos millas.
Cuando llegaron vieron que había unas pocas casas y una plaza y ningún otro
atractivo. Todos los miraban como a bichos raros y seguramente cuando este
pueblito crezca (si alguna vez lo hace) se escribirá en las crónicas que los
dos primeros turistas que tuvo el pueblo, que se animaron a ir a pie, fueron dos
argentinos. Recién ahora advierto el sentido de la guardia cuando me dijo
Turismo de Tránsito. No podían comprender que nadie hubiera venido de tan
lejos para conocer Roccela Ionica
Nos despedimos de Roccela Ionica y
salimos al día siguiente rumbo a Messina.
1 de octubre. Llegamos a Messina y
atracamos nuevamente en la Marina de Nettuno. Un vecino se interesó por nuestro
barco y al comentarle que no andaba el inverter nos ofreció los servicios de
los técnicos que les reparaban el inverter. Subieron a bordo cuatro personas y
después de un tiempo de analisis del equipo me dijeron que tenía 16 diodos
quemados y que me recomendaban traer una plaqueta nueva para arreglarlo o mejor
un equipo nuevo. Hice las dos cosas y encargué a Alex un equipo nuevo y
una plaqueta para arreglar el otro y tenerlo de repuesto. Como debía esperar
cinco días para que llegara la encomienda, decidimos alquilar un auto y hacer
un poco de turismo (no como en Roccela Ionica).
Fuimos pues a Taormina, que está a un
par de horas de carretera, pues fué un paseo que me había sido recomendado por
mi amigo Chavo. Realmente la sugerencia fué excelente, pues el pueblo, ubicado
en lo alto con vista al mar es digno de ser visitado. Hay un lugar peatonal que
es un encanto recorrer y varias y excelente trattorias, donde probamos una pizza
siciliana, con alcaparras y aceitunas que resultó deliciosa. Bajamos luego a
una playa en una pequeña bahia con una isla en el medio, poblada de pinos,
donde hay una magnífica casa que está construida como parte de la roca,
utilizando la piedra para configurar una de las paredes.
También visitamos Palermo, distante a
unos 200 Km. Recorrimos la feria, que es todo un espectáculo con una
exposición de frutas, pescados y verduras de primera calidad, y su venta está
promovida por los gritos de los puesteros que se afanan en quien grita más
fuerte para que el presunto cliente vaya a su puesto en lugar del más callado.
Recorrimos el centro y volvimos a Messina.
El lunes había llegado el inverter y
tres técnicos entraron al barco con un equipo para testear cada línea del
tablero y un ingeniero que trazaba en un papel los circuitos a medida que iban
haciendo las pruebas. Tardaron casi ocho horas en esta tarea, pues con el
antecedente de que el otro inverter había sido quemado al no poder conectarse
adecuadamente, tenían miedo de que eso ocurriera nuevamente. Al cabo de toda
una jornada, pudieron decir que venía la prueba de fuego, la conexión final.
Todo anduvo bien, mejorando incluso la instalación original para que cuando se
conectara la electricidad a tierra se cortara el inverer si había dejado
abierto por error.
9 de octubre. Habiendo visitado ya
Palermo, decidimos ir directamente a Cagliari, en Cerdeña a poco más de 200
millas de navegación. El viaje fué placentero con aguas calmas que nos
permitieron desarrollar una velocidad de casi 9 nudos. Probamos en navegación
el inverter que anduvo magníficamente. Estuvimos sólo un día en Cagliari, que
no tiene demasiado para ver, por lo que fuimos a una playa cercana a pasar parte
de la tarde tomando un poco de sol y bañándonos en las todavía aguas
calientes del comienzo del otoño
11 de octubre. Salimos rumbo a Ibiza,
lo que nos demandará 49 horas de navegación. Cuando escribo estas líneas, hay
viendo de cola lo que nos hace ir bastante rápido, aunque sin batir el record
de la salida del Bosforo donde el viento de popa y la corriente nos permitieron
alcanzar 11 nudos y medio.
13 de octubre. Arribamos a Ibiza a las
6 de la mañana, por lo que tuvimos que anclar en las proximidades del puerto
hasta que amaneciera para encontrar la marina. Durante el trayecto me
percaté que había olvidado el pasaporte y los documentos del barco en
Cagliari, en un auto que alquilamos. Estuve a punto de volver a Cagliari luego
de casi 36 horas de navegación, hasta que encontré el número de la agencia,
hablé por el teléfono satelital y conseguí que manden los documentos a
Malaga. Ibiza está poblada de homosexuales y hippies de nueva generación.
También hay unos cuatrocientos argentinos que llegaron en los últimos años
por la crisis económica argentina, lo cual no indica que haya que ubicarlos en
alguna de esas dos categorías. Muchos son artistas o artesanos y otros los
clásicos buscas porteños que procuran sacar algún partido de los turistas
para ganar la peseta de cada día.
Hoy fueron las elecciones en
Argentina. Somos afortunados de estar lejos del país, pues realmente no había
candidatos aceptables para elegir y el fracaso del gobierno demuestra lo
alejados que están los políticos de la gente.
18 de octubre. Entramos a Marbella,
tras dos días de navegación. Nuestro destino era Málaga, pero al entrar al
puerto nos dijeron unos pescadores que no había lugar reservado para
embarcaciones deportivas, por lo que nos sugirieron que siguierámos a Marbella,
a unos 60 kilómetros de Málaga. No nos arrepentimos del desvío porque
Marbella es un lugar pintoresco, con una area antigua bien mantenida y también
bien diferenciada de la parte moderna que da al mar. Estamos atracados en el
Puerto Deportivo de Marbella, donde nos quedaremos hasta el 21 para ver una
corrida de toros que habrá en la Plaza de Toros de Marbella que ha manifestado
mucho interés por el público aficionado a las artes taurinas.
22 de Octubre. Seguimos en Marbella
pues espero mi pasaporte y la documentación del barco, que olvidé en Cerdeña.
en un auto de alquiler. Desde Ibiza, llamé a la compañía y los encontraron,
por lo que les pedí que me los mandaran a Malaga, al hotel Malaga Palacio,
donde me pensaba alojar para recibir los documentos. Los enviaron el día 15 por
correo común, por lo que demoran más de una semana. Estoy preocupado porque
los correos andan mal desde que cundió el miedo de la contaminación
bacteriológica, pero Marbella es muy agradable. Aprovechando el tiempo hicimos
un viaje de un día a Ronda. Son 50 Km. por camino de cornisa que fueron muy
bien recorridos con Dardo al volante, pues evidencia una gran seguridad y
dominio del volante en caminos de montaña. Ronda vale la pena la visita.
La parte antigua está edificada sobre dos peñazcos, unidos entre sí por un
puente de más de 400 años, cuyas bases se asientan en el fondo del abismo
entre los dos peñazcos y desde el cual hay una vista insuperable de ambas
laderas de la montaña. También estuvimos en un pueblo muy pintoresco
llamado Benaharis, que está a sólo 7 Km de Marbella y cuya principal actividad
es la alta gastronomía. Entramos en un lugar llamado Los Abanicos que
recomiendo especialmente por su excelente cocina y atención. Pedimos varios
platos y culminamos con un cochinillo espectacular. Demostramos tanta
satisfacción por el plato que cuando volvimos otra vez, el maitre nos
dijo que sabía que volveríamos porque nos brillaban los ojos al comer el
cochinillo. Lo recomiendo como una parada técnica indispensable para los
que pasen por Marbella. La corrida de toros del 21 fué también muy buena e
incorporo algunas fotos.
26 de Octubre. Como estaba muy
preocupado por la demora en recibir el documento, decidí ir a Málaga y
reclamar en el Correo. Previamente pasé por el Malaga Palacio y ¡Albricias!
allí estaba recién llegado el pasaporte. Estamos entonces en condiciones de
partir.
Previamente a la partida decidimos
hacer un cóctel en el barco, al que invitamos a Celeste, unca chica cubana
residente en Marbella, y a un grupo de argentinos que se reunían en un cafe
Internet al que concurríamos todos los días, vinieron el administrador del
bar, Gabriel y su mamá Estella Maris, un arquitecto que conocíamos por el Tano
y un muchacho Ricardo, especialista en diseño gráfico. Dardo se ocupó de
hacer los entremeses, entre ellos un magnífico pulpo a la gallega y pasamos
tres o cuatro horas muy amenas.
27 de Octubre. Zarpamos de Marbella
con rumbo a Las Palmas de Gran Canaria. Son casi 760 millas de navegación sin
escalas bordeando la costa africana a 100 millas. Cruzamos nuevamente Gibraltar
y esta vez nos acercamos más para sacar una fotografías. Habiendo partido de
Marbella a las 11 de la mañana, cruzamos el estrecho y entramos en el Océano
Atléntico. El tiempo es bueno, hace más calor y las olas son de solamente 2 o
3 pies. Un fuerza 3 en la escala de Beaufort, aunque en el puesto meteorológico
de Tarifa auguraban un mar más movido. A una velocidad casi constante de más
de 9 nueve nudos esperamos hacer el trayecto en 3 días y medio de navegación.
28 de Octubre. Sigue el buen tiempo y
el barco, así como todo su equipo (incluido el inverter) anda magníficamente.
Aunque me comuniqué con un amigo residente en Las Palmas, el viejo y querido
Luis María García Santillán , quien me dijo que el tiempo estaba más
tormentoso allá. Espero que las actuales condiciones sigan hoy y mañana para
que tengamos un buen arribo a Las Palmas, donde esperamos llegar a las 9 de la
noche de mañana 29. Aunque tenemos una reserva en una marina, anclaremos en la
bahía al recalar para asegurar que haya gente en la Marina para
indicarnos nuestro lugar .
31 de Octubre. Tras un trayecto de
navegación apacible llegamos a las 8 de la noche a Las Palmas. Tuve la enorme
alegría de encontrarme en la estación de Texaco donde atracamos para no tener
que maniobrar en la marina a uno de mis más queridos amigos Luis María García
Santillán y su esposa Elena Rubistein. Sabía que Luis María estaba en las
Canarias desde hace 30 años, pero no sabía en que isla residía. Cuando me
enteré que estaba en Las Palmas cambié mis planes originales de recalar en
Tenerife para ir a Las Palmas. Encontrar a Luis María después de
casi 30 años fué una de las mayores satisfacciones de todo el viaje. Yo diría
que ese hecho valió la pena por si solo la larga travesía. Con Luis María
compartimos juntos los ideales de juventud, con Frondizi, cuando uno creía que
la política era para servir al país y no para servirse de él. Trabajamos
juntos en Presidencia y compartimos muchos días de jolgorio.
Luis María es un ejemplo de los
argentinos exitosos en el exterior. Con Elena han montado un estudio de
arquitectos que ha desarrollado varios complejos habitacionales y centros
comerciales. Visitamos alguno de ellos de muy buen gusto y desarrollo y no en
vano lo han contratado varias veces para que proyecte otros emprendimientos.
1 de Noviembre. Como hay un fin de
semana largo, con Luis y Elena decidimos ir a Fuerteventura, que es una isla
menos poblada distante a una 65 millas náuticas de Las Palmas. La travesía
fué algo movida, con ráfagas de viento que alcanzaban los 40 nudos. Luis
María no se mareó por las píldoras que le dí, pero prefirió hacer el
trayecto acostado, para no ver las olas alrededor del barco. Elena no se mareó
a pesar de que prefirió no ingerir pastillas.
Llegamos de noche a Morro Jable, una
de las ciudades más importantes de Fuerteventura, cuya capital es Puerto del
Rosario. Nos dirigimos desde unas 3 millas hacia una luz verde que titilaba,
pues no tenía carta de ese puerto. De repente, la luz se apagó y debimos
navegar a tientas hasta encontrar la entrada al puerto. Los faros de entrada se
habían quedado sin luz justo en ese momento. Atracamos en una gasolinera, como
hacemos habitualmente al llegar de noche. Al día siguiente fuimos a pescar a un
banco llamado El Banquete, pero no pescamos de fondo como se hace porque el mar
estaba bastante agitado. Con las cañas haciendo trolling pescamos con señuelo
un atún, tipo bonito de unos 3 kilos.
El 3 fuimos a un lugar llamado El
Puertito, cerca del faro ubicado al sudoeste de la isla, intentamos pescar
haciendo trolling sin suerte, aunque después supimos que hay que hacer trolling
a solo 50 o 100 metros de la costa y nosotros, temiendo las piedras, lo hicimos
a casi 500 metros. De todos modos nos bañamos y fuimos a almorzar a un bodegón
donde hacen una cazuela de pescado famosa en toda la zona. Para aquellos que
busquen playas extendidas y de arenas finas y aguas cálidas y que se orienten a
Fuerteventura, les recomiendo ese bodegón.
El día 4 llegamos a Las Palmas y nos
reaprovisionamos en El Corte Inglés para la larga travesía del Atlántico.
4 de Noviembre. Con una paella
debidamente filmada en su proceso de preparación, nos agasajó Luis María een
su casa con un grupo de amigos a modo de despedida.
5 de Noviembre. Tras despedirnos en
el muelle de Luis María, partimos a las 11 de la mañana de Las Palmas, para
encarar el tramo más largo de todo este viaje que lleva ya 6 meses. Son 2700
millas náuticas hasta Antigua. Este tramo exigirá cuidar el consumo de
combustible, para no desarrollar velocidades que insuman más de 6 galones por
hora, a fin de administrar bien los tanques para mantener una reserva adecuada
para aplicar a eventuales correcciones de ruta para evadir tormentas. Contraté
nuevamente el servicio de metereólogos de California, quienes me están
enviando la información diaria sobre el tiempo y controlan mi posición para
estudiar las condiciones del tiempo en mi entorno y hacerme las recomendaciones
necesarias para el mejor desarrollo del viaje.
7 de Noviembre. Hemos recorrido ya 350
millas, bajo excelentes condiciones de navegación. Poco viento, ausencia de
olas y poco movimiento del mar de fondo. Hoy a las 10 empezó a empeorar y los
metereologos me auguran mar algo borrascoso para dos días, aunque no afectará,
dicen, el desarrollo de la travesía.
16 de Noviembre. Retomo la redacción
de este libro de bitácora, luego de nueve días de navegación. El día 8 de
noviembre fué cambiado el rumbo para dirigirnos directamente a Tortola, en las
islas Vírgenes Británicas. En realidad, este derrotero es más largo que el
que estaba planificado antes, para tomar a Antigua como nuestro puerto de
desembarco en el Nuevo Mundo. Son unas 80 millas más, pero luego
se acorta el
trayecto final hasta Miami, por lo que en definitiva ahorramos 60 millas en el
curso total. Yo había establecido Antigua, porque eran 80 millas menos que
Tortola y todavía no estaba seguro de la real autonomía del buque. En las
planillas que me había dado el fabricante, a 8 nudos en condiciones normales de
navegación, y tras establecer una reserva de un 20% tenia exactamente
2.800 millas de autonomía. Como el trayecto a Tortola eran 2.800 millas, elegí
previamente Antigua porque eran 100 millas menos y nos daba más margen para
cualquier imprevisto. Además de elegir Antigua, los tres días iniciales le dí
una calma marcha de 1500 revoluciones al motor, lo que nos ocasionaba un consumo
de sólo 4.5 galones por hora a una marcha más lenta de 7 nudos. Sin embargo,
a poco de andar pude determinar que nuestra autonomía era superior a la
prevista, por lo que podríamos llegar perfectamente a Tortola, manteniendo una
marcha de 1800 revoluciones a un promedio de 8 nudos y medio, asegurándonos una
reserva de hasta 800 galones.
Hemos recorrido así más de 2.200
millas desde nuestra partida de Las Palmas. El tiempo fué bueno los cinco
primeros días, pero los últimos seis hemos tenido que confrontar swells que
vienen del Norte, como consecuencia de mal tiempo en la zona del Labrador, que
abaten a Marinabella de estribor exigiendo el máximo esfuerzo de sus
estabilizadores que muchas veces no pueden contrarestar la fuerza de las
gigantescas masas de agua de una altura de hasta tres metros que la golpean de
estribor. Así, cada minuto se agarra una ola que golpea francamente de costado
que vence a los estabilizasdores que llegan al máximo de su poder comprimiendo
el aceite hidráulico hasta que las válvulas de seguridad dicen Basta!, para no
afectar el sistema y liberan la presión dejando escapar el aceite al tanque de
retorno, por lo que en ese momento la nave queda a merced de la ola y se
balancea fuertemente. Al pasar la ola frontal, los estabilizadores retoman su
función, hasta encontrar otra ola que los supere. Así han sido cinco días de
marcha. Desde mi cabina, que da a estribor que es por donde vienen estos swells,
se siente cada tanto el golpe frontal de una ola que vence a los
estabilizadores.
Por suerte, el viento que en estos
días era del Norte ha cambiado al Este, lo que permite no chocar de frente
contra los swells. El barco barrena al ritmo de las olas. Avanza rápidamrente y
luego se frena hasta encontrar la ola siguiente que lo empuja. Sin embargo, los
swells no vienen regularmente del Este. Lo hacen irregularmente entre
EsteNoreste, y Este, lo que sigue provocando este oleaje de costado que hace tan
poco confortable la marcha por la imposibilidad de usar la fuerza de los
estabilizadores a pleno.
Nuestro meteorólogo de California nos
muestra cada día desde hace cinco en que empezó este mar de fondo, un panorama
más promisorio. En dos días atenuará el mar de fondo y será una navegación
placentera el curso final hasta Tortola, nos dice. Creo que como al burro nos
muestra la zanahoria para que sigamos animados a la espera del mar calmo.
Ya sólo faltan menos de 550 millas para llegar a Tortola, por lo que me he
hecho a la realidad de tener que soportar este balanceo hasta el puerto de
destino.
Durante este tramo usamos primero los
dos tanques de popa de 700 galones cada uno, luego el central de 500 galones, y
estamos utilizando ahora los dos laterales de 650 galones cada uno, que nos
permitirán llegar a Tortola. El tanque central no se consumió totalmente pues
en su tercio final empezó a ensuciar el filtro primario, lo que nos obligó dos
veces a parar unos minutos la marcha para cambiarlo. Los filtros secundarios son
de 30 micrones, que dejan pasar bastante suciedad hasta el primario de solo 2
micrones. En el último cambio le pusimos al secundario un filtro de dos
micrones para que no deje pasar tanta suciedad al filtro primario, para cuyo
cambio se requiere parar el motor. No tenemos ya repuestos de filtro de dos
micrones, por lo que espero que estos dos tanques laterales no estén sucios,
para no obligarnos a parar la marcha en esta mar gruesa para cambiar el filtro
primario.
Gerardo ha aprovechado el tiempo
disponible para hacer algunas mejoras en la sala de máquinas con el escaso
material disponible. Colocó así: a) Un grifo en el tanque de reserva de aceite
hidráulico, facilitando la tarea de extraer aceite para trasvasar al pequeño
recipiente de la sala de mando que alimenta al timón, b) Un visor hecho
con una manguera trasparente para permitir el control del nivel de gasoil de
cuatro de los cinco tanques, c) una descarga del filtro del equipo trasvasador
de combustible, para facilitar el proceso de limpieza, d) Sellador en las
puertas de la cabina de mando, e) Una banda de acrílico en la escotilla de
acceso a la cubierta superior para prevenir la entrada de agua. Investigó
también todos los lugares posibles de entrada de agua de mar al panel de
control. Aparentemente, aunque una vía de acceso del agua era la rendija en la
puerta de babor, que ya fué sellada, hay otra vía, que parece ser la salida
del extractor del baño de babor, en lo que coincide con Manfred, como un rumbo
de entrada de agua, en la mar gruesa o lluvias copiosas. Como en estas
condiciones de navegación todo el barco está cerrado, la bomba
extractora de aire de la sala de máquinas que es muy poderosa chupa aire para
expulsarlo y ese aire tiene que ser reemplazado por una idéntica masa de aire.
Esto provoca que se produzca un efecto inverso de succión en el extractor de
babor, que aspira aire en cantidad, aire que viene con el agua de lluvia o agua
salada que cae sobre proa en mal tiempo. Por el conducto de este extractor
caería en el panel eléctrico. En la última tormenta probamos de taponar la
salida del extractor del baño y dejar la puerta de popa abierta para facilitar
la entrada de aire para compensar la extracción del blower de la sala de
máquinas y no entró agua. Esperemos que ésta sea la solución definitiva del
problema.
Gerardo ha demostrado una gran
habilidad para analizar problemas y encontrarle soluciones y encara el trabajo
enseguida, sin dejarlo para mejor oportunidad. Ha sido un gran compañero de
navegación y estoy muy satisfecho de que haya formado parte del equipo. Cambió
los filtros con el barco detenido en plena mar guesa en pocos minutos y detectó
siempre a tiempo la suciedad acumulada en los filtros. Hizo también un
excelente trabajo en la trasvasadora de combustible. Tiene soluciones prácticas
para cada problema y es también un excelente cocinero. Toda una joyita. Lamento
que emprenderá viaje a Buenos Aires, pero espero que en algún otro viaje largo
pueda acompañarme.
19 de Noviembre. Llegamos a las 4 de
la mañana a un punto que había denominado Sombrero, pues está cerca del
islote de Sombrero que queda en la entrada del Francis Drake Canal, que conduce
a Tortola tras pasar entre un conjunto de islas (la más grande es Virgin
Gorda), de islotes y piedras emergentes y sumergidas que obligan a una
navegación en zig-zag. Hicimos ese trecho con mucho cuidado, manejándonos
exclusivamente con el radar y el plotter pues la luna estaba en cuarto menguante
y no iluminaba mucho el camino. Una vez pasada la isla Necker y el conjunto de
las islas Dog, entramos en un tramo ancho del canal, lo que nos hizo seguir ya
sin el temor de embestir ningun escollo. Sin embargo, bajamos máquina a solo 3
nudos para ir lentamente esperando las primeras luces para poder entrar a puerto
en mejores condiciones de luminosidad. Finalmente, a las 7.10 de la mañana
entramos a puerto y amarramos frente al puesto de combustible.
He cumplido así con mi antojo de
hacer el cruce interoceánico con Marinabella. Confieso en que el temor de tener
que soportar otro temporal como el de Bermuda o el del Golfo de Lyon me hizo
proyectar más de una vez enviar a Marinabella como carga desde las Baleares.
Pero como decía Perón es a veces más fuerte la verguenza que el miedo y me
hubiera avergonzado volver a en avión y dejar a Marinabella como un objeto de
carga, en lugar de verla desafiante a las olas, siempre con un rumbo lento pero
firme, aguantando los golpes de las enormes masas de agua que se le vienen
encima en las grandes tormentas, sin otra queja que el rechinar de sus costillas
de acero.
De estos días del trayecto transoceánico sólo puedo
agregar que Marinabella era sólo un pequeño puntito en el Océano. Un átomo en una masa acuosa casi infinita.
En dos semanas navegando en la soledad del Atlántico pues no es esta una ruta frecuentada por el tráfico comercial. Sólo encontré a dos cargueros y a un velero. Los cargueros pasaron a cinco millas, pero el velero estaba a sólo 2, por lo que me comuniqué por radio para saber si el mundo todavía existía. En esta soledad, sin ver un barco, ni un pájaro, ni un signo de cualquiera de la existencia de otros seres, parece que el mundo es sólo cielo y agua, agua y cielo. Hay aún así algunas visiones maravillosas en este silencio donde sólo se escucha el zumbido del viento. Las extraordinarias salidas del sol en los días claros. El titilar del plankton fosforecente que en las noches se aproxima a la popa y se muestra como un destellar de miles de luciérnagas marinas que convierten a la estela del barco en un manto de estrellitas que parecen el manto de las hadas en las películas de Disney. El trayecto
-como dije antes- fue muy bueno durante los seis primeros dias, bajo un viento suave y un mar apacible. A partir del séptimo vino
la compensación divina con el comienzo de una racha de mal tiempo que duró otros seis días y que nos arrojaba toneladas de agua salada de abajo y de lluvia torrencial desde arriba. Poseidón estaba enojado por
atrevernos a cruzar sus dominios en este barquito y nos respondió con unas olas respetablemente grandes, para que conociéramos una muestra de su
poder. La marejada con olas de 3 a 4 metros que nos abatían desde estribor duró seis días y sólo a partir de anoche al estar a escasas 300 millas de Road Harbour, el mar
comenzó a aplacarse. Los frentes de alta y baja presión muy cercanos entre los que nos encontrábamos ocasionaba un fuerte y constante corredor de vientos que jugueteaba a piacere con Marinabella.
Antes de llegar a Tortola, esos vientos se fueron para el Norte, a donde pertenecen pues allí entre Terranova y Groenlandia es su alojamiento habitual. Alli se forman los gales que agitan el mar del
Norte. Las aguas templadas del Caribe, en cambio, sólo ven quebrada su calma con la furia esporádica de los huracanes, que por lo menos son estacionales y algo predecibles en su periodicidad y derrotero. Pero en la
zona de Terranova, alli ocurre una tormenta cada dos o tres días. Creo que así como Papa Noel vive en el Polo Norte, el señor de los vientos reside en Terranova y algún día lo encontraré para reclamarle estos seis días de mar gruesa inusual para esta parte del mundo y del año
que nos hizo pasar en el viaje de vuelta.
20 de Noviembre. Tras darnos un baño
en Virgin Gorga, emprendimos la partida hacia Miami. Son 1.000 millas sin
escalas. Nos auguraron en Tortola unos fuertes swells viniendo del Norte y a
poco de salir los estamos expedimentando, pero aunque las ondas son frontales,
son muy extendidas de manera que es como pasearse entre lomas y valles, con una
leve rompiente de olas sobre proa que no perturba la navegación.
Compramos filtros nuevos antes de salr, pero no los cambiamos por falta de
tiempo. De todos modos espero que podamos llegar a Miami si tener que parar
máquina para cambiar filtros. Hoy es mi cumpleaños y recibí varios Email de
felicitaciones que agradezco en esta página .La tripulación me agasajó con
una torta y una empanada gallega que me hicieron agregar unos más a los muchos
kilos que llevo ganados a bordo.
21 y 22 de Noviembre. Y la nave
va...Sigue su curso en un mar calmo. En Tortola había un aviso de precaución
para las pequeñas embarcaciones y pesqueros porque advertían de unos
considerables swells viniendo del Norte, pero no fueron más que apacibles ondas
formadas por enormes masas de agua que convierten el paso de Marinabella en un
paso entre lomas y hondonadas pero que no llegan a romper ni a abatir la
embarcación. Los estabilizadores soportan bien este movimiento y la navegación
transcurre hasta el momento en forma placentera. Pasamos frente a las islas
Caicos y Gran Turco, una de las varias posesiones inglesas en el Caribe.
Eligieron bien al organizar su imperio insular. Los españoles se apoderaron de
Cuba, Dominicana y Puerto Rico, pero su tamaño hizo imposible el mantenimiento
del status colonial, como ocurrió con Jamaica, pero muchas de las islas
pequeñas no siguieron el movimiento indepentista y todavía siguen siendo
colonias, como Cayman, Bermuda, las islas Virgenes y Caicos.
23 y 24 de Noviembre. Sigue el buen
tiempo y el sol generoso desparrama su fuerza vital sobre un grupo de navegantes
que aprovechan el piloto automático para extenderse como lagartos sobre la
cubierta del Marinabella.
25 de Noviembre. Llegamos al final del
viaje. La nave descansa en su varadero en el canal de Eastern Shores en Miami.
Tarea cumplida.