Marinabella

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Hubo que esperar durante un año y medio para que el barco estuviera listo. Más de seis viajes al Canadá para chequear cada detalle y cotejar ideas con algunos dealers y muchas revistas náuticas. Pero el acero es un material noble, que protege a la embarcación de golpes que afectarían a un casco de plástico. la estructura superior está hecha de aluminio para que la diferencia de peso ayude al barco a volver rápidamente a su posición de flotación, si una ola llega a ponerlo de patas para arriba, o sea que tiene a salir de las peligrosas vueltas de campana.

 


Cuando le mostré a un amigo me dijo que debía ponerle muchas bombas de achique porque con tantos agujeros parecía el Titanic después de embestir con un iceberg. Pero esta era sola la etapa de armado de las costillas para soldar luego las planchas de acero.

Después de analizar muchas revistas náuticas, entrar durante semanas a Internet y leer todos los libros publicados respecto de los barcos a motor con capacidad trasatlántica decidí que no había en el mercado ningún barco que tuviera las características que quería:

1) Solidez. Había roto una vez las dos hélices y ejes y salvado a duras penas el casco de plástico. El casco tenía que ser de acero, a prueba de colisiones menores. 

2) Rusticidad del motor.  Como debía soportar un uso prolongado, me decidí por un Caterpillar de uso militar, más fuerte que los deportivos y comerciales.

3) Comunicaciones. No sólo por razones de seguridad, sino para mantenerme al día con las noticias, pero sobre todo en contacto con mis amigos, el barco debía estar dotado de sistemas de comunicación de último nivel. 

4) Tamaño. No debía ser muy grande, para poderlo pilotear yo solo,  pero lo suficientemente dimensionado para el cruce del Atlántico. Algunos dicen que un barco puede afrontar olas hasta 2/3 partes de su eslora. Es decir que podría soportar olas de 40 pies. Según The Perfect Storm, un barco sólo puede aguantar olas de su manga. Mi manga tiene 19 pies, por lo que, poniéndome en la estimación más pesimista,  espero no encontrar olas superiores a los 6 metros ,aunque las hay las hay.

También necesitaba sistemas de filtrado de combustible, para evitar obstrucciones en los inyectores en el caso de agua o suciedad, equipo potabilizador de agua, paletas giroscópicas estabilizadoras para evitar el balanceo habitual en los trawlers, GPS, plotters, piloto automático y la infaltable parrilla para los asados a bordo.

Mr. Manfred Kanter dueño de los Astilleros Kanter es un profesional con gran experiencia en la construcción de yates, con antecedentes desde su trabajo en  Alemania antes de emigrar a Canadá. Los trabajadores de los astilleros canadienses son  hábiles y  acostumbran chequear su trabajo varios veces antes de darlo por aprobado. Ellos hicieron Marinabella, designada así en homenaje a mi hija Marina. 


Este es el dibujo del barco terminado, tal como se preparó después de arreglar con el astillero la configuración definitiva de la embarcación.