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Despedida:
El día jueves 21 de setiembre del 2000, los amigos de la
tripulación del Marinabella los homenajearon con una cena-show en un
Restaurante de Puerto Madero.
No se sabe si el clima de sostenida alegría que reinó en la reunión
se debió a la intuición de los presentes de que existían grandes
posibilidades de despedirse definitivamente del Capitán y su crew, o fué
debido a que en esa fecha se inicia la Primavera en el Hemisferio Sur.
Los participantes concidieron unánimamente en destacar las escasas
habilidades náuticas del Capitán, y le entregaron como presente un
salvavidas pues tienen la certeza de que será un elemento necesario en
la embarcación. Se dijo que por lo menos uno de los futuros
tripulantes (que entre la jerga de los boliches del puerto se conoce
como El Pichi) tiene la habitual costumbre de entregarse a las copas
durante la mar gruesa.
Los amigos de la tripulación, avezados hombres de mar, impartieron
diversos consejos a la tripulación, entre ellos:
No orinar por la borda. Son muchos los han caido al mar con
sus braguetas abiertas.
No escuchar los cantos de las sirenas. Ni menos arrojarse a
sus brazos a la vista de sus cabelleras despeinadas.
No escuchar la radio con las noticias argentinas. Son también
muchos los que se han arrojado al agua cuando se impregnan del estado de
ánimo local.
Controlar el combustible. Llevar un palito para medirlo pues
es malo quedarse sin nafta en medio de una tormenta.
Evitar motines a bordo. El Capitán, que tiene fama de mano
dura, debe hacer grata la travesía a su tripulación. Debe evitar sus
habituales castigos disciplinarios como hacer subir durante toda la
noche al mástil a los infractores a la prohibición de fumar,
hacer pasar por debajo del barco con una cuerda atada a cabeza y pies a
los que se quejan por la mala comida, o aplicar el látigo de siete
colas a los que se duermen durante las guardias nocturnas. Esa metodología
debe reemplazarse por una sesión de terapia de grupo donde se explican
al infractor los riesgos que al conjunto puede ocasionar una actitud
desaprensivan, provocar junto con el arrepentimiento y el perdón
su firme decisión de no reincidir con su conducta ofensiva. Si todo
falla, volver a las sanciones de la ley del mar que son las más
eficaces para los tripulantes remisos.
Luego de estos consejos, el capitán agradeció todas las
recomendaciones y sobre todo el salvavidas que por ser el único a bordo
será muy disputado en caso de una emergencia colectiva. Se comprometió
a mantener informados de su derrotero a todos los presentes por palomas
mensajeras especialmente adiestradas para llegar a destino o por botella
lacradas arrojada en corrientes propicias que lleven el rumbo sur. A los
efectos de conocer donde está el sur, uno de los presentes le regaló
una brújula de bolsillo.
Gracias amigos.

Mensajes recibidos
Atlanta, Georgia
Dos pretendientes aspiran a integrar la próxima
tripulación del Marinabella. Los invitamos a leer las reglas para los
tripulantes que figuran en otra parte de esta página con el nombre de
Deberes a bordo. Si aún se animan: Bienvenidos. Entran en lista de
espera para el año 2001.
Lady July
Del Capitán de esta embarcación con el que hemos compartido un
excelente viaje donde demostró su pericia náutica. Nos augura buenas
singladuras. Gracias, capitán.
Manuel José Caraballo
Un gran marinero de sillón pues sufre terriblemente el mareo, por
mandarnos esta poesía:
Ahi vienes marino/ rápido, metálico/ todo anticipación, ciencia
de vuelo/ vienes de la distancia indecible/ de la atmosfera
constelada/ con tu nave adelante, quebrando noche y distancia/ capitán
de un cuerpo invisible del agua que te sigue/ yo tengo dos cajas de
Dramamine si te hacen falta.
Gracias. Manuel.

Agradecimientos
A Jorge B. padre, un experimentado marino, por haberme
dado las últimas recomendaciones para el equipamiento antes de salir de
viaje. Gracias Jorge!
A Susana Z. y Susana M. por haberme dado apoyo telefónico a
bordo con la eficacia y cordialidad de siempre.
Al Senador Pedro del Piero, por haberme mantenido actualizado
de las últimas novedades políticas e insuflarme de un aire nuevo por
su persistencia en defender principios que nos son comunes, pese a todos
los embates. Gracias, Pedro.

Evaluación del rol de la tripulación en la
travesía.
Ahora, después de toda una jornada de reflexión, para poder hacer
una evaluación justa, me toca escribir la página más temida por la
tripulación: la ponderación de ssus cualidades marineras durante la
travesía. Debo señalar que no influirán razones de amistad ni de
familia, por cuanto la presente evaluación pretende ser la expresión
más objetiva respecto de la actuación de cada uno. Por ello, he
preparado una planilla con clasificaciones de uno a diez para cada rubro
(1 a 3: malo; 4 y regular; 5 y 6 aceptable; 7 y 8 bueno; 9 excelente; 10
sobresaliente)
Al propio tiempo debo hacer las siguientes menciones conceptuales
sobre cada uno de los integrantes de la tripulación:
Svitlana.Excelente para las compuertas. Se estableció
en proa y aseguró en todos casos firmemente las sogas en las
compuertas. Buena cocina ucraniana. Muy floja para el mareo, pero debo
señalar la estoica actitud de seguir a bordo luego del Canal Erie y no
tomar el vuelo hacia Miami desde New York como estaba planeado. Capta
bien las cartas náuticas y se autoadjudicó nueve medallas al señalar
errores de rumbo.
Patricia. La sorpresa de la tripulación. Fué la que mejor
soportó el mareo. Nunca tomó Dramamine y se iba a popa a fumar, donde
la visión de las olas es más impresionante sin experimentar temor.
Inexperiencia en el manejo de los desagotes de agua y poca resistencia
al funcionamiento del macerator.
Alex. Todos conocíamos la debilidad de Alex frente a la mar
gruesa. Superó el primer mareo que duró toda una jornada y luego con
la existencia de la única droga permitida a bordo la Dramamine, tuvo un
compartamiento excepcional. Hizo largas guardias durante el manejo
nocturno. Ayudó a controlar a cada momento el estado de la maquinaria y
subió muchas veces a la cubierta superior, aún de noche, para tener
una mejor perspectiva de la navegación. Su punto descollante fué
cuando se le ocurrió usar el malacate del ancla para salir de una
encalladura y cruzó a nado con un cabo la distancia entre un palo y la
boya. Lo hizo con precisión y utilizó el winch con gran experiencia.
Andrés. Fué el más flojo para el mareo, superando a Svitlana y a
la propia Marina. Se mareaba en un vaso de agua, y a duras penas pudo
superar sus molestias con Dramamine, pero luego de 21 días, la pastilla
no hacía efecto. Pero hay que señalar que puso un enorme esfuerzo para
ayudar a pesar de que el estómago le daba vueltas como una
turbina durante todo el día. Su comportamiento en las compuertas fué
excelente. En 47 compuertas sólo tuvo un error, al aflojar una cuerda
que se le zafó de las manos, pero después lo corrigió. No es muy
amigo de los bajos al cursar los canales, pero debe reconocerse que
ninguno lo es pues el barco es grande para los canales más pequeños.
Salvó al barco de naufragar por inundación al reparar la pérdida en
un baño. Se animó a emprender la navegación nocturna en el Río
Hudson, lo que es un acto de gran arrojo. Pese a los impactos que le
ocasionaba el movimiento más pequeño del mar, no trepidó en apoyar la
decisión del capitán de volver al mar cuando los canales de Georgia se
estrechaban y perdían profundidad. Buen trabajo de equipo y una
gran predisposición para ayudar en todo momento. Si supera su problema
personal con las olas puede ser un buen navegante.
Marina. Poca resistencia al mareo, pero un gran valor para
superarlo luego de los primeros vómitos. Respecto del orden a bordo
dejó mucho que desear pues sus juguetes estaban por toda la
embarcación, alternando con cartas naúticas, equipo fotográfico y
herramientas. Cuando el mar estaba tranquilo transitaba por el barco con
gran jovialidad, recorriendo los pasillos y hasta la cubierta superior,
para saludar a los tripulantes. Como Andrés, si supera sus problemas
con el mareo puede ser una buena navegante y ascender en poco tiempo de
su actual condición de grumete.
Autoevaluación del capitán.Pudo conducir desde
Canadá un barco nuevo, con gran responsabilidad sobre la suerte de su
tripulación. Nunca sufrió del mareo. No le gusta la navegación por
los canales y es un gran enemigo de las boyas. Pasó largas jornadas
leyendo los manuales del equipo del barco, que son cinco carpetas de
unas 500 páginas cada una. Su manejo del autopiloto es admirable y ello
le permite gozar del descanso, mientras contempla el instrumental con un
ojo y duerme con el otro. Como ya no sabe que otros autoelogios
dispensarse, deja ahora la evaluación de su performance al juicio de la
tripulación.

La memorable jornada del 24 de noviembre de 2006.
El Capitán Plumita conmemoró sus 10 años de capitán de ultramar
a la vuelta de su viaje a Grecia donde dejó esperando
a su Marinabella, dockeada en el puerto del Pireo.
El Capitán organizó una recepción en tierra, por esas razones, para celebrar
sus 70 años de edad y 10 años de capitán de ultramar. Fueron invitados los
primeros -casi socios fundadores- tripulantes del Marinabella, así como otros
aspirantes a tripulantes con diversas actividades en tierra. El gran desafío de
los invitados era aceptar o no las exigentes condiciones impuestas por el
Capitán Plumita para poder acceder al happening. Debían concurrir con
ropas de marineros, los hombres y las mujeres de prostitutas de los bares de los
puertos del mundo. Acompañaban la invitación tres páginas con estampas de los
principales cabarets de puertos en el mundo, de conocidas prostitutas y de
variados marineros. También una hoja indicando el desprecio del Capitán por las
alfombras rojas y las ceremonias oficiales y la afirmación de que un comité de
recepción analizaría severamente el atuendo de los invitados.
La primera diversión del Capitán Plumita era adivinar quienes aceptarían el
desafío, especialmente entre los funcionarios públicos, para que no se afectara
su buscada estampa de acrisolada responsabilidad. Había 100 plazas disponibles
pero se invitó a 120 personas. Como en las compañías aéreas sobrevendimos este
vuelo sabiendo que habría muchos temerosos y evoluciones de pasajes
fundamentalmente entre los dignatarios. En efecto, entre quienes están más
lejanos al Capitán Plumita y no conocen su ácido humor, hubo angustiantes
temores: no será una fiesta negra con humos de opio y parejas de marineros y
prostitutas haciendo el amor en el cesped? Que pasa si aparezco en una foto
vestido de marinero? Calculamos que de 120, 100 aceptarían pero hubo más
timoratos que lo previsto. Nuestro staff a bordo terminó siendo de 85,
bravos navegantes, pero la verdadera elite del Marinabella, los Inmortales del Marinabella.
Entre quienes dudaron en aceptar hubo casos verdaderamente desopilantes como
un edil que me contestó que sí entusiasmado con el party, cuanto lo invité por
teléfono, pero cuando vio la herética invitación temió que se lo
fotografiara con una prostituta aunque fuera de juguete afectando sus bien
ganados méritos de defensor de la familia cristiana y como virtual
heredero de la extinta y benemérita organización Familia, Tradición y
Propiedad y alegó un compromiso de último momento haciendo mutis por el foro. No
sabía que la turbia imagen que evocaba la invitación era crear expectativa para
un show tipo Disneyland con animadores infantiles elegidos por su hija, el
grumete del Marinabella de sólo 8 años.
Otro proceso digno de una análisis psicológico fue la elección de los noms
de guerre que el Capitán inventó para ocultar la unidad de los invitados,
que iban desde lo épico a lo ridículo. Los invitados tenían que seleccionar un
nombre.
Creía el Capitán que los más ilustres invitados iban a adoptar nombre de
grandes como Colón, Vasco da Gama, Magallanes, Nelson, Brown. Pero eligieron Beto Botella, Es Cojo, Cabo Letrina, Capitán Vaselina dos ex Ministros de Corte,
uno Presidente de la Corte Suprema de Justicia y el otro el constitucionalista
más ilustrado de América Latina, el otro un senador que honrú su paso por la
Banca con trabajos e iniciativas como la ley de equilibrio fiscal y el cuarto un
conocido empresario a nivel internacional.
Especialmente gracioso estuvieron Beto Botella con su caracterización de un
marinero contrabandista que vendía cigarros y whisky en las calles de los
puertos con un acentuado acento centroamericano, el Capitán Garfio un
inteligente ex legislador especialista en temas de defensa que hizo una entrada
espectacular con un rengueo propio de quien ha sido zarandeado mucho en las
tormentas a bordo y su digna partenaire una conocida alternadora de los bares de
Amberes, la famosa Lulubelle, quien nos ha reservado para otra noche de orgía
sus habilidades como cantante.
Pero el premio mayor lo llevó la pareja integrada por ES COJO y A.GATA, el
primero un avezado navegante con pipa de espuma en la boca, un ojo con parche y
una aguda sordera producto del estrépito de la sala de máquinas. A.GATA una
seductora ramera, tan seductora como las que uno dice después de contemplarlas
en la barra. "Yo con esta mina me casaría" A. Gata ex camarista del Crimen,
reúne todas las condiciones que puede tener una mujer, inteligencia, gracia y
belleza. Envidiamos sanamente a ES COJO por tener a esta dama a su lado.
Recordamos la frase de otra gran cortesana Ninon de Lenclos que decía que "una
belleza sin gracia es como un anzuelo sin carnada". Cuidese querido ES COJO, y
se lo dice un eximio pescador. Con la carnada de su escort girl no hay pez que
se resista.
Es difícil nombrar a todos los marineros y coperas de nuestro staff, pues
cada uno estuvo en su rol de acuerdo con lo establecido. Piluso, Hic Hic, Popeye,
Yañes de Gomara, Evo, El Chueco. Popeye entre los hombres y Coralito, la belleza
joven de la noche, Garganta Profunda, Ninon, Gina, Marlene, Shanty, Emmanuelle
La Yoly, Mme Robinson, Mme La Comtesse descollaron por su atuendo, su belleza
y su gracejo entre tantos otros que no por no ser nombrados están en el
anonimato en la memoria del Capitán Plumita.
El consurso de baile fué ganado por una exitosa pareja en la vida
profesional, la integrada por Mordisquito y Charlotte.
Pero una mención más larga y especial merece un disfraz fuera de concurso, la
caracterización del propio Capitán Plumita, con su desafiante camiseta del
Che, hecha con un gracejo extraordinario por el sobrino nieto del Capitán
Plumita que reemplaza en su corazón a su perdido hijo Martín. Gonzalo, o
Gonzalo-Martín para Plumita, hizo el regalo más importante que podía
recibir el Capitán Plumita : la propia caricatura de su ridícula figura,
acentuando su profunda calvicie, el rojizo color de sus patillas de cuanto va
cambiando de color la tintura de su pelo, las bolsas que simulaban su prominente
panza y sus voluminosas asentaderas. El tiempo no ha permitido incorporar la
foto (lo haremos en la semana), para la historia de nuestra familia, en esta
pagina WEB, pero la caracterización de mi Gonzalo-Martin ha sido decididamente
inolvidable. Por el tremendo calor de la noche no pudo permanecer con las bolsas
y la peluca de la calvicie, pero sin duda hubiera ganado el concurso de mascaras
si hubiera un jurado imparcial y Beto Botella no se hubiera ocupado de sobornar
con divisas sueltas a los miembros del jurado.
La noche siguió con la lectura de la escritura de propiedad de la isla La
Buenos Aires de Zuleta, descubierta por el Capitán Plumita en el medio del
Atlántico que donó al periodista Ignacio Zuleta con el cargo de residir una
semana al año en la isla, erigir un monolito en memoria de su descubridor el
Capitán Plumita, y denominar a la capital de la isla con el nombre de Periodista
Julio Ramos.
El nuevo dueño de la isla proyecta actividades financieras importantes en la
isla como un centro bancario para lavado de dinero y una oficina de registro de
sociedades off shore.
Luego del desfile, ya comentado, se exhibió una proyección de un video sobre
el cruce del Atlántico, donde las escenas de la última tormenta asustaron un
poco a los futuros navegantes, aunque esperamos que no se desanimen para una
pacífica navegación por el Egeo.
Luego del baile, concluyó todo con una competencia náutica donde el esforzado Capitan Garfio no se arredró de competir contra los más jóvenes tripulantes.
Bravo Capitpan Garfio, Ud, es de los very few que no temen ante los
desafíos del mar. Quedaron pendientes otras actividades que lo avanzado de la
noche no permitió, pero que quedan para otra oportunidad.