A Bahamas



11 de Julio. Hace casi una semana que estamos
preparando a Marinabella para partir. Como hacía ya casi seis
meses desde su último uso, fue necesario revisar todo y hacer algunas
reparaciones, que no se hubieran necesitado si hubiera existido un buen
mantenimiento del barco. Debimos pues limpiar el carburador (son tres en
realidad) del dinghy, arreglar la bomba de agua dulce, el autopilot, cuyos
terminales habían sido invertidos, sacar los limpiaparabrisas que estaban
oxidados, instalar una nueva parrilla y otras tareas menores. A las 12 del
mediodía saldremos. Nos acompañan Eduardo y Mirna García, que harán su primeros
tantos en navegación de larga distancia.
12 de Julio. Salimos a las 10 de la
mañana de Miami. Las condiciones metereológicas están buenas, aunque
probablemente al llegar a Nassau se experimenten algunos coletazos de la
Tropical Storm Claudette, que está actualmente con epicentro en Jamaica aunque
su paso está previsto hacia Cancun, es decir lejos de nuestro rumbo. Atrasamos
la partida, pues pensábamos salir el 11, porque no se pudo reparar el motor del
dinghy a tiempo.
A las cuatro de la tarde llegamos a
Bimini, donde fondeamos para permitir una rápida zambullida en las aguas
clara de la isla. Bajamos el dinghy chico que es un inflable Zodiac con un motor
de 2 caballos muy débil, pero que alcanza para transportar tres personas por
vez. Nos quedamos fondeados en la isla hasta las 8 de la noche, pues quería
salir con luz, para poder doblar el faro de North Rock con precaución, pues es
una zona de piedras.
Debo señalar aquí que el cruce de
50 millas, especialmente de la Corriente del Golfo, estuvo bastante bueno, con
olas que no pasaban los 5 pies y vientos de no mas de 23 nudos. El matrimonio
García demostró sorprendentes cualidades náuticas en rubros tales como
resistencia al mareo y disciplina a bordo (que consiste en obedecer las órdenes
del capitán, única ley a bordo más a allá de las tres millas) Sólo se mareó
Svitlana, como siempre, a pesar de haber tomado dos pastillas de Dramamine.
Cuando llegamos a la North Rock, se
estropeó el compás electrónico que daba una diferencia de 40 grados con el Norte
magnético, lo que nos impidió utilizar el navegador del autopilot, pues nos
llevaba para cualquier lado. Mientras navegamos a Bimini, advertimos una
variación de 10 grados, que no afectó demasiado tomando la precaución de hacer
los correctivos necesarios, pero en North Rock esa diferencia pasó a 40 grados.
Resolvimos entonces cambiar el rumbo para ir desde Bimini directamente a Nassau
en lugar de hacer una escala de dos días en Chub Cay, como estaba
planeado. La navegación desde Bimini al Northwest Channel recorre 60 millas de
solo 10 pies de agua, por lo que no puede nunca haber grandes olas, cuanto más
olas pequeñas y cortas, que ciertamente tuvimos en el trayecto. Hicimos guardia
durante la noche, Eduardo y yo, además de Néstor Nielsen, que estaba en Miami
visitando a su hijo cuando llegamos y a quien invitamos a acompañarnos. Como
había mucho tiempo hasta alcanzar la salida del sol, decidimos bajar el ritmo de
marcha a 5 nudos, para llegar al Northwest Channel de dia. A las 7 de la mañana
ya avistamos el poste que marca el pequeño acceso a través del arrecife y
pudimos cruzarlo sin problemas. Como preveía, el tramo de 49 millas desde el
Northwest Channel hasta Nassau se hizo más penoso, pues el agua aumenta en
profundidad a 700 fathoms, lo que genera un gran volumen que se mueve mucho más
fuertemente con vientos y corrientes. Navegamos con viento y corriente en contra
que nos hacía levantar la proa al compás de cada gran ola, para luego
desplomarnos abruptamente hacia el valle de la ola. Como el combustible estaba
un poco sucio, pues con la carga de mil galones se había revuelto el combustible
antiguo, optamos por abrir cuatro tanques, todos menos el central que parece
haberse tapado. Por suerte, con estas precauciones no se nos tapó ningún tanque.
Tuvimos dos inconvenientes durante
la travesía: se taparon los desagues de las duchas y de la pileta de cocina y yo
tuve en mi camarote una filtración de agua desde el techo, que no supe desde
donde venía. La causa de la tapadura de los desagues fue que estaba bloqueado
uno de los venteos por una toalla, que hay que poner durante el mal tiempo, para
impedir que entre agua por allí y por olvido se había dejado allí puesta.
El crew García se desempeñó
bastante bien durante la hora que le tocó comandar el barco, aunque tuvo algunos
zigzag por la necesidad de hacer frecuentes correcciones por el impacto de los
vientos y la corriente. Al pasar Northwest Channel, descubrí que podíamos usar
el automático aunque no anduviera el navegador y el trecho hasta Nassau se
cumplió sin el esfuerzo del timoneo manual.
Otra de las escasas debilidades del
crew Eduardo Garcia, consiste en la maniobra de abordar el dinghy, pues con sus
piernas largas apoya una en la borda del barco y otra en el dinghy, que se
separa con ese movimiento y entonces sus piernas se separan poco a poco hasta
que debe elegir arrojarse de cabeza al dinghy o caer en el agua. Hasta ahora
eligió lo primero. Si logra superar esta debilidad seguramente merecerá
ser promovido al final de la travesía. También ha ganado considerable puntaje en
el rubro de limpieza a bordo, pues se ha encargado de mantener limpios los
vidrios del barco.
Al atracar en Nassau, donde
llegamos a las 2 de la tarde, descubrí una de las flaquezas de Néstor, la tarea
de amarraje de cabos, pues empezó por la proa dejando poca soga, por lo que la
popa quedaba muy separada del muelle. Le indiqué como hacerlo y pudo corregir el
amarre sin inconvenientes. Está dispuesto a repetir la prueba otra vez, ahora
sin errores.
La llegada a Nassau después de 200
millas recorridas me permite hacer la siguiente evaluación previa para la
calificación final:
| |
Resistencia al mareo |
Orden a bordo |
Pilotaje |
Abordar dinghy |
Lectura cartas |
Cocina y coctels |
Amarre |
| Eduardo |
10 |
9 |
6 |
4 |
8 |
8 (solo coctels) |
6 |
| Mirna |
10 |
9 |
No hizo |
8 |
No hizo |
5 |
No hizo |
| Nestor |
10 |
10 |
10 |
10 |
10 |
No hizo |
4 |
Del 13 de Julio al 16 de Julio.
Estuvimos seis días en Nassau. Durante
los tres primeros días estuvimos alojados en la Marina Nassau Yacht Haven,
viviendo en el barco. Al cabo del tercer día nos trasladamos a nuestros hoteles,
yo con Svitlana y la nena al Atlantis y Eduardo y Mirna al South Ocean, que
queda dos millas más allá del culo del mundo, en el otro extremo de la isla de
Nueva Providencia mientras nosotros estábamos en Paradise Island. Debo señalar
que ambos extrañábamos el barco al punto que íbamos asiduamente a visitar a
Néstor que permaneció a bordo. Más aún, aunque teníamos pago el tercer día en el
hotel, pudo más la nostalgia del marinero que la habitualidad del terrestre y
nos encontramos todos con los bártulos la última noche de Nassau en el barco.
Quizá con la excusa de levantarnos temprano al día siguiente para tomar rumbo a
las Exumas, pero lo cierto que el pequeño ambiente del barco es más acogedor que
cualquier hotel de ***** estrellas. Para mi es normal,
pero fue grato que nuestros amigos Mirna y Eduardo tuvieran los mismos
sentimientos, por lo que se ve que su buen desempeño a bordo, va acompañado con
un sentimiento de pertenecer ya a Marinabella, de tolerar las incomodidades del
poco espacio con la ventaja de sentirse libre para desplazarse a cualquier
parte, amarrar en cualquier puerto o echar ancla en los fondeaderos de aguas
turquesas que más nos seduzcan. Es decir que han tomado ya algo de la fiebre
marinera.
17 de julio.
Y la nave va. Ya está
cansada de reposar en las aguas calientes de la marina y quiere cortar el curso
de las aguas. Al encender el arranque siente el ronco ronronear de
sus motores y parece decir: ya estoy lista, llévenme a donde les plazca que les
voy a servir fielmente y los conduciré a destino. Emprendimos un corto trayecto
de 35 millas a Highborne Cay, que es una de las Exumas del Norte y es de
propiedad privada. La navegación fué placentera, pues nos desplazamos en
solo 20 pies de agua y sin mayores vientos, por lo sólo había olas de 2a 4 pies.
La isla tiene sólo 11 millas de largo, por solo 1 o 2 de ancho. A
principios del siglo 19 se intentó hacer allí una experiencia de agricultura,
trayendo esclavos de Jamaica, produciendo aloe vera y melones, que desde el
punto de vista técnico fueron exitosos pero era problemática la
comercialización, pues cuando los melones excedían la cantidad que absorbía
Nassau, había que dejarlos podrir Antes del siglo 19, durante los 1600 y 1700,
visitaron las islas los piratas para abastecerse de agua en un pozo que había en
el norte de la isla. Los piratas eran negros y eran esclavos escapados de las
plantaciones de Cuba y Jamaica. En el museo de los piratas de Nassau hay una
mención de los principales piratas negros que desarrollaron sus fechorías en las
Bahamas. Durante los primeros años del 1800, aún antes de la guerra de secesión
se había generado un amplio movimiento antiesclavista en la Unión y procuraban
comprar o liberar por la fuerza a los embarques de esclavos que venían de la
costa africana. Así, cuando la isla había abandonado su experiencia
agropecuaria, llegó un campamento de 300 esclavos libertados, que fueron
abandonados a su suerte en Highborne Cay y unos meses después solo había 50 o 6a
sobrevivientes.
Ahora la isla es privada, y su
marina administrada por un matrimonio muy escrupuloso en cuidar el orden y la
limpieza de la isla. Espaciosos lugares para atracar, con electricidad. El agua
escasea en la isla por lo que se cobra a 50 centavos el galón, pero nosotros no
la usamos pues abrimos el water maker que aún en el muelle puede usarse por el
mar es cristalino y sin petróleo, algas o suciedades.
18 de Julio.
Permanecimos otro día en la isla. Por la mañana salimos a pescar haciendo
trolling a los largo del arrecife que está en el lado oriental de la isla. Para
llegar allí hay que pasar un corte en las barreras de arrecifes, que no está
señalado con boyas o markers, pero que está bien indicado en las cartas. Además
pedí instrucciones a la dueña de la isla, quien me indicó con precisión por
donde hacer el paso. En no más de treinta minutos pescamos un dolphin, un atún y
dos barracudas. El dolphin pesaba 12 libras y algo parecido el atún. Volvimos
enseguida pues Svitlana insistía en que era suficiente para nosotros y que no
debíamos depredar la fauna ictícola de las Exumas. Volvimos pues a puerto y
llevamos a la rastra los pescados hasta una cabaña que está en el extremo del
muelle, donde hay una mesa y agua para el desvicerado de los pescados. Alrededor
de esta cabaña pululan 7 u 8 tiburones que esperan que la gente eche al mar los
desechos para devorarlos. No hay máquina de limpieza más perfecta que las fauces
de un tiburón. De un trago se comen una cabeza grande. Dicen en la marina que no
atacan a los nadadores y que los tienen marcados para asegurarse que son los
mismos y poder excluir a cualquier espíritu asesino. Yo quise comprobar su
mansedumbre y nadar en torno a la cabaña del muelle, pero mis acompañantes me lo
impidieron. En realidad, pensándolo bien, podía ocurrir que se mezclara un
tiburón sin espíritu pacifista y que encontrara atractiva la voluminosa panza
del capitán.
Por la tarde nos bañamos en una de
las limpias playas de la isla, mientras Nestor descansaba en una cama colgante
de dos árboles, protegido por la sombra de los árboles del sol ardiente y
contemplando el celeste turquesa de las aguas, con una placidez que le hacía dar
ganas de permanecer en esa posición por bastante tiempo. Tanto que dijo: el año
que viene vénganme a buscar.
19 de Julio.
A las ocho de la mañana, quizá un poco imprudentemente pues la Marina y sus
accesos calan solo 8 pies de agua y la baja marea había sido a las siete, por lo
que nos encontrábamos en uno de los niveles más bajos, decidimos partir rumbo a
Miami. Unas 190 millas de viaje directo. Al pasar por una roca con una estaca
que indica el mejor camino entre arrecifes y rocas, venía observando con cautela
la ecosonda pues marcaba 7 y medio y navegando a menos de 4 nudos. .Era
suficiente, pero en ese momento sentí un ruido fuerte que no pude identificar en
el casco. Al llegar a aguas más profundas impulsé el acelerador para aumentar la
marcha a 8 nudos, nuestra velocidad de crucero, pero el barco vibraba
fuertemente y al bajar a la máquina Nestor observó que se movía todo el motor,
sus patas y la cañería, por lo que hubo que reducir la marcha a sólo 6 nudos.
Pensé en el momento que se había golpeado una pala de la hélice contra las
piedras y que la torcedura producía la vibración. Decidimos entonces seguir el
derrotero a sólo 1400 revoluciones, para no producir vibración y a esa baja
velocidad manejamos la nave todo el día y toda la noche.
El inconveniente nos hizo alterar
nuestros propósitos de cruzar el Norhwest Channel de día, pues a 5-6 nudos
llegaríamos a las 9 y media, contra nuestros pronósticos de arribar a ese punto
a las 18 horas. Le he tomado respeto a ese paso, pues en dos ocasiones escuché
por la radio pedidos de salvamento de dos buques que habían tomado el paso con
demasiado libertad y habían encallado en los arrecifes. En ese lugar, que se
denomina The Tongue of the Ocean, pues es como una gran lengua de aguas
profundas de más de 600 pies que se comunican con el Great Bahama Bank de sólo
13 a 17 pies. En el borde de la lengua y debido a las características de la gran
pared que divide los 660 pies de los 13 pies se han formado numerosos arrecifes
por donde no es posible pasar sin dejar las costillas de los barcos entre las
piedras y las carnes de los tripulantes como pasto de los cangrejos y
barracudas. Para peor el paso, que es la punta de la lengua, es estrecho y el
único punto de una extensión de cientos de millas pobladas de arrecifes, donde
circula libremente el agua, que lo hace por lo tanto a gran velocidad. Si por
una parte el navegante debe actuar con prudencia para pasar entre los arrecifes,
por otra parte no puede bajar mucho la marcha, pues la fortaleza de la corriente
le hace imposible dominar la nave a baja velocidad.
Llegamos así en esas condiciones al
lugar más difícil del trayecto. De noche y sin luna, sin poder avanzar a más de
6 nudos, y cansados después de 20 horas de marcha. Con el night vision traté de
encontrar el palo que señala el paso y lo ubiqué y nos aprestábamos a cruzar
mientras en ese preciso momento apareció un pesquero queriendo cruzar el
paso, que no tiene espacio para dos buques grandes. Nestor apuró la marcha para
ganarle al pesquero, pero la fuerte correntada y el poco poder de nuestra
máquina, limitada por la avería hizo que llegáramos casi juntos. Nuestra
determinación hizo que el pesquero se detuviera por lo que pudimos cruzar el
paso hasta estar a 17 pies de profundidad y con lecho de arena. Allí tomé el
timón yo, pero tuve un inconveniente casi inmediato. Me apareció en la oscuridad
de la noche un punto en el radar a solo 100 pies y quise esquivarlo torciendo
drásticamente de rumbo, pero la nave perdió control y empezó a girar, por lo que
me costó dominarla. Cuando pasé al lado del punto que marcaba el radar Eduardo
vio que era un poste sin luz, que estuve a punto de embestir. Tras el
nerviosismo de la situación, cedí el timón a Néstor que condujo la nave sin
problemas por el Great Bahama Bank, entre las 11 de la noche y las 3 de la
mañana. A las 3 asumió el timonaje Eduardo, que a esta altura ha merecido
el ascenso a subcapitán. Yo lo reemplacé a las 4 y seguí así hasta doblar el
North Rock y acercarme a la costa de Bimini para largar el ancla en aguas
tranquilas para poder sumergirme e examinar el estado de la hélice que suponía
dañada por el choque contra las piedras.
20 de Julio
Para mi sorpresa, la hélice estaba bien, pero totalmente enmarañada en una
madeja de sogas que se había enroscado alrededor del eje y las palas, lo que
producía la vibración. En 10 o 12 sumergidas que me hicieron comprobar que la
resistencia abajo del agua no es la misma a los 66 que a los 40 años, pude ir
cortando la madeja poco a poco hasta liberar la hélice de sus ataduras. Luego de
ver el embrollo me sorprendí como pudimos navegar a 5 nudos con esa madeja
enorme desbalanceando el equilibrado juego de las hélices.
Luego de almorzar en el barco,
emprendimos el regreso a Miami, comprobando con satisfacción que Marinabella
alcanzaba 10 nudos sin pestañear. Debe haber estado muy enojada con
nosotros por haberla hecho recorrer 140 millar con esa madeja que limitaba sus
movimientos y la hacia corcovear ante el menor intento de acelerar.
El mar es espléndido. Una planicie
plateada que nos permite navegar sin problemas, por lo que dejé el timón al
Subcapitán, cargo al que ha sido promovido Eduardo tras su meteórica carrera a
bordo y me puse a escribir esta página que concluye con las calificaciones
náuticas de los novatos como es habitual. Debo señalar que después de
exhibirles las calificaciones previas, los tripulantes se han esmerado en
corregir sus defectos, por lo que registra mejoras sobre la anterior. Eduardo ya
no cae despatarrado sobre el dinghy, Néstor ha amarrado la nave a la perfección
por dos veces en Highborne Cay y Mirna se ha compenetrado de su tareas náuticas
a la perfección, aunque todavía no quiso dirigir la nave.
| |
Resistencia al mareo |
Orden a bordo |
Pilotaje |
Abordar dinghy |
Lectura cartas |
Cocina y coctels |
Amarre |
| Eduardo |
10 |
10 |
10 |
9 |
10 |
8 (solo coctels) |
10 |
| Mirna |
10 |
10 |
No hizo |
10 |
No hizo |
9 |
9 |
| Nestor |
10 |
10 |
10 |
10 |
10 |
No hizo |
10 |
Con estas calificaciones todos los
nuevos tripulantes han sido ascendidos, algunos uno o dos grados y otros
meteóricamente como Eduardo, avanzando muchas categorías en un solo viaje. A su
llegada a tierra les será preparada la camiseta con los nuevos grados.
A esta altura, los tripulantes se
preparan para calificar al Capitán.
Svitlana: Dado las múltiples
actividades que debo realizar a bordo ( control de la tripulación,
elaboración del menú y preparación de comida, limpieza de la cocina y del barco,
amarre, control del rumbo y etc. y etc. la lista es larguísima) no tengo tiempo
para calificaciones.
Eduardo: Recordaremos con amor
de este viaje dos sonidos
los de su noble motor,
del Capitán sus ronquidos.
Mirna:El CAPO ha demostrado sólidos
conocimientos náuticos que no siempre pone en práctica. Por ejemplo cuando
se queda dormido. pero es real que tiene auténticos dotes de mando, obre todo
cuando me ordenó vigilar la salida del macerator y yo obedecí sin
chistar.(por supuesto no tenia la menor idea de lo que se trataba . A pesar de
todo creo que merece ser promovido a CAPITAN DE FLOTA.
CAMBIOS EN TIERRA: El ex subcapitán
Eduardo García, que había hecho una sorprendente carrera tras la navegación a
Exumas, fue degradado a crew member en una drástica decisión adoptada por el
capitán.
Los motivos de la degradación
fueron no haber demostrado fuerza de carácter, independencia de criterio y
espíritu deportivo que caracterizan las condiciones del hombre a bordo. Las
circunstancias del caso fueron las siguientes: El capitán había invitado al
ex-oficial a festejar la llegada a tierra y la promoción tomando una copa en
Solid Gold, un lugar de esparcimiento para navegantes a donde han ido todos los
oficiales promovidos para su bautismo de fuego en tierra. La invitación,
aceptada en principio por ahora marinero raso García fué desechada luego de que
su esposa le prohibiera ir a ese antro de perdición, agregando que algunas
de las habilidades adquiridas en la navegación debería ahora practicarlas en
casa, como limpieza de vidrios y pisos. El marinero raso García aceptó sin
regañadientes las órdenes de su esposa, desechando las directivas del Capitán ,
lo que lo ubica en la triste condición de varón domado, absolutamente
incompatible con las dotes de mando en alta mar, que como se vió en este caso
son patrimonio exclusivo de su esposa.
Algunas fotos demuestran la
realidad y dan apoyo a la justa decisión del capitán. Hacer clic para agrandar
foto

El capitán festeja el ascenso del subcapitán Gustavo Lorenzo
con dos voluntarias de Solid Gold |

Una voluntaria de Solid Gold
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Eduardo Garcia con la verdadera mandamás de la familia.
Puede ella ser promovida en lugar de Garcia? |
ULTIMO MOMENTO. La tripulación
presentó un pedido de la revisión de la sanción aplicada por el capitán basado
en las siguientes razones: la sanción se aplicó en tierra cuando el capitán ya
no tenía poder disciplinario sobre la tripulación, el señor Eduardo García
prometió enmendarse y concurrir a las celebraciones habituales de los hombres de
mar, el señor García había demostrado en la travesía un encomiable espíritu
marinero. Frente a ello el capitán dejó sin efecto la sanción e invita a sus
amigos a la reposición de grados del actual marinero raso García a su condición
de subcapitán que se celebrará el domingo 2 de agosto a las 13 horas en
ocasión de un asado. Voluntarias de Solid Gold abstenerse en esta ocasión,
pues ya tendrán tiempo de agasajar como Uds. saben hacerlo al arrepentido
oficial
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